martes, 3 de junio de 2014
La Pieza del mes. Junio de 2014
martes, 1 de abril de 2014
La pieza del mes. Abril de 2014
Enrique Pérez Comendador (1900-1981)
Escultura en piedra caliza policromada
lunes, 31 de marzo de 2014
martes, 26 de noviembre de 2013
Conferencia. 28 de noviembre
jueves, 6 de junio de 2013
Exposición. Encuentro y Diálogo
Comisaria: Dra. Dña. María del Mar Lozano Bartolozzi
lunes, 19 de noviembre de 2012
Conferencia. El retablo en la Diócesis de Plasencia, siglos XVI-XVIII
martes, 6 de marzo de 2012
Femenino Plural
jueves, 2 de febrero de 2012
La pieza del mes. Febrero de 2012
lunes, 23 de mayo de 2011
Exposición "Escrito en el tiempo"
Acceda a la visita en video.
martes, 10 de mayo de 2011
Escrito en el tiempo

Escrito en el tiempo
Escritura y escrituras en la colección del Museo de Cáceres
Del 18 de Mayo al 30 de Octubre de 2011
La escritura que a veces aparece sobre los objetos de los museos, o forma parte de ellos, les añade una información que los individualiza y enriquece, y nos ayuda a saber más sobre las piezas y sobre quienes las hicieron y utilizaron.
La exposición “Escrito en el tiempo” invita a reflexionar sobre el valor añadido que la escritura supone en objetos de la colección del Museo de Cáceres no expuestos habitualmente. Quienes dejaron sobre estas piezas los testimonios escritos que aquí se recogen, en realidad estaban escribiendo en el tiempo, superando la dimensión temporal para fijar la memoria de su existencia muchos años después de su desaparición física.
La muestra se divide en nueve bloques temáticos que abordan el tema principal desde diferentes puntos de vista. El primero de ellos, “Escritura sin escritura”, acerca al visitante a las manifestaciones gráficas anteriores a la escritura cuyo valor y significado es incierto, pero que tal vez puedan considerarse como escritura, es decir, signos trazados para emitir un mensaje, sin escritura, o sea, representación gráfica del lenguaje hablado.
A continuación, el bloque titulado “Escrituras” plantea los orígenes de los sistemas de escritura, su difusión y la variedad de sistemas que se ha llegado a alcanzar, a través de objetos de la colección del Museo; se muestran piezas con escritura jeroglífica egipcia, escritura del suroeste, ibérica, griega, latina y árabe. El bloque siguiente se refiere a los distintos soportes sobre los que los artesanos y artistas han dejado sus textos, comprendiendo la cerámica, la madera, la cera, la piedra y distintos metales, el vidrio, el yeso y, por supuesto, el papel.
Entre las funciones de la escritura, se han escogido tres aspectos que han sido básicos a lo largo de la Historia y en cualquier cultura, en primer lugar el de la identificación de los objetos o lugares, plasmado en piezas como pesas de diferentes sistemas, monedas, grabados, una placa con el nombre de una calle cacereña o un tarro de farmacia identificando su contenido. Otro de los cometidos recogidos en la muestra es el de la propaganda o glorificación del poder terrenal o celestial, a través del bloque titulado “Escritura para ensalzar”, en el que destacan campos como la numismática o la medallística, pero también un amplio panorama de artículos de lujo u obras de arte que contribuyen al ensalzamiento del poder. El tercero de estos aspectos es el de la escritura como vehículo para la dedicatoria de los objetos presentados; aquí se puede contemplar una inscripción votiva romana, así como lápidas funerarias cristianas e islámicas, cerámica, libros y hasta un recordatorio de primera comunión.
La exposición presta también atención a otras utilidades de la escritura sobre los objetos, como la identificación de la autoría y de la propiedad, algo usual en todas las épocas y culturas, reflejado en cerámicas, textiles, herramientas, joyas, enseres domésticos, pinturas, esculturas, etc.
Finalmente, se llama la atención sobre la escritura como medio de comunicación, a través del cual las personas de hace cientos o miles de años han podido transmitir mensajes de todo tipo, desde las cuentas de una transacción comercial a útiles consejos para la vida. Son mensajes que nos dejaron escritos en el tiempo.
martes, 16 de noviembre de 2010
XIV Ciclo de Conferencias
Organizado por el Museo de Cáceres y la Asociación “Adaegina” Amigos del Museo de Cáceres
Jueves, 18 de Noviembre de 2010. 19,30 horas
“Juan de Montejo, escultor del último Renacimiento. A propósito del San Lucas del Museo de Cáceres”
Por D. Luis Vasallo Toranzo, Profesor de Historia del Arte de la Universidad de Valladolid
martes, 10 de agosto de 2010
"Arte en la intimidad. Obras de Vostell en Cáceres"
Un anticipo a su próxima visita a la exposición en las salas del Museo de Cáceres
martes, 29 de junio de 2010
La Pieza del mes. Julio de 2010
“San Lucas”
Juan de Montejo. (ca. 1590)
Madera policromada. 39 x
El escultor Juan de Montejo (¿?-1601), activo en las actuales provincias de Salamanca, Zamora y Valladolid durante el último tercio del siglo XVI, está siendo reconocido en las últimas décadas como uno de los principales imagineros del Renacimiento del occidente castellano en su época. Nacido en el seno de una familia de artistas salmantina, su arte deriva directamente de las propuestas de Juan de Juni, aderezadas con aportaciones romanistas.
Instalado en la ciudad de Zamora después de una estancia en Fuentesaúco, se convertirá en el principal escultor de la ciudad, superando al tradicional y acomodaticio Juan Falcote. La etapa central, aquella más fructífera de su carrera, la desarrollará en la ciudad del Duero, que finalmente abandonará para instalarse en Salamanca, desde donde atenderá encargos en la propia Zamora y en las vicarías salmantinas de Alba de Tormes y Medina del Campo. Precisamente sus labores para la actual villa vallisoletana le pusieron en contacto con algunos de los principales representantes del último romanismo escultórico, caso de Adrián Álvarez, Pedro de
A pesar de ello, en alguna ocasión su arte ha sido relacionado con la escultura riojana, sobre todo con la del entorno de Arbulo y Juan Fernández de Vallejo, donde se ensayó la misma apariencia popular en los tipos humanos, similares cabelleras ensortijadas y ropajes de voluminosos pliegues. Una de esas obras de Juan de Montejo, vinculada por la crítica con la tradición riojana, es un pequeño relieve de San Juan Evangelista presente en el Museu Marès de Barcelona. Formaba parte de un retablo para el que se tallaron todos los evangelistas, dos de los cuales, San Marcos y San Mateo, se encuentran en la colección del Lázaro Galdiano, mientras el cuarto, San Lucas, se localiza en el Museo de Cáceres.
En esta pieza cacereña, ingresada en nuestro Museo después de la última guerra civil por el Servicio de Recuperación Artística, se resumen algunas de las características del arte de Montejo. De Juni toma ese nerviosismo que mueve su cuerpo y genera su intensa mirada, mientras de los romanistas adopta el grave rostro de progenie miguelangelesca y los voluminosos y pesados ropajes que lo monumentalizan. Éstos se desarrollan artificiosamente, ocultando prácticamente el animal que lo identifica, y rodean al evangelista que queda enmarcado en un nítido perfil cerrado. La policromía original, dañada por los numerosos traslados y peripecias sufridos por la pieza, espera una limpieza que permita recuperar el brillo de las carnaciones a pulimento y los matices de los esgrafiados.
La fuerte personalidad de Montejo lo alejó de la congelada escultura practicada en los dos principales focos romanistas del occidente castellano: el leonés y, sobre todo, el vallisoletano, donde, como consecuencia de la directa influencia ejercida por el academicismo de Gaspar Becerra y, sin duda, como reacción a los abusos expresivos derivados de Berruguete y del propio Juni, se adoptó un clasicismo que ocultaba las pasiones humanas detrás de gestos y posturas estereotipadas. En Montejo, por el contrario, se mantuvo siempre un sustrato juniano que conseguía tensar las figuras y dotar de alma a la madera; dando lugar a unas fórmulas que se constituyeron en fundamento del arte de Sebastián Ducete, el último gran representante de la vía juniana en Castilla antes del triunfo del primer naturalismo barroco.
Texto: Luis Vasallo Toranzo
miércoles, 4 de noviembre de 2009
La Pieza del mes. Noviembre de 2009
Amuleto en forma de mono
Piedra
Torre de Don Miguel
Siglos V - IV a. C.
Desde
Los escarabeos y amuletos son algunas de las piezas de tipología egipcia que con mayor frecuencia aparecen en los yacimientos fenicio-púnicos de
Es un amuleto de piedra marrón con vetas amarillas que mide
En Egipto este tipo de figurita de mono fue utilizado como amuleto desde la dinastía VI hasta
Esta pieza, bien sea un amuleto, o bien sea un objeto de tocador o de adorno, probablemente sea pseudoegipcia, de manufactura púnica y fechable entre los siglos V y IV a. C. Ingresó en el Museo como donación de Daniel de Cáceres en los años 40 del siglo pasado.
lunes, 5 de octubre de 2009
La Pieza del mes. Octubre de 2009
Esperanza D’Ors (Madrid, 1949)
Bronce
Ha realizado exposiciones individuales en las galerías madrileñas Alençon (1983), Gamarra y Garrigues (1983 y 1985), Buades (1995) y Pilar Parra (1998), así como en el Museo de Santa Cruz, de Toledo (1993), Colegio de Arquitectos de Badajoz (1997) y en diferentes ciudades entre las que destacan Barcelona, Cáceres, León, Oviedo, Palma de Mallorca y Amberes. Ha participado en diferentes exposiciones colectivas como "Madrid, Madrid, Madrid", organizada por el Centro Cultural de la Villa (1984), y en varias ediciones de la feria ARCO. En 1992 representó a España en la Bienal de Alejandría (Egipto), obteniendo la medalla de oro de escultura. Entre sus obras públicas destaca el grupo escultórico para la Plaza del Carbayón en Oviedo, El regreso de Ícaro con su ala de surf en el puerto de Alicante o Ícaro situada en uno de los puentes de Elgóibar (Guipúzcoa).
La escultura de Esperanza D’Ors está dotada un neoclasicismo interpretado desde una perspectiva postmoderna, relacionándose con escultores italianos del periodo de entreguerras como Giacometti, trabajando el bronce y el poliéster con polvo de mármol. La artista busca el aggiornamento del lenguaje escultórico del bronce, marcado por la tradición; trata de crear una escena de carácter teatral, representando e interpretando la figura humana y, al mismo tiempo, el espacio que la contiene, o relacionando estrechamente la figura con los objetos.
En Sísifo con muletas, Esperanza D’Ors reinterpreta el mito de Sísifo, condenado a empujar una piedra enorme cuesta arriba por la ladera de una colina, que siempre rodaba hacia abajo antes de alcanzar la cima, para tener que empezar de nuevo desde el principio. Sísifo no quería morir y nunca morirá, pero a cambio de un alto precio, aun después de viejo y ciego seguirá con su castigo y no descansará en paz hasta pagarlo.
La obra fue adquirida por la Consejería de Cultura y Turismo en la Feria de Arte “Foro Sur” de 2007 y depositada en el Museo de Cáceres.







