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martes, 3 de junio de 2014

La Pieza del mes. Junio de 2014


Inscripción y retratos romanos
Siglo I. Talavera la Vieja
Mármol
 
 
Como se sabe, el enclave de la ciudad romana de Augustobriga viene siendo identificado con la población de Talavera la Vieja, municipio desaparecido en 1963 bajo las aguas del pantano de Valdecañas, en el río Tajo.
 
En 1952, en el curso de unas obras de canalización de agua para regadío, se hallaron casualmente las cabezas en mármol de un hombre, una mujer y un niño. Por diferentes motivos, estos objetos permanecieron en dependencias del Ayuntamiento, en lugar de ingresar en el Museo de Cáceres como establecía la ley; en 1963, cuando tuvo que disolverse el municipio por la inminente inundación de su término, las piezas pasaron a manos privadas de manera irregular, ocultándose del disfrute público como patrimonio común de todos los extremeños. Igualmente la inscripción fue hallada en 1887 en la muralla romana de Talavera la Vieja, y su texto, una dedicatoria al Senado y al pueblo de Augustobriga, permitió en su día identificar de manera inequívoca la ciudad romana con el pueblo conocido como Talaverilla. La lápida se mantuvo también en manos privadas desde su hallazgo y dice así: 
 
C(AIVS) IVLIVS C(AII)  F(ILIVS) Gl[- - -]
 SENATVI POPV(LOQVE)
AVGVSTOBR(IGENSI)
 HOSPES D(ONVM)
DAT
 
Afortunadamente, una actuación judicial de 1994 determinó la devolución de los objetos a la titularidad pública y su depósito en un museo estatal. En ese mismo año, la Junta de Extremadura iniciaba la inscripción de todo el conjunto como Bienes de Interés Cultural, dándoles la máxima protección permitida por la ley y comenzando una larga serie de gestiones para su devolución a Extremadura que ha culminado recientemente gracias a los esfuerzos desplegados desde la Consejería de Educación y Cultura y a la colaboración del Ministerio de Educación, Cultura y Deporte.
 
El estilo de las cabezas-retrato, y especialmente los peinados que lucen tanto las dos masculinas como la femenina, permiten atribuirles una datación en torno a mediados del siglo I d. C., en época claudia o neroniana; su regular estado de conservación nos ha privado de apreciar en mayor detalle el virtuosismo del escultor, pero aún nos permite el disfrute de tres grandes obras del arte romano en nuestra provincia. Tanto las esculturas como la inscripción pasan a engrosar la colección estable del Museo de Cáceres y a formar parte de su exposición permanente, ampliando la representación arqueológica de época romana.

martes, 1 de abril de 2014

La pieza del mes. Abril de 2014


«Candelaria» (1933)
Enrique Pérez Comendador (1900-1981)
Escultura en piedra caliza policromada

 
Esta talla del escultor Enrique Pérez Comendador (Hervás, 1900 – Madrid, 1981) pertenece a la colección del Museo Pérez Comendador-Leroux de Hervás, y se expone en el marco del proyecto «Candelaria Itinerante», en el que participan el Museo Etnográfico Textil de Plasencia, El Museo de Cáceres y el Museo del Escultor Mateo Hernández de Béjar (Salamanca), además del propio Museo Pérez Comendador-Leroux de Hervás.
 
La obra en cuestión debe contextualizarse en un momento del Arte español marcado entre el año 1925, cuando Comendador ejecuta su primer monumento público, el busto de Gabriel y Galán en Cáceres, coincidiendo con la Exposición del Traje Regional Español y la Exposición de Artistas Ibéricos, y 1938, ya durante la guerra civil, en que Comendador realiza, poco antes de acabar su pensionado en Roma, su obra «Serenero» un desnudo femenino en madera.
 
Se sabe que tanto Pérez Comendador como su esposa, la pintora Magdalena Leroux, ya habían estado en Candelario (Salamanca) hacia 1930; por esos años, el escultor de Hervás cultiva profusamente la talla policromada en piedra, mármol, barro o madera, y paralelamente los trabajos del fotógrafo José Ortiz Echagüe dan a conocer esenciales aspectos artísticos de la indumentaria tradicional de Candelario. Todo ello coincide con el proceso de formación del Museo del Traje, surgido tras la exposición de 1925, que cristalizará en la fundación del Museo del Pueblo Español (1934).
 
Probablemente imbuido de ese ambiente de reivindicación artística del traje tradicional, Comendador crea una obra cuya policromía recupera el arte de los imagineros sevillanos del siglo XVI partiendo de la representación de un personaje de carne y hueso, Dña. Petra Muñoz, que aparece ataviada con las prendas típicas del traje de «Candelaria»: el jubón, el serenero o mantoncillo que cubre el talle, el moño «de picaporte» y el aderezo de filigrana. Esta representación humana y realista adquiere una dimensión casi sacra, al incorporar el dorado de la policromía y representar a la mujer al estilo de una Dama oferente, con una colodra, o vaso de cuerno, en la mano que inmediatamente trae a la memoria la referencia de la Dama de Elche, la cual Comendador había visto en el Louvre precisamente por esos años.
 
Por otro lado, el gesto de los brazos cruzados sobre el pecho es una inevitable referencia al arte oriental de raigambre egipcia, algo apreciable también en otra pequeña figura de Comendador que representa a una «Candelaria» de cuerpo entero adelantando su pie izquierdo al estilo de la estatuaria egipcia que también conoció el artista en sus visitas al Louvre en los primeros años de la década de 1930.

martes, 26 de noviembre de 2013

Conferencia. 28 de noviembre

Jueves, 28 de Noviembre
19,45 horas
La estatuaria mariana medieval en la provincia de Cáceres. Entre el misterio y la aportación científica
Por D. José Antonio Ramos Rubio, Cronista Oficial de Trujillo, y D. Óscar de San Macario Sánchez, investigador



OSCAR DE SAN MACARIO SÁNCHEZ



Licenciado en Administración y dirección de Empresas. Escritor, tiene publicados varios artículos en revistas de Historia y Arte, ha publicado recientemente el libro “Las ermitas, oratorios y capillas de la Tierra de Cáceres” con José A. Ramos. Ha participado en Congresos y Jornadas de Historia, publicando en revistas y Actas artículos relacionados con la Antropología y el Folklore extremeño. Es fotógrafo Artístico Profesional.  Especialista en Terapia ocupacional neurológica y en ejercicios terapéuticos Cognoscitivos (Perfetti) y terapia complementaria, trastornos motores, médico acupuntor. Tiene en prensa dos libros sobre Patrimonio de Cáceres y Deleitosa.



JOSE ANTONIO RAMOS RUBIO

Doctor en Filosofía y Letras, especialidad Historia del Arte y Licenciado en Ciencias de la Información. Cronista Oficial de Trujillo. Ha ejercido como Profesor de Enseñanzas Medias durante 15 años. Funcionario por oposición del Excmo. Ayuntamiento de Trujillo,  Archivero, Gerente de la Oficina de Promoción y Planificación Turística, Asesor Histórico Artístico del Ayuntamiento de la Ciudad y de la Comisión de Seguimiento del Plan Especial. Académico Correspondiente de la Real Academia de Extremadura de las Letras y las Artes, y Académico Correspondiente de la Real Academia de la Historia. Tiene publicados numerosos artículos en revistas internacionales, nacionales y locales; cofundador y coordinador de varias revistas como Extremadura con Romano García o Ars Et Sapientia, durante 12 años miembro del Consejo de Publicaciones de la Institución Cultural "El Brocense", de la Excma. Diputación Provincial de Cáceres. Ha sido organizador de los Coloquios Históricos de Extremadura (1985-1999) y coordinador del Museo de América de la Fundación “Xavier de Salas” (1987-1998). Tutor-coordinador de varios trabajos de investigación,  tiene publicados un total de 58 libros.

jueves, 6 de junio de 2013

Exposición. Encuentro y Diálogo


Encuentro y Diálogo
Colecciones de artes visuales del Parlamento y del Gobierno de Extremadura
Del 6 de Junio al 1 de Septiembr

Comisaria: Dra. Dña. María del Mar Lozano Bartolozzi

Las obras que se incluyen en esta exposición han sido seleccionadas de las colecciones de arte contemporáneo del Parlamento y el Gobierno de Extremadura. Son pinturas, fotografías, esculturas y objetos experimentales, vídeos o instalaciones con nuevos soportes que habitualmente, salvo alguna excepción, no están expuestas al público. Su genealogía comienza por haber sido adquiridas después de la instauración de la Democracia y desde una voluntad de coleccionismo, en ferias como Foro Sur, a través de exposiciones, o por medio de becas y ayudas a la creación artística.
La muestra se desarrolla cruzando un discurso expositivo que relaciona unas obras con otras y plantea temáticas subyacentes en algunas de las etapas o trayectorias de los artistas seleccionados. La narración o relato se divide en cinco bloques temáticos.

Arte y Naturaleza. Las aproximaciones al paisaje son tratadas desde distintas ópticas. Las referencias al territorio son un punto de partida que conecta la naturaleza con la interpretación y estetización humana de la misma. Su representación refleja emotividad ante lo concreto o distanciamiento ante el macrocosmos, así como relaciones geográficas, antropológicas e intercambios de algunas historias. Los autores son Ortega Muñoz, Pilar Pequeño, Pedro Calapez, Stefanek & Maslin, Hilario Bravo, Javier Fernández de Molina, Pedro Gamonal, Montserrat Soto, Gabriela Albergaria, Ricard Chiang, Ruth Morán y Ángel Masip.

Polis: espacios urbanos. El paisaje es conceptualizado también a partir de espa-cios urbanos, de lugares que dejan ver en ocasiones hitos arquitectónicos significati-vos, lugares habitables, para manifestar, otras veces, la desterritorialización propia de la Modernidad y de la era global, dan-do como resultado "no lugares" o espacios sin identificación etnográfica. Los autores son Manuel Vilches, Stefan Hoenerloh, Damián Flores, Alonso Gil Lavado, José Mª Mellado Martínez, Eduardo Nave y Pedro Barateiro.

Mito e Identidad. En este apartado se reúnen obras que manifiestan nuevas narraciones de mitos clásicos o de raíz religiosa, a través de versiones contemporáneas, configurando un imaginario común. Además comprendidos como mitos o narraciones, aparecen discursos acerca de la identidad corporal, social, cultural, que pueden ser de carácter legendario o atávico, pasando por la denuncia de la injusticia, de la marginación social y del sufrimiento individual. Los autores son Juan Barjola, Juan José Narbón, Wolf Vostell, Eduardo Arroyo, Liliana Porter, Mon Montoya, Esperanza D'Ors, Antonio Gómez, Alfredo Jaar, Antón Patiño, Maite Cajaraville, Rafa Sendin, Miki Leal y  Martín Sastre.
Presencias y Ausencias. El cuarto bloque temático está dedicado a los distintos modos de introducción de la presencia y de la ausencia dentro de las piezas artísticas seleccionadas. En él podemos encontrar reflexiones en torno al cuerpo, al espacio, al tiempo como tránsito, a la huella como ausencia, como memoria o como pérdida, así como a otras realidades conceptuales relacionadas con la imagen desaparecida o sustraída del presente o de una visión poética y metafórica. Los autores son Helena Almeida, Juan José Aquerreta, Ramón Herreros, Carmen Calvo, Luis Claramunt, Florentino Díaz Flores, José Mª Larrondo, Abraham Lacalle, Juan Carlos Lázaro, Víctor Almeida, Ignacio Llamas y Juan Carlos Martínez.

Poéticas del Fragmento. Este último apartado está dedicado a las poéticas en las que prima el fragmento como núcleo de iniciación y desarrollo creativo. Pueden observarse piezas de carácter abstracto, todas ellas deudoras de una cierta iconoclasia para promover nuevos recursos, o una visión neosurrealista con citas posthistóricas. Hay obras que se inscriben en una abstracción de carácter analítico y, a veces, en una abstracción de carácter orgánico.
Conectados con el fragmento se presentan diferentes trabajos bidimensionales y diversos objetos de carácter escultórico que agrupan en sí ámbitos contextuales distintos. En este apartado tiene, también, cabida el concepto de archivo y de acumulación, en relación a la superposición de fragmentos de tiempo y de restos de experiencias vividas. Los autores son Luis Canelo, Ignacio Tovar, Carlos Pazos, Fernando Sinaga, José Pedro Croft, Felicidad Moreno, Daniel Canogar, Lourdes Murillo, Roberto Coromina, Roberto Mollá, Manu Muniategiandikoetxea, Eduardo Barco, Emilio Gañán y Javier Roz. 
Inauguración: Jueves, 6 de Junio de 2013 a las 19,30 horas
Horario de visita: De martes a sábados, de 9,00 a 15,00 horas. Domingos, de 10,00 a 15,00 horas
 

lunes, 19 de noviembre de 2012

Conferencia. El retablo en la Diócesis de Plasencia, siglos XVI-XVIII



Mañana martes, 20 de Noviembre, se celebra en el Museo de Cáceres a las 19,45 horas, la tercera charla del Ciclo de Conferencias “Historia y Patrimonio cultural de Cáceres (II)”, organizado por la Asociación “Adaegina” Amigos del Museo de Cáceres en colaboración con el propio Museo.

El título de la conferencia es “El retablo en la Diócesis de Plasencia, siglos XVI-XVIII”, y correrá a cargo de D. Vicente Méndez Hernán, Profesor de Historia del Arte de la Universidad de Extremadura y Socio de “Adaegina”.

Vicente Méndez es Doctor en Historia del Arte por la Universidad de Extremadura, habiendo alcanzado el Premio de Doctorado de la Uex. Máster en Conservación y Restauración del Patrimonio Arquitectónico y Urbano por la Universidad Politécnica de Madrid, Escuela Superior de Arquitectura, ha formado parte de 12 proyectos de Investigación I+D, subvencionados por el MEC y la Junta de Extremadura, actividad que en la actualidad continúa vigente.

En la actualidad es miembro del equipo que integra el proyecto subvencionado por el Ministerio de Economía y Competitividad, titulado: Entre Toledo y Portugal: Miradas y Reflexiones contemporáneas en torno a un paisaje modelado por el Tajo. Desde 1996 se dedica a la investigación del Patrimonio Cultural de Extremadura, lo que tiene su reflejo en varios libros, como La platería en la Comarca de la Serena (Siglos XVI-XVIII) )(2000); El pintor Antonio Juez Nieto (2002); El escultor Pedro de Torre-Isunza (2003); El retablo en la Diócesis de Plasencia (Siglos XVII-XVIII) (2004); El Taller de los Hermanos Tinoco (2007); Maestros de hacer órganos en la provincia de Cáceres (Siglos XVI-XIX); Catálogo razonado de la colección de grabados del Museo de Bellas Artes de Badajoz (2008), etc. A ello se suma la serie de publicaciones que ha realizado con motivo de la estancia de investigación que realizó en Argentina en el año 2004.

Es Profesor Titular de Historia del Arte, en el Departamento de Arte y Ciencias del Territorio de la Universidad de Extremadura y miembro del Grupo de Investigación ARPACUR, de la Universidad de Extremadura, dirigido por la profesora María del Mar Lozano Bartolozzi.

martes, 6 de marzo de 2012

Femenino Plural


 
Mujeres artistas en la colección del Museo de Cáceres
Del 8 de Marzo al 15 de Abril
 
La exposición Femenino Plural ofrece un paseo artístico que empieza con unos floreros del siglo XVII y termina con un Sísifo con muletas del siglo XXI, y entre ambas obras se encuentra una variada colección cuyo punto en común no es otro que tener una mujer como autora. Si exceptuamos esa autoría femenina que sirve de conexión, esta muestra es bastante plural; es plural desde el punto de vista estilístico, ofreciendo una amplia variedad que va de la figuración clásica hasta la abstracción, pasando por el informalismo o el arte pop, entre otras tendencias. También es plural la titularidad de las obras; siendo la mayoría depósito de la Junta de Extremadura, encontramos otras que son de la Colección Estable del Museo, además de depósitos de la Diputación Provincial de Cáceres e incluso del Museo del Prado. 
La muestra se abre con una obra de Margarita Caffi (1650-1710), pintora barroca italiana especializada en la pintura de bodegones de flores y frutas, para continuar con un delicioso paisaje de factura suelta y espontánea, obra de Magdalena Leroux (1902-1985), artista de origen francés casada con el escultor Enrique Pérez Comendador.
Podemos ver una intimista obra de Charo Marín (1952), junto a un paisaje de aspecto fauvista, de la mano de Purificación Herrero (1942), para pasar a la aportación de Gloria García Lorca (1945), donde el gran formato de la obra contrasta con la elementalidad de su contenido formal.
Por su parte, Pilar Valeriano (1957) muestra su estilo neofigurativo de matiz expresionista utilizando recursos plásticos que recuerdan a los del expresionismo abstracto americano, mientras que Lola Solla (1959) parte de la naturaleza para presentar apenas leves huellas de los elementos originales. Llama nuestra atención la obra de Pilar Molinos (1949), cuya fantasía e imaginación construye un cosmos propio.
Nuestro recorrido continúa con la obra matérica de Carmen Calvo (1950), la informalista de  Blanca Prendes (1973) o la expresivamente autobiográfica de Tamara Arroyo (1972), basada en la relación entre su experiencia personal y el entorno.
Dos obras fotográficas amplían el abanico técnico, la primera de la portuguesa Helena Almeida (1934), que explora su propio cuerpo como reflexión ante la realidad o virtualidad del espacio, y la segunda de Isabel León (1974), que también concibe la creación artística como un acto estrechamente ligado a la vida.
El azul IKB de Lourdes Murillo (1964) y la estética pop de Abigail Narváez (1972) se complementan con la obra de Ana Hernández del Amo (1977), donde la pintura llega a ser una sucesión de trazos de carácter casi escultórico. Por su parte, la obra de Ruth Morán (1976) muestra sus líneas en movimiento, en fuerte contraste con el estudio de Paloma Navares (1947) sobre la representación fragmentada del cuerpo.
La exposición se cierra con dos interesantes esculturas de un clasicismo posmoderno, obra de Esperanza D’Ors (1949).
 
 
Inauguración: Jueves, 8 de Marzo a las 20,30 horas. Sala 16 del Museo
Horario de visita de la muestra: Martes a sábado de 9,00 a 14,30.
Domingo de 10,15 a 14,30. Lunes cerrado.
 

jueves, 2 de febrero de 2012

La pieza del mes. Febrero de 2012


Tanagra
Siglo IV-III a.C. Tanagra, Grecia
Escultura en terracota

En la década de 1860, en los alrededores de la antigua ciudad griega de Tanagra, cerca de Tebas, los campesinos, durantes las faenas agrícolas, encontraron numerosas tumbas en las cuales formando parte de los ajuares funerarios se hallaban unas figurillas de terracota que representaban a mujeres.

Las noticias de los hallazgos atrajeron a saqueadores de tumbas y anticuarios que se asentaron en los alrededores de la ciudad. Las tumbas, como era habitual en la Antigüedad, se agrupaban en necrópolis junto a los caminos, en lugares como Schiamatari, de la palabra griega “schema” figurita o en Kokkali “el osario”, y cerca de la superficie, por lo que era fácil encontrarlas. La fiebre por estas figuritas fue tal que entre los años 1872 y 1873 los campesinos prácticamente abandonaron las tareas agrícolas para buscarlas y saquearlas, llegando a expoliar entre 8.000 y 10.000 tumbas en las necrópolis de los alrededores de Tanagra. Las autoridades griegas alarmadas, paralizaron las excavaciones ilegales, y organizaron excavaciones científicas, pero los campesinos continuaban con el expolio por la noche.

Las figuritas, muy del gusto victoriano de la época, gozaron de gran popularidad y adoptaron el nombre de tanagras. Museos y coleccionistas europeos buscaban ampliar sus colecciones de antigüedades griegas, lo que originó que se desarrollaran numerosas falsificaciones en distintos talleres de Atenas y París, que invadieron el mercado de antigüedades de fines del siglo XIX.

Originariamente se creyó que su procedencia era Tanagra, sin embargo se trataba de terracotas del período helenístico de distintos talleres de Atenas, pero fue en Tanagra donde desarrollaron su estilo personal ya en época romana. Las  figuritas se realizaban en dos partes mediante un molde,  que se unían gracias a  un orificio posterior en la espalda, que no solía estar modelada, y servía al artesano para soldar las partes, unir la cabeza, la base y posteriormente recibir una policromía antes de cocerlas en el horno.

Las más conocidas, las genuinas tanagras, reproducen a mujeres en pie o sentadas sobre una peana, vestidas al estilo de la época, siguiendo la moda con sombreros, abanicos..., pero también existen figurillas más antiguas que reproducen escenas de la vida cotidiana, actores, niños o animales.

Esta pieza representa a una mujer en pie. Viste himatión y chitón sobre los hombros,  el peinado está recogido por una  diadema y lleva aretes en las orejas. El brazo derecho lo dobla y apoya en la cadera que se curva, según la forma característica de las tanagras; el brazo izquierdo, tapado con el manto, lo lleva hacia delante. Ingresó en el Museo de Cáceres en 1941 procedente del Servicio de Recuperación Artística.

lunes, 23 de mayo de 2011

martes, 10 de mayo de 2011

Escrito en el tiempo



Escrito en el tiempo

Escritura y escrituras en la colección del Museo de Cáceres

Del 18 de Mayo al 30 de Octubre de 2011


La escritura que a veces aparece sobre los objetos de los museos, o forma parte de ellos, les añade una información que los individualiza y enriquece, y nos ayuda a saber más sobre las piezas y sobre quienes las hicieron y utilizaron.


La exposición “Escrito en el tiempo” invita a reflexionar sobre el valor añadido que la escritura supone en objetos de la colección del Museo de Cáceres no expuestos habitualmente. Quienes dejaron sobre estas piezas los testimonios escritos que aquí se recogen, en realidad estaban escribiendo en el tiempo, superando la dimensión temporal para fijar la memoria de su existencia muchos años después de su desaparición física.


La muestra se divide en nueve bloques temáticos que abordan el tema principal desde diferentes puntos de vista. El primero de ellos, “Escritura sin escritura”, acerca al visitante a las manifestaciones gráficas anteriores a la escritura cuyo valor y significado es incierto, pero que tal vez puedan considerarse como escritura, es decir, signos trazados para emitir un mensaje, sin escritura, o sea, representación gráfica del lenguaje hablado.


A continuación, el bloque titulado “Escrituras” plantea los orígenes de los sistemas de escritura, su difusión y la variedad de sistemas que se ha llegado a alcanzar, a través de objetos de la colección del Museo; se muestran piezas con escritura jeroglífica egipcia, escritura del suroeste, ibérica, griega, latina y árabe. El bloque siguiente se refiere a los distintos soportes sobre los que los artesanos y artistas han dejado sus textos, comprendiendo la cerámica, la madera, la cera, la piedra y distintos metales, el vidrio, el yeso y, por supuesto, el papel.


Entre las funciones de la escritura, se han escogido tres aspectos que han sido básicos a lo largo de la Historia y en cualquier cultura, en primer lugar el de la identificación de los objetos o lugares, plasmado en piezas como pesas de diferentes sistemas, monedas, grabados, una placa con el nombre de una calle cacereña o un tarro de farmacia identificando su contenido. Otro de los cometidos recogidos en la muestra es el de la propaganda o glorificación del poder terrenal o celestial, a través del bloque titulado “Escritura para ensalzar”, en el que destacan campos como la numismática o la medallística, pero también un amplio panorama de artículos de lujo u obras de arte que contribuyen al ensalzamiento del poder. El tercero de estos aspectos es el de la escritura como vehículo para la dedicatoria de los objetos presentados; aquí se puede contemplar una inscripción votiva romana, así como lápidas funerarias cristianas e islámicas, cerámica, libros y hasta un recordatorio de primera comunión.


La exposición presta también atención a otras utilidades de la escritura sobre los objetos, como la identificación de la autoría y de la propiedad, algo usual en todas las épocas y culturas, reflejado en cerámicas, textiles, herramientas, joyas, enseres domésticos, pinturas, esculturas, etc.


Finalmente, se llama la atención sobre la escritura como medio de comunicación, a través del cual las personas de hace cientos o miles de años han podido transmitir mensajes de todo tipo, desde las cuentas de una transacción comercial a útiles consejos para la vida. Son mensajes que nos dejaron escritos en el tiempo.



martes, 16 de noviembre de 2010

XIV Ciclo de Conferencias




Organizado por el Museo de Cáceres y la Asociación “Adaegina” Amigos del Museo de Cáceres

Jueves, 18 de Noviembre de 2010. 19,30 horas

“Juan de Montejo, escultor del último Renacimiento. A propósito del San Lucas del Museo de Cáceres”

Por D. Luis Vasallo Toranzo, Profesor de Historia del Arte de la Universidad de Valladolid

martes, 10 de agosto de 2010

martes, 29 de junio de 2010

La Pieza del mes. Julio de 2010


“San Lucas”

Juan de Montejo. (ca. 1590)

Madera policromada. 39 x 33 cm.


El escultor Juan de Montejo (¿?-1601), activo en las actuales provincias de Salamanca, Zamora y Valladolid durante el último tercio del siglo XVI, está siendo reconocido en las últimas décadas como uno de los principales imagineros del Renacimiento del occidente castellano en su época. Nacido en el seno de una familia de artistas salmantina, su arte deriva directamente de las propuestas de Juan de Juni, aderezadas con aportaciones romanistas.


Instalado en la ciudad de Zamora después de una estancia en Fuentesaúco, se convertirá en el principal escultor de la ciudad, superando al tradicional y acomodaticio Juan Falcote. La etapa central, aquella más fructífera de su carrera, la desarrollará en la ciudad del Duero, que finalmente abandonará para instalarse en Salamanca, desde donde atenderá encargos en la propia Zamora y en las vicarías salmantinas de Alba de Tormes y Medina del Campo. Precisamente sus labores para la actual villa vallisoletana le pusieron en contacto con algunos de los principales representantes del último romanismo escultórico, caso de Adrián Álvarez, Pedro de la Cuadra y Francisco Rincón.


A pesar de ello, en alguna ocasión su arte ha sido relacionado con la escultura riojana, sobre todo con la del entorno de Arbulo y Juan Fernández de Vallejo, donde se ensayó la misma apariencia popular en los tipos humanos, similares cabelleras ensortijadas y ropajes de voluminosos pliegues. Una de esas obras de Juan de Montejo, vinculada por la crítica con la tradición riojana, es un pequeño relieve de San Juan Evangelista presente en el Museu Marès de Barcelona. Formaba parte de un retablo para el que se tallaron todos los evangelistas, dos de los cuales, San Marcos y San Mateo, se encuentran en la colección del Lázaro Galdiano, mientras el cuarto, San Lucas, se localiza en el Museo de Cáceres.


En esta pieza cacereña, ingresada en nuestro Museo después de la última guerra civil por el Servicio de Recuperación Artística, se resumen algunas de las características del arte de Montejo. De Juni toma ese nerviosismo que mueve su cuerpo y genera su intensa mirada, mientras de los romanistas adopta el grave rostro de progenie miguelangelesca y los voluminosos y pesados ropajes que lo monumentalizan. Éstos se desarrollan artificiosamente, ocultando prácticamente el animal que lo identifica, y rodean al evangelista que queda enmarcado en un nítido perfil cerrado. La policromía original, dañada por los numerosos traslados y peripecias sufridos por la pieza, espera una limpieza que permita recuperar el brillo de las carnaciones a pulimento y los matices de los esgrafiados.


La fuerte personalidad de Montejo lo alejó de la congelada escultura practicada en los dos principales focos romanistas del occidente castellano: el leonés y, sobre todo, el vallisoletano, donde, como consecuencia de la directa influencia ejercida por el academicismo de Gaspar Becerra y, sin duda, como reacción a los abusos expresivos derivados de Berruguete y del propio Juni, se adoptó un clasicismo que ocultaba las pasiones humanas detrás de gestos y posturas estereotipadas. En Montejo, por el contrario, se mantuvo siempre un sustrato juniano que conseguía tensar las figuras y dotar de alma a la madera; dando lugar a unas fórmulas que se constituyeron en fundamento del arte de Sebastián Ducete, el último gran representante de la vía juniana en Castilla antes del triunfo del primer naturalismo barroco.

Texto: Luis Vasallo Toranzo

miércoles, 4 de noviembre de 2009

La Pieza del mes. Noviembre de 2009


Amuleto en forma de mono

Piedra

Torre de Don Miguel

Siglos V - IV a. C.


Desde la Antigüedad los humanos han sentido la necesidad de protegerse de los poderes ocultos y males de causas desconocidas. Las creencias en un mundo mágico estaban admitidas como parte de la vida cotidiana. Los amuletos se encontraban entre los remedios para curar enfermedades, prevenirlas o protegerse de las influencias malignas, lo que aún hoy en día llamamos mal de ojo; la medicina egipcia recomendaba los amuletos para defender a mujeres y niños.

Los escarabeos y amuletos son algunas de las piezas de tipología egipcia que con mayor frecuencia aparecen en los yacimientos fenicio-púnicos de la Península Ibérica; son un notable ejemplo de la influencia y prestigio que el mundo egipcio tenía en toda Antigüedad, y en especial la influencia de la magia egipcia en el mundo fenicio-púnico, el cual la adoptará y difundirá por todo el Mediterráneo. Son piezas que han ejercido a lo largo de la Historia un gran poder de atracción sobre la gente debido a su belleza, a sus propiedades mágicas, o simplemente a su carácter de objetos exóticos, lo cual llevó a su exportación desde su origen, Egipto, y a su dispersión, de la mano de los fenicios y posteriormente de los cartagineses, por todo el Mediterráneo. La gran demanda que había de escarabeos y amuletos llevó a la fabricación de copias en talleres fuera de Egipto, como la pieza que presentamos aquí.

Es un amuleto de piedra marrón con vetas amarillas que mide 3,6 cm. de altura, 1,4 cm. de anchura y 1,9 cm. de grosor. Representa un mono muy esquematizado, sentado sobre las patas traseras encogidas junto al cuerpo y apoyando las patas delanteras en sus rodillas. En la cabeza los rasgos están mejor definidos, distinguiéndose claramente las orejas, los dos pequeños ojos casi esféricos, las cejas, el hocico con la nariz y una boca ancha. El espacio entre las extremidades y el cuerpo aparece taladrado circularmente por donde originalmente se introduciría un hilo de oro o plata para formar un colgante. La base presenta igualmente un taladro semicircular.

En Egipto este tipo de figurita de mono fue utilizado como amuleto desde la dinastía VI hasta la XXX; el mono fue uno de los animales domésticos preferidos por los egipcios, importado de Nubia, aparece en numerosas escenas murales que recogen distintos aspectos de la vida cotidiana familiar. Han sido hallados monos momificados entre los objetos que integran los ajuares funerarios y a menudo se utilizó su imagen como ornamento en mobiliario y en piezas de tocador. En cuanto al poder protector atribuido al mono representado en amuletos, solo contamos con la información del supuesto poder de los excrementos de este animal contra cualquier tipo de magia.

Esta pieza, bien sea un amuleto, o bien sea un objeto de tocador o de adorno, probablemente sea pseudoegipcia, de manufactura púnica y fechable entre los siglos V y IV a. C. Ingresó en el Museo como donación de Daniel de Cáceres en los años 40 del siglo pasado.

lunes, 5 de octubre de 2009

La Pieza del mes. Octubre de 2009


Sísifo con muletas (2006)
Esperanza D’Ors (Madrid, 1949)
Bronce


Licenciada en Filosofía y Letras por la Universidad Complutense de Madrid, Esperanza D’Ors es nieta del escritor y crítico de arte Eugenio D’Ors. Entre 1974 y 1977 ejerció como profesora de Movimientos Artísticos Contemporáneos en la Facultad de Ciencias de la Información de Navarra, momento en el que abandona la docencia para dedicarse a la creación escultórica. Comenzó en el Taller Fomento, dirigido por su hermano Alfonso D’Ors, ceramista. Durante los años 70 también ejerció de crítica de arte en la revista Actualidad Española.

Ha realizado exposiciones individuales en las galerías madrileñas Alençon (1983), Gamarra y Garrigues (1983 y 1985), Buades (1995) y Pilar Parra (1998), así como en el Museo de Santa Cruz, de Toledo (1993), Colegio de Arquitectos de Badajoz (1997) y en diferentes ciudades entre las que destacan Barcelona, Cáceres, León, Oviedo, Palma de Mallorca y Amberes. Ha participado en diferentes exposiciones colectivas como "Madrid, Madrid, Madrid", organizada por el Centro Cultural de la Villa (1984), y en varias ediciones de la feria ARCO. En 1992 representó a España en la Bienal de Alejandría (Egipto), obteniendo la medalla de oro de escultura. Entre sus obras públicas destaca el grupo escultórico para la Plaza del Carbayón en Oviedo, El regreso de Ícaro con su ala de surf en el puerto de Alicante o Ícaro situada en uno de los puentes de Elgóibar (Guipúzcoa).

La escultura de Esperanza D’Ors está dotada un neoclasicismo interpretado desde una perspectiva postmoderna, relacionándose con escultores italianos del periodo de entreguerras como Giacometti, trabajando el bronce y el poliéster con polvo de mármol. La artista busca el aggiornamento del lenguaje escultórico del bronce, marcado por la tradición; trata de crear una escena de carácter teatral, representando e interpretando la figura humana y, al mismo tiempo, el espacio que la contiene, o relacionando estrechamente la figura con los objetos.

En Sísifo con muletas, Esperanza D’Ors reinterpreta el mito de Sísifo, condenado a empujar una piedra enorme cuesta arriba por la ladera de una colina, que siempre rodaba hacia abajo antes de alcanzar la cima, para tener que empezar de nuevo desde el principio. Sísifo no quería morir y nunca morirá, pero a cambio de un alto precio, aun después de viejo y ciego seguirá con su castigo y no descansará en paz hasta pagarlo.

La obra fue adquirida por la Consejería de Cultura y Turismo en la Feria de Arte “Foro Sur” de 2007 y depositada en el Museo de Cáceres.