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lunes, 2 de marzo de 2015

La Pieza del mes. Marzo de 2015


Vinagrera
Siglo XVII, Convento de San Francisco, Belvís de Monroy
Cerámica
 
 
El vinagre está íntimamente ligado a la elaboración de bebidas alcohólicas y en especial a la del vino, del cual podemos considerar como hijo legítimo. La forma de almacenamiento del vino en toneles y botas facilitaba que le subiera la acidez y se pusiera malo, es lo que se conoce popularmente con la expresión “el vino está picado”.  La  palabra  vinagre procede del latín vinum acre, vino agrio, ya que se consideraba que el vino se descomponía de forma fortuita. En la Antigüedad se percataron de sus cualidades como conservante y en el mundo romano los vinagres de vino, calabaza, peras o higos eran habituales en su cocina. No es hasta 1864 cuando L. Pasteur explica con detalle el proceso por el cual las bacterias Mycoderma aceti crean un velo en la superficie y realizan la reacción química de fermentación del alcohol etílico, vino, a ácido acético, vinagre, dando nombre a  los procesos de fabricación de vinagre; el Método Pasteur consiste el acelerar el proceso añadiendo a toneles de vino la misma cantidad de vinagre.
 
En la actualidad son numerosas las variedades de vinagre para uso alimentario, siendo el más habitual el vinagre de vino blanco o tinto, solos o con hierbas que maceran en su interior aportando diferentes aromas y sabores. En la cocina actual se ha puesto de moda el aceto balsámico de Módena que necesita una maduración en toneles durante al menos 12 años; fue utilizado antiguamente como remedio médico contra el reuma, de ahí que se llame balsámico. En gastronomía el vinagre se utiliza principalmente como aliño de verduras, de ensaladas y en salsas. Por sus propiedades como conservante, se ha utilizado tradicionalmente en escabeches, marinados y encurtidos.
 
La pieza  del mes es una vinagrera  de mesa procedente de las excavaciones arqueológicas realizadas en el Convento de San Francisco en Belvís de Monroy. Está elaborada en cerámica esmaltada de color blanco de estaño, tanto al exterior como al interior para cerrar los poros y evitar que se perdiera el líquido. Al exterior está decorada mediante líneas de manganeso de color violáceo que dibujan motivos vegetales, los pétalos de las flores se rellenan de color azul y de líneas rayadas de color naranja, que dan nombre a esta serie de cerámicas. También llamada serie tricolor, fue muy popular en el siglo XVII en los alfares de Talavera de la Reina y Puente del Arzobispo; en los lados laterales, una letra V dentro de un escudete nos avisa de su contenido. Ha perdido el asa y la boca que servía tanto para ser rellenada como para verter el vinagre. Normalmente iba acompañada de una aceitera similar con una letra A a cada lado.

viernes, 2 de agosto de 2013

La pieza del mes. Agosto de 2013


Tinaja con tapadera
Cerámica común
Arroyo de la Luz, 1929


El Pabellón de Extremadura en la Exposición  Iberoamericana de Sevilla (1929-1930) fue, como en el caso de las otras regiones y naciones participantes en aquel acontecimiento, una gran ocasión para mostrar al mundo las riquezas culturales, artísticas y económicas de la región.
Para la construcción y montaje expositivo del Pabellón, las Diputaciones provinciales de Cáceres y Badajoz crearon sendos comités, que se coordinaron a través de varias reuniones conjuntas, y financiaron al cincuenta por ciento todos los gastos necesarios para dignificar la representación extremeña. Por su aportación, los personajes más sobresalientes en el comité de Badajoz son Adelardo Covarsí y Enrique Segura Otaño, mientras que por parte cacereña destacaron Miguel Ángel Orti Belmonte, a la sazón director del Museo de Cáceres, y Antonio C. Floriano Cumbreño. Pero entre todos ellos hay que citar el nombre de Ángel Rubio Muñoz-Bocanegra, profesor del Instituto de Cáceres que trabajó como delegado oficial en Sevilla durante todo el proceso de creación y equipamiento del Pabellón, correspondiéndole a él la disposición de la mayor parte de las obras de arte y piezas que se expusieron. Ángel Rubio fue después Diputado a Cortes en la República, y como tal uno de los grandes impulsores de la instalación del Museo de Cáceres en la Casa de las Veletas; tras la guerra civil tuvo que marchar a Panamá, donde se le considera el padre de la moderna geografía en aquel país.
Una de las grandes atracciones del Pabellón extremeño fue una cocina al estilo tradicional extremeño, que se equipó con los enseres más usuales y con dieciséis maniquíes vestidos según era típico en varias localidades de las dos provincias. Dicha cocina fue el precedente inmediato de la que cuatro años después se montó en este Museo y se mantuvo hasta 1972. De hecho, gran parte de los objetos expuestos en la cocina sevillana pasaron directamente a la colección del Museo de Cáceres tras el cierre de la Exposición el 21 de Junio de 1930.
Tal es el caso de la pieza que se expone este mes, una tinaja para el agua con su tapadera de madera, que el comité cacereño adquirió, junto con otras dos tinajas idénticas y sus respectivas tapaderas, así como otras piezas para la cocina, poco antes de la inauguración del Pabellón en el conocido establecimiento “El Precio Fijo”, que regentaba la familia del artista Eulogio Blasco, y estaba situado en el número 5 de la Calle Alfonso XIII (hoy Pintores); dicho establecimiento funcionó entre 1827 y 1972. Las tinajas costaron 3,50 pesetas cada una y con toda probabilidad proceden de uno de los más de cuarenta alfares que entonces funcionaban en la cercana población de Arroyo de la Luz; como cabe imaginar, en aquel año 1929 éste era un objeto de uso común en los hogares, aún sin agua corriente, destinado al almacenaje del agua necesaria para la higiene y el consumo alimenticio.

lunes, 12 de noviembre de 2012

Conferencia. La cerámica enchinada en la alfarería tradicional de la provincia de Cáceres



El martes 13 de noviembre comienza el ciclo de conferencias "Historia y Patrimonio cultural de Cáceres (II)", organizado por la Asociación "Adaegina" Amigos del Museo de Cáceres y por el propio Museo.

La primera charla lleva por título "La cerámica enchinada en la alfarería tradicional de la provincia de Cáceres", y será impartida por D. Miguel Alba Calzado, Director del Consorcio de la Ciudad Histórico-Artística y Arqueológica de Mérida, en el Salón de Actos del Museo a las 19,45 horas.

Miguel Alba es arqueólogo del Consorcio de la Ciudad Monumental de Mérida. Licenciado en Historia por la Universidad de Extremadura en 1987, así que cursó sus estudios en Cáceres. En Mérida trabaja desde 1990 a nuestros días.
Desde el año 2001 al 2005 ha desempeñado el puesto de director de las excavaciones arqueológicas en Mérida. En 2006 y 2007 ha estado adscrito al Instituto de Arqueología del Consejo Superior de Investigaciones Científicas para desarrollar varios temas de investigación (Alcazaba, Foro Provincial, puesta en valor de los restos de la calle Reyes Huertas y Morería).
Desde el año 2009 al presente es el director científico del Consorcio de la Ciudad Monumental de Mérida.
Ha participado en más de ochenta campañas de excavación, la más importante la del Área Arqueológica de Morería, en Mérida (de 12.000 m2) desde 1990 a 1998 como director de la excavación (proyecto que aún dirige). Además, codirige el proyecto de investigación de la Alcazaba de Mérida y ha formado parte de los equipos de excavación en la Basílica de Santa Eulalia de Mérida, Santa María de Melque en Toledo, Torre de Hércules en La Coruña, Iglesias paleocristianas y altomedievales de Extremadura, ciudad de Tusculum –Italia-, el Foro Provincial de Mérida, etc.   
Ha publicado más de un centenar de trabajos sobre arqueología romana, de época visigoda e islámica, centrados en Mérida y sobre etnografía dedicados a la cerámica extremeña y a sus precedentes desde el siglo XVI.
Es miembro del equipo técnico fundador del Museo de Alfarería de Salvatierra de los Barros y del equipo que organiza las jornadas técnicas que sobre alfarería se organizan, desde 1995 al presente, en Salvatierra y en San Pedro do Corval (Portugal), con motivo de la Feria Ibérica de la Alfarería y el Barro.
En resumen, posee un perfil profesional de arqueólogo urbano y ceramólogo, especialmente dedicado a la Tardoantigüedad y a la Alta Edad Media, que provisionalmente está realizando tareas de gestión del conjunto monumental de Mérida.

martes, 6 de noviembre de 2012

Ciclo de Conferencias



Ciclo de Conferencias «Historia y Patrimonio cultural de Cáceres» (II)

Del 13 al 27 de Noviembre de 2012

Programa

Martes, 13 de Noviembre
19,45 horas

La cerámica enchinada en la alfarería tradicional de la provincia de Cáceres
Por D. Miguel Alba Calzado,Director del Consorcio de la Ciudad Histórico-Artística y Arqueológica de Mérida

Jueves, 15 de Noviembre
19,45 horas

El retablo de Morales de Arroyo de la Luz.Una nueva visión
Por D. Fernando Claros Vicario,Profesor de Secundaria y Socio de Adaegina

Martes, 20 de Noviembre
19,45 horas

El retablo en la Diócesis de Plasencia, siglos XVI-XVIII
Por D. Vicente Méndez Hernán,Profesor de Historia del Arte de la Universidad de Extremadura.

Jueves, 22 de Noviembre
19,45 horas

Tantas soluciones como casas, pero ¿Todas son válidas?
Por Dña. Mª Ángeles Ávila Macías, Profesora de Secundaria y Socia de Adaegina

Martes, 27 de Noviembre
19,45 horas

Sorolla, Ortiz Echagüe y la indumentaria tradicional en la provincia de Cáceres
Por D. Juan M. Valadés Sierra,Director del Museo de Cáceres y Socio de Adaegina


Todas las conferencias tendrán lugar en el Salón de Actos del Museo. La asistencia es
libre y gratuita.
El presente programa queda sujeto a modificaciones de última hora ajenas a la 
organización; se ruega por ello consultar el blog del Museo para confirmar la celebración 
de cada charla.

Organizan: Asociación «Adaegina» Amigos del Museo de Cáceres y Museo de Cáceres

 

miércoles, 31 de octubre de 2012

La pieza del mes. Noviembre de 2012



Plato «ratinho»
Finales del siglo XIX, principios del siglo XX
Dolmen de la Era de los Guardas, Cedillo

La cerámica o loza ratinha era un tipo de cerámica popular portuguesa, algo tosca y grosera, que se elaboraba en pequeños talleres familiares de Coimbra, entre el segundo tercio del siglo XIX y las primeras décadas del siglo XX, en oposición a la cerámica más fina y conocida de Coimbra de amplia tradición. 

Os ratinhos, era la forma en la que eran conocidos los jornaleros de regiones como Beira o Minho, que se desplazaban de forma estacional, especialmente al Alentejo, para trabajar en la recolección de las cosechas.

Con el tiempo el término se volvió sinónimo de rústico, tosco o rudo y terminó por dar nombre también a este tipo de cerámica que se caracterizaba por tener una pasta poco depurada, y un vidriado amarillento y con poco brillo debido a una menor presencia de estaño. La decoración se aplicaba con esponja y pincel, siguiendo el método típico de los pintores de loza de Coimbra. Al tratarse de producciones populares  presentaba poca variedad de formas, limitándose a platos, palanganas, bacías de barberos o algunas jarras para vino o agua. Las familias de jornaleros no tenían hábito de comer en platos individuales, normalmente se usaban grandes platos, donde se colocaban los alimentos y los comensales picaban de allí con las manos o con su cubierto.

Pero lo que ha hecho popular a esta cerámica son sus variados motivos decorativos: vegetales, geométricos, arquitecturas, paisajes, destacando los figurativos, especialmente los zoomorfos como aves, peces y figuras fantásticas, o los tipos populares  masculinos y femeninos e incluso retratos y caricaturas. Su carácter infantil y  naif muy cercano al gusto contemporáneo los ha convertido en preciado objeto de anticuarios y coleccionistas.

La pieza de este mes es un plato de temática figurativa, de los más característicos, representando a una mujer tocando una guitarra. El vidriado es de escasa calidad, con poco esmalte base y errores de cocción en los colores. La base es plana ligeramente deformada y las paredes abiertas de borde redondeado. En su interior una figura femenina tocando la guitarra. Las manos, la guitarra y los topos del vestido son de manganeso, las líneas de la falda y las mangas de color melado con el vedrío muy perdido. Alrededor hay una alternancia de topos  de color melado rebordeados de manganeso, o manganeso completo, y hojas verdes que forman dos coronas concéntricas de topos y follaje. Todo decorado y enmarcado con doble línea sencilla de manganeso sobre el borde.

Lo más significativo es que el plato fue encontrado en la excavación arqueológica del Dolmen de la Era de los Guardas, en La Regañada, Cedillo.  El dolmen, construido hace 5.000 años por las primeras comunidades de agricultores y ganaderos, había sufrido la erosión perdiendo el túmulo de piedras que lo recubría y protegía los enterramientos, quedando en pie las piedras hincadas de la cámara funeraria, estas estructuras ahora visibles son conocidas en la zona  como «fornillos» derivado de la utilización de estos espacios como improvisadas cocinas para la elaboración de alimentos durante las faenas agrícolas. Las piedras clavadas permitían el resguardo del fuego contra el viento y la concentración del calor a modo de cocina improvisada; el plato estaba sobre un empedrado con señales de fuego.
 

jueves, 2 de febrero de 2012

La pieza del mes. Febrero de 2012


Tanagra
Siglo IV-III a.C. Tanagra, Grecia
Escultura en terracota

En la década de 1860, en los alrededores de la antigua ciudad griega de Tanagra, cerca de Tebas, los campesinos, durantes las faenas agrícolas, encontraron numerosas tumbas en las cuales formando parte de los ajuares funerarios se hallaban unas figurillas de terracota que representaban a mujeres.

Las noticias de los hallazgos atrajeron a saqueadores de tumbas y anticuarios que se asentaron en los alrededores de la ciudad. Las tumbas, como era habitual en la Antigüedad, se agrupaban en necrópolis junto a los caminos, en lugares como Schiamatari, de la palabra griega “schema” figurita o en Kokkali “el osario”, y cerca de la superficie, por lo que era fácil encontrarlas. La fiebre por estas figuritas fue tal que entre los años 1872 y 1873 los campesinos prácticamente abandonaron las tareas agrícolas para buscarlas y saquearlas, llegando a expoliar entre 8.000 y 10.000 tumbas en las necrópolis de los alrededores de Tanagra. Las autoridades griegas alarmadas, paralizaron las excavaciones ilegales, y organizaron excavaciones científicas, pero los campesinos continuaban con el expolio por la noche.

Las figuritas, muy del gusto victoriano de la época, gozaron de gran popularidad y adoptaron el nombre de tanagras. Museos y coleccionistas europeos buscaban ampliar sus colecciones de antigüedades griegas, lo que originó que se desarrollaran numerosas falsificaciones en distintos talleres de Atenas y París, que invadieron el mercado de antigüedades de fines del siglo XIX.

Originariamente se creyó que su procedencia era Tanagra, sin embargo se trataba de terracotas del período helenístico de distintos talleres de Atenas, pero fue en Tanagra donde desarrollaron su estilo personal ya en época romana. Las  figuritas se realizaban en dos partes mediante un molde,  que se unían gracias a  un orificio posterior en la espalda, que no solía estar modelada, y servía al artesano para soldar las partes, unir la cabeza, la base y posteriormente recibir una policromía antes de cocerlas en el horno.

Las más conocidas, las genuinas tanagras, reproducen a mujeres en pie o sentadas sobre una peana, vestidas al estilo de la época, siguiendo la moda con sombreros, abanicos..., pero también existen figurillas más antiguas que reproducen escenas de la vida cotidiana, actores, niños o animales.

Esta pieza representa a una mujer en pie. Viste himatión y chitón sobre los hombros,  el peinado está recogido por una  diadema y lleva aretes en las orejas. El brazo derecho lo dobla y apoya en la cadera que se curva, según la forma característica de las tanagras; el brazo izquierdo, tapado con el manto, lo lleva hacia delante. Ingresó en el Museo de Cáceres en 1941 procedente del Servicio de Recuperación Artística.

viernes, 21 de octubre de 2011

Últimos días para visitar la exposición "Escrito en el tiempo"



El próximo Domingo, 30 de Octubre, será el último día en que podrá visitarse la exposición "Escrito en el tiempo. Escritura y escrituras en la colección del Museo de Cáceres", que hasta la fecha ha superado las 50.000 visitas.
La muestra hace un repaso al importante papel que la escritura ha desempeñado a lo largo del tiempo, centrándose en la presencia de símbolos y textos escritos sobre las piezas que forman la colección del museo cacereño. Desde las primeras representaciones simbólicas de las manos paleolíticas de Maltravieso hasta la marca comercial impresa sobre el vidrio de una botella de gaseosa, la exposición muestra los diferentes soportes elegidos para la escritura, así como el uso de ésta para sus fundamentales funciones de identificar, glorificar, dedicar, indicar la propiedad o la autoría de un objeto, o simplemente transmitir un mensaje.
El horario para visitar la exposición es de martes a sábado de 9,00 a 14,30, y el domingo de 10,15 a 14,30. 

lunes, 23 de mayo de 2011

miércoles, 16 de febrero de 2011

XIV Ciclo de Conferencias


"Loza de Talavera y Puente del Arzobispo en el Museo de Cáceres"

Por D. Juan M. Valadés Sierra. Director del Museo de Cáceres

Jueves, 17 de Febrero a las 19,30 horas

viernes, 11 de febrero de 2011

XIV Ciclo de Conferencias


"El barro, algo más que tierra y agua"

Por D. Alfonso Pleguezuelo Hernández, Catedrático de la Facultad de Bellas Artes. Universidad de Sevilla Lunes, 14 de Febrero a las 19,30 horas. Entrada libre Informamos de la próxima conferencia que se celebrará en el Museo de Cáceres, la cual tendrá lugar el lunes, 14 de Febrero a las 19,30 horas bajo el título “El barro, algo más que tierra y agua”, y correrá a caro de D. Alfonso Pleguezuelo Hernández, Catedrático de la Facultad de Bellas Artes de la Universidad de Sevilla.

Alfonso Pleguezuelo es uno de los más destacados expertos en el estudio, investigación y conocimiento de la cerámica, no sólo española, sino también de Italia, Holanda, Portugal e Hispanoamérica.

Doctor en Historia del Arte y Catedrático de la Facultad de Bellas Artes de la Universidad de Sevilla, ocupándose siempre de la historia de la cerámica dentro del contexto de las artes aplicadas.

Es autor entre otros muchos trabajos, del Catálogo de Azulejos del Museo de Artes y Costumbres Populares de Sevilla y Manuel Rivero. Los encargos artísticos de un mercader andaluz del siglo XVIII, además de numerosos artículos y catálogos de exposiciones sobre el mundo de la cerámica.

Ha comisariado numerosas exposiciones de arte, como Teatro de grandezas, sobre el Barroco sevillano (2007) y de cerámica, particularmente con las piezas de la colección Carranza. Es responsable también de los proyectos museológicos de la Sala Carranza del Museo de Santa Cruz (Toledo, 2002), Cerámicas de la Colección Carranza en el Museo Comarcal de Daimiel (Ciudad Real, 2005) y de la sección de Azulejos del museo de Cerámica Ruiz de Luna en Talavera de la Reina (Toledo, 2006).