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lunes, 1 de julio de 2013

La Pieza del mes. Julio de 2013


Azulejos decorados con motivos jacobeos
Castillo de la Rocha Blanca (Padrón, La Coruña)
Siglo XV 

En 1945, la viuda del magistrado Julián San Juan, fallecido en Cáceres en 1928, donó al Museo de Cáceres cuatro azulejos y un fragmento procedentes del Castillo de la Rocha Blanca, cercano a Padrón. Esta fortaleza fue la residencia de don Lope de Mendoza, Arzobispo de Santiago de Compostela entre 1400 y 1445, quien encargó la decoración de los pavimentos y zócalos de la vivienda y el patio a talleres azulejeros valencianos para mostrar la importancia de su estatus social y la simbología relacionada con su cargo.
En la actualidad apenas se conservan vestigios de este castillo debido a la destrucción sufrida durante la revuelta popular de los Irmandiños a mediados del siglo XV, pero no fue reconstruido a diferencia de otras fortalezas por el alto precio que suponía.
Los azulejos del Museo de Cáceres son rajoles o rajoletes fabricados en alfares valencianos, cuyas principales características eran la bicromía en blanco y azul, la flor de cuatro pétalos y trifolio con tallo espiral punteado y la leyenda de caracteres góticos. Los dos motivos iconográficos utilizados en estas piezas son el sombrero de peregrino con la leyenda "Senthiago" arriba y abajo, y la esportilla o morral para guardar el alimento colgada del bordón y enmarcada por el nombre "donlopede/mendoça".
Desde el siglo XIV la aristocracia y la Iglesia europea encargaron numerosos azulejos a los talleres valencianos, sobre todo heráldicos, para la decoración de sus viviendas: Pedro IV el  Ceremonioso para el  Castillo Real de Tortosa (1370), Benedicto XIII en 1412 o el rey Alfonso V el Magnánimo para el Castillo Nuevo de Nápoles (1445-1457).
En Extremadura también hubo azulejos de manufactura valenciana, como los que cubrían la fuente de la Consolación en el patio mudéjar del Monasterio de Guadalupe, de inspiración textil y fechados entre 1475 y 1500.
Nuria Mª Franco Polo
Técnico Superior de Arte de la Consejería de Educación y Cultura 

martes, 2 de abril de 2013

La Pieza del mes. Abril de 2013


 
Celada
Siglos XV-XVI. Provincia de Cáceres
Hierro
 
La celada es un casco medieval originario del norte de Italia, que gozó de una enorme popularidad en la Europa de  los siglos XV-XVI. La celata italiana tiene su origen en los centros de fabricación de grandes armaduras de la región de Lombardía y el Véneto, especialmente Milán y Venecia. Es una evolución a partir del bacinete, un casco hemiesférico puntiagudo de hierro con o sin visera utilizado en toda la Edad Media, que no proporcionaba protección suficiente a la cara de los guerreros.  En origen la celada no contaba con visera, lo que dejaba al descubierto el cuello y las mejillas del guerrero, esto se solucionó alargando hacia adelante los lados del casco que con frecuencia sólo dejaba expuesto los ojos, la nariz y la boca. Al estar abierto proporcionaba un amplio campo de visión, estando indicado su uso para la infantería de a pie, especialmente arqueros y ballesteros. Para proteger el cuello se  prolongó la parte posterior, el cubrenuca, rasgo que a la larga se convertirá en el signo característico de este tipo de cascos.
 
A través del contacto con Italia, la celada pronto se hizo muy  popular en Francia, Inglaterra y los Países Bajos y finalmente fue adoptada en el sur de Alemania con el nombre de Schallern (concha, o tazón), donde fue reelaborada con influencias locales en los talleres de Augsburgo y Nüremberg, haciéndose más pronunciada la longitud de la cola de casco. Con el tiempo, algunos ejemplares añadieron visera con una simple ranura para la visión, y babero articulado con el fin de proteger toda la cabeza.
 
La pieza del mes es una celada ligera sin decoración, siguiendo los modelos italianos. Está forjada en hierro de una sola pieza. La calva tiene forma semiesférica con cresta central hasta la parte posterior, donde el cubrenuca es alargado y elevado con borde reforzado mediante vástago de hierro, recubierto por el metal del borde enrollado sobre sí mismo. La parte frontal es abierta, pudiendo haber perdido la visera móvil ya que presenta remaches y orificios de remaches perdidos utilizados para unir el material de refuerzo en el interior y la correa de sujeción. Presenta leves pérdidas de metal en algunas partes, especialmente la cresta.
 
Progresivamente en las primeras décadas del siglo XVI se abandona su uso, siendo reemplazado por un nuevo tipo de casco con visera fija y prolongada, la borgoñota o celada borgoñona, que posteriormente sería sustituida por los celebres morriones españoles, popularizados por los tercios y conquistadores hispanos del Siglo de Oro.

lunes, 26 de marzo de 2012

Ciclo de Conferencias "Historia y Patrimonio cultural de Cáceres"


Conferencia

Martes, 25 de Marzo a las 19,30 horas

«El Convento de San Pablo de Cáceres»

Por D. Serafín Martín Nieto, Profesor de Secundaria 
Asistencia libre y gratuita


Serafín Martín Nieto se licenció en Filología Románica en la primera promoción de la Universidad de Extremadura, y es además Diplomado en Filología Germánica. Desde 1980 ejerce como Profesor de Francés en el IES «Ágora» de Cáceres, de cuya Sección Bilingüe de Francés es Coordinador, habiendo desempeñado también funciones de Asistente de Lengua Española en el “Lycée Henri IV” de Béziers (Francia).
Es Académico correspondiente de la Real Academia de Extremadura de las Letras y las Artes y de la Real Academia de la Historia por la Provincia de Cáceres, siendo autor de numerosas publicaciones sobre Cáceres y Extremadura, entre las que destacan la monografía La pasión según Cáceres o artículos como “El convento de las comendadoras de Sancti Spiritus de la villa de Alcántara en el siglo XVI” (2008), “La capilla y camarín de Jesús nazareno en la cacereña Parroquia de Santiago” (1998), “La Guerra de la Independencia y los institutos religiosos de la villa de Cáceres” (2008-2010).


martes, 1 de febrero de 2011

La Pieza del mes. Febrero de 2011


Hanukiyá
Siglos XIII-XV
Convento de San Vicente Ferrer. Plasencia

Hanuká o la Fiesta de las Luces, es una celebración judía que tiene lugar a finales del mes judío de Kislev, mes de diciembre, y se celebra durante ocho días. En ella se conmemora el levantamiento de los Macabeos, la derrota de los griegos y la posterior independencia de los judíos en el siglo II a. C., tal y como se relata en el Libro de los Macabeos en el Antiguo Testamento.

El uso de la luz en esta festividad proviene de que la tradición cuenta que para purificar el templo, que los griegos habían convertido al culto a Zeus intentando así que los judíos asimilasen las costumbres griegas, había que encender el candelabro de templo, la menorah, pero apenas había aceite suficiente para encenderlo un solo día, a pesar de ello el aceite milagrosamente fue suficiente y la luz permaneció encendida durante los ocho días que duró la rebelión, y hasta que finalmente ésta triunfó. La hanukiyá es el elemento principal que se utiliza durante la celebración de hanuká.

Es un candelabro realizado en barro cocido vidriado, de base rectangular plana a la que se unían nueve candiles con pie y cazoleta, uno de estos candiles era el de mayor tamaño, denominado samás y es el que servía para encender el resto de los candiles durante los ocho días que duraba la celebración.

La hanukiyá que aquí presentamos fue encontrada durante las excavaciones arqueológicas realizadas en el Parador de Turismo de Plasencia, en el Convento dedicado al fraile dominico San Vicente Ferrer conocido por sus sermones antijudíos, construido sobre los terrenos que ocupaba la antigua judería y sinagoga placentina.

La reconquista de la ciudad en 1186 por Alfonso VIII será el punto de partida de la llegada de los judíos a la ciudad y su posterior expansión por la diócesis. Su total integración en las comunidades que los acogían, así sus casas, o ajuares domésticos eran los mismos que sus vecinos cristianos, hacen difícil rastrear su pasado más allá de los archivos o la tradición popular. Es en el mundo litúrgico, en los edificios religiosos o en los cementerios donde se encuentran los restos arqueológicos que diferencian a esta comunidad.