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martes, 5 de abril de 2011

Mesa redonda. Carlos Callejo (1911-1993)



Durante el presente año se cumple un siglo del nacimiento de D. Carlos Callejo Serrano (Barcelona, 1911 – Cáceres, 1993). Personaje polifacético, y dotado de una enorme capacidad de trabajo para sus numerosas inquietudes y preocupaciones, destacó no sólo en su profesión de telegrafista, sino sobre todo en las múltiples aficiones que cultivó con altos niveles de profesionalidad: la micología, el ajedrez, la astronomía, la entomología, e incluso la novela policíaca son campos de los que se ocupó y en los que hubiera brillado sin duda aún más de haberse dedicado profesionalmente a ellos.

Pero es en la Arqueología y en la Museología donde ha dejado una huella imperecedera a través de un amplísimo trabajo desplegado durante décadas como Conservador del Museo de Cáceres entre 1955 y 1970 y como Delegado Provincial de Excavaciones Arqueológicas. Su nombre ha quedado para siempre ligado a la Cueva de Maltravieso, cuyas manifestaciones de arte rupestre descubrió en el otoño de 1956, y gracias a él ingresaron en el Museo algunas de sus piezas más importantes, como el Tesoro de Serradilla o los broches visigodos de Zarza de Granadilla.

El Museo de Cáceres acoge el Martes, 6 de Abril, una mesa redonda sobre la figura de D. Carlos Callejo Serrano, organizada por el Excmo. Ayuntamiento de Cáceres:

Mesa Redonda, “Carlos Callejo Serrano”

Miércoles, 6 de Abril a las 19,30 horas. Salón de Actos del Museo de Cáceres

Intervienen: D. Alfonso Callejo Carbajo, escritor e hijo de Carlos Callejo, D. Marcelino Cardalliaguet Quirant, historiador, D. Fernando García Morales, periodista y D. Juan M. Valadés Sierra, director del Museo de Cáceres.

viernes, 27 de noviembre de 2009

La Pieza del mes. Diciembre de 2009


Cartilla del método “Rayas”

Editorial Sánchez Rodrigo. Plasencia, 1964

Papel impreso


El método Rayas de lectura y escritura supuso una auténtica revolución pedagógica al abordar de forma simultánea ambos aprendizajes, algo que nunca antes había sido ensayado.

Los métodos de enseñanza de los siglos XVIII y XIX establecían primeramente el aprendizaje de la lectura, mediante el Catón, para pasar posteriormente a la escritura sólo cuando los escolares ya sabían leer, basándose ésta en el uso de los conocidos palotes. Se aconsejaba incluso que hubiera dos aulas separadas para cada grupo de alumnos con actividades bien diferenciadas.


El creador del nuevo método fue el maestro natural de Serradilla (Cáceres) Ángel Rodríguez Álvarez, (1877-1962), cuyo hermano Raimundo era también maestro de escuela y además le costeó los estudios. Ángel Rodríguez estudió en la Escuela Normal de Cáceres y ejerció en Canarias, Granada, San Sebastián y finalmente Cáceres; fue presidente de la Asociación del Magisterio Cacereño y director del periódico profesional Magisterio Cacereño.


El nombre del método vino de la consideración de las rayas trazadas sobre el papel como el elemento primario con que se forman las letras, con éstas se hacen las palabras, y las palabras escritas representan las habladas, los pensamientos; por consiguiente, en palabras del creador, “los pensamientos pueden representarse por medio de rayas”.

Para Ángel Rodríguez, el aprendizaje debía ser para el niño como un juego, fomentando su curiosidad y huyendo del memorismo; de este modo el maestro se convertía en encauzador de esas inquietudes infantiles. Con estas pautas, creó el método entre 1904 y 1905, haciéndose cargo de la publicación su paisano Agustín Sánchez Rodrigo, quien tras las dos primeras ediciones encargadas a otros impresores, montó en Serradilla una imprenta para realizar las sucesivas tiradas del método. Tras unos inicios difíciles, marcados por la necesidad de dar a conocer la novedad, fueron llegando los reconocimientos oficiales y profesionales tanto de España como de los países hispanoamericanos, siendo aprobado como libro de texto oficial en 1934.


Tras la guerra civil, la imprenta fue trasladada a Plasencia, para dar un mejor servicio a los abundantes pedidos, pasando progresivamente de los 470.000 ejemplares distribuidos en 1936 a los más de dos millones que se imprimieron en 1963. Según recoge Jesús Barbero Mateos, en 1975, año de su retirada, se vendió el ejemplar número cuarenta millones, siendo el método con que aprendieron a leer y escribir millones de niños españoles y americanos.


El método estaba formado por tres cartillas de lectoescritura y tres libritos de enseñanza básica. En esta ocasión, se expone un ejemplar de la Cartilla Segunda impreso en 1964, distribuido por la Librería Papelería “San Miguel” de Garrovillas y adquirido por el Museo en 2009 en el comercio de antigüedades.