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martes, 8 de abril de 2014

Video. El Cáceres que fue

El Cáceres que fue
 
Comprueba cómo ha cambiado la ciudad de Cáceres durante el último siglo. Para saber más, visita nuestra exposición "El Cáceres que fue. Imágenes de ayer y de hoy" hasta el próximo 4 de mayo.




viernes, 4 de abril de 2014

El Cáceres que fue

El Cáceres que fue
Imágenes de ayer y de hoy
Del 7 de abril al 4 de mayo
Inauguración: Lunes, 7 de abril a las 19,30 horas


El Museo de Cáceres alberga un archivo de fotografía histórica que comenzó a formarse en los inicios de la Comisión Provincial de Monumentos a finales del siglo XIX. La colección está formada por cerca de dos mil ejemplares, procedentes de donaciones y compras, además de las propias realizadas por el personal del Museo. 


Las fotografías recogen vistas de los principales monumentos y yacimientos arqueológicos de la provincia, destacando por su mayor número Cáceres y Plasencia. Muchas de ellas son obra de conocidos fotógrafos locales como Gabriel Llabrés, Perate, Gustavo Hurtado, Tomás Martín Gil, Javier García Téllez, Emilio Herreros, Karpint o Carlos Callejo, y nacionales como J. Laurent, Gudiol o Gombau.


Buena parte de estas imágenes nos sirven para comprobar los cambios experimentados por los monumentos del conjunto histórico de Cáceres, particularmente en la segunda mitad del siglo XX, momentos en que se construye la imagen actual de nuestra Ciudad Monumental.
En esta exposición queremos mostrar algunos ejemplos significativos de estas transformaciones, comparando las imágenes del ayer con las de hoy; todo ello nos ayudará a facilitar un mejor conocimiento del Cáceres que fue.


La muestra, que ha contado con la colaboración del Consorcio Cáceres Ciudad Histórica, podrá visitarse hasta el 4 de mayo en el horario habitual de las exposiciones temporales: De martes a sábado de 9,00 a 15,00, y los domingos y festivos de 10,00 a 15,00, a excepción del 23 de Abril en que el Museo permanecerá cerrado.


miércoles, 2 de enero de 2013

La Pieza del mes. Enero de 2013


Anillo de vidrio
Época romana. Siglos II-III d. C.
Alrededores de Cáceres
 
No se sabe con seguridad cómo, cuándo y dónde tuvo lugar el descubrimiento del vidrio; según todos los indicios su origen es producto de los avances técnicos conseguidos tras un largo proceso de ensayo y error en relación con las tecnologías ya existentes. El escritor latino Plinio el Viejo en su Historia Natural relata cómo el vidrio fue inventado por casualidad cerca de Sidón, en la desembocadura del río Belo. Allí el componente arcilloso del agua del río se mezcla con el agua del mar, dando como resultado una arena muy brillante que se deposita en la playa. Según Plinio, en ese punto desembarcaron mercaderes fenicios procedentes de Egipto; como no tenían piedras sobre las que hacer un hogar para preparar la comida, tomaron terrones de natrón (sosa natural), que portaban en el barco como objeto de comercio. Este material era muy conocido en la Antigüedad debido a sus múltiples usos: para embalsamar, blanquear el lino, cocinar, conservar alimentos, así como también se usaba en medicina, para la fabricación de perfumes, colores, esmaltes, etc. El natrón habría sido traído de los lagos salados del norte de Egipto, cerca de Alejandría, después de que el material hubiera ardido por un tiempo, vieron cómo se formaba una masa vítrea azul verdosa.
 
Sea como fuese, a mediados del III milenio a.C. se fechan las primeras piezas de vidrio, y en la Edad del Bronce ya estaban asentadas las condiciones técnicas necesarias para la elaboración del vidrio: se conocían el fuelle para alcanzar altas temperaturas, los hornos de fusión de bronce, los crisoles y la técnica de soplar planchas de bronce.
 
El vidrio es un material duro, inorgánico, no cristalino y frecuentemente transparente o traslúcido, que se forma por el calentamiento conjunto de una mezcla de materiales tales como arena silícea, piedra caliza y sosa a muy alta temperatura hasta formar un líquido. El vidrio es un material que nunca ha cristalizado y se ha vuelto rígido al enfriarse, pero manteniendo su estructura de líquido. En época romana el vidrio se componía fundamentalmente de arena, sosa y cal, ocasionalmente se sustituyó la sosa por potasa; su uso se extendió por todo el Imperio, siendo utilizado fundamentalmente para fabricar recipientes: cuencos, vasos, botellas, ungüentarios, urnas...., incluso vidrios para ventanas, teselas de mosaico, fichas de juego y objetos de adorno personal como cuentas, pendientes, pulseras y anillos.
 
Los anillos son los adornos en vidrio que aparecen con menor frecuencia en las excavaciones, quizá esto se pueda explicar por su fragilidad. Principalmente se fabricaron en colores verde oscuro y amarillo; la fabricación consistía en enrollar hilo de vidrio caliente en una varilla de metal puntiaguda y a continuación se giraba para que tomase la forma de anillo, introduciéndolo en el horno hasta conseguir la consistencia deseada, se sacaba y decoraba. Esta técnica permitía retorcer, perfilar, e incluso unir varias varillas juntas.
 
La pieza del mes es un anillo de vidrio grueso, de color negro opaco azulado, pulido y plano al interior y semicircular al exterior, con dos gruesas nervaduras a los lados del chatón central de vidrio amarillo; el chatón se realizaba por separado mediante la técnica de presionado sobre molde, posteriormente se unía al anillo mediante la aplicación de calor. En este caso, representa un rostro humano con los rasgos muy bien marcados, procede de un hallazgo casual de los alrededores de la ciudad de Cáceres.