Mostrando entradas con la etiqueta Arqueología. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Arqueología. Mostrar todas las entradas

viernes, 6 de marzo de 2015

Historia(s) de Mujer(es)

Día Internacional de la Mujer
8 de marzo de 2015



Un año más, y para conmemorar el Día Internacional de la Mujer, el Museo de Cáceres ha programado una actividad que se llevará a cabo en la mañana del domingo 8 de marzo bajo el título “Historia(s) de Mujer(es)”.

Como es sabido, el discurso cultural dominante ha venido ofreciendo una explicación de la Historia y del Arte marcadamente centrada en el papel protagonista de los hombres, quedando la mujer relegada a un plano anecdótico o, en el mejor de los casos, a un papel secundario en la existencia humana.

La realidad ha sido muy diferente de ese discurso dominante, ya que la mujer ha tenido siempre un papel fundamental en las múltiples facetas de la vida. Las colecciones de los museos, y entre ellas las del Museo de Cáceres, recogen ese papel esencial de la mujer en determinados objetos que nos recuerdan el pasado y el presente de esa mitad de la Humanidad tan injustamente relegada al olvido.

Con “Historia(s) de Mujer(es)” tratamos de resaltar una serie de objetos, estrechamente vinculados al mundo de la mujer, que forman parte de la exposición permanente del Museo de Cáceres. Estos objetos, seleccionados como pinceladas a lo largo del recorrido habitual de nuestras salas, nos trasladan la importancia de la mujer en  diferentes aspectos de la cultura, que van desde la reproducción y la educación de los más jóvenes a la religión, la producción de recursos, la economía y el comercio, la transmisión de valores o la creación artística. Para ello, ofrecemos una visita guiada complementada con la danza artística que recorrerá las secciones de Arqueología, Etnografía y Bellas Artes deteniéndose en determinadas piezas clave que resaltan el papel de la mujer, las cuales serán distinguidas con textos explicativos específicos. La bailarina profesional Gema Ortiz completará el recorrido con danzas especialmente relacionadas con el ámbito cultural y temático de las distintas áreas recorridas y explicadas en el Museo.

La visita guiada tendrá lugar el domingo, 8 de marzo, a las 11,30 horas; es una iniciativa gratuita y no es preciso inscribirse previamente, si bien queda limitada a la participación de un máximo de 25 personas por orden de llegada. No obstante, los textos explicativos de las piezas seleccionadas a lo largo del recorrido permanecerán expuestos hasta el próximo 22 de marzo, pudiendo realizarse visitas libres en el horario habitual del Museo.

lunes, 2 de marzo de 2015

La Pieza del mes. Marzo de 2015


Vinagrera
Siglo XVII, Convento de San Francisco, Belvís de Monroy
Cerámica
 
 
El vinagre está íntimamente ligado a la elaboración de bebidas alcohólicas y en especial a la del vino, del cual podemos considerar como hijo legítimo. La forma de almacenamiento del vino en toneles y botas facilitaba que le subiera la acidez y se pusiera malo, es lo que se conoce popularmente con la expresión “el vino está picado”.  La  palabra  vinagre procede del latín vinum acre, vino agrio, ya que se consideraba que el vino se descomponía de forma fortuita. En la Antigüedad se percataron de sus cualidades como conservante y en el mundo romano los vinagres de vino, calabaza, peras o higos eran habituales en su cocina. No es hasta 1864 cuando L. Pasteur explica con detalle el proceso por el cual las bacterias Mycoderma aceti crean un velo en la superficie y realizan la reacción química de fermentación del alcohol etílico, vino, a ácido acético, vinagre, dando nombre a  los procesos de fabricación de vinagre; el Método Pasteur consiste el acelerar el proceso añadiendo a toneles de vino la misma cantidad de vinagre.
 
En la actualidad son numerosas las variedades de vinagre para uso alimentario, siendo el más habitual el vinagre de vino blanco o tinto, solos o con hierbas que maceran en su interior aportando diferentes aromas y sabores. En la cocina actual se ha puesto de moda el aceto balsámico de Módena que necesita una maduración en toneles durante al menos 12 años; fue utilizado antiguamente como remedio médico contra el reuma, de ahí que se llame balsámico. En gastronomía el vinagre se utiliza principalmente como aliño de verduras, de ensaladas y en salsas. Por sus propiedades como conservante, se ha utilizado tradicionalmente en escabeches, marinados y encurtidos.
 
La pieza  del mes es una vinagrera  de mesa procedente de las excavaciones arqueológicas realizadas en el Convento de San Francisco en Belvís de Monroy. Está elaborada en cerámica esmaltada de color blanco de estaño, tanto al exterior como al interior para cerrar los poros y evitar que se perdiera el líquido. Al exterior está decorada mediante líneas de manganeso de color violáceo que dibujan motivos vegetales, los pétalos de las flores se rellenan de color azul y de líneas rayadas de color naranja, que dan nombre a esta serie de cerámicas. También llamada serie tricolor, fue muy popular en el siglo XVII en los alfares de Talavera de la Reina y Puente del Arzobispo; en los lados laterales, una letra V dentro de un escudete nos avisa de su contenido. Ha perdido el asa y la boca que servía tanto para ser rellenada como para verter el vinagre. Normalmente iba acompañada de una aceitera similar con una letra A a cada lado.

lunes, 1 de diciembre de 2014

La Pieza del mes. Diciembre de 2014



Tesorillo de Garciaz
Guerra de la Independencia (1808-1814)
Oro y plata

 












La acumulación de metales nobles como el oro y la plata, tanto en forma de monedas como de joyas, ha sido una práctica habitual a lo largo de la Historia. Su conservación como valor seguro ha dado lugar a su atesoramiento y ocultamiento en tiempos de inseguridad. Antes de que existieran los bancos tal y como los  conocemos hoy en día, la  preocupación de  los propietarios  era que  su riqueza estuviera a buen recaudo, sobre todo en momentos de amenaza y guerra para evitar su saqueo por las tropas o su requisamiento por la autoridades.

En numismática se denominan tesoros a los conjuntos de monedas formados y ocultados intencionadamente por su dueño, que tenía la intención de recuperar pero no lo logró. Normalmente al desaparecer el motivo que había motivado su ocultación la mayoría de los tesoros eran recuperados por sus propietarios o familiares que volvían a poner en circulación las monedas.
El tesorillo de Garciaz está compuesto por catorce monedas de oro y plata de los reinados de Carlos III y Carlos IV, acuñadas tanto en España, Madrid y Sevilla, como en las colonias americanas de México y Lima.  Las monedas del reinado de Carlos III son dos monedas de oro de un escudo de 1780 y de 1781, y en lo que respecta a la plata tres monedas de reales de a dos de 1772, 1780 y 1786. De Carlos IV, dos monedas de un escudo de 1782 y 1807, tres reales de a dos de 1793, 1795 y 1801 y cuatro reales de a ocho de 1801, 1802, 1803. El real de a ocho, también llamado duro y peso, era la moneda fuerte de la época. Tenía un valor alto y su aceptación fue universal pese a no ser de curso legal fuera de los dominios españoles, llegando a circular con normalidad en las colonias inglesas de Norteamérica o en Shangai, China.
 
La fecha del ocultamiento viene dada por la moneda más moderna de todo el conjunto, el escudo de Carlos IV de 1807, pudiéndose establecer la fecha de su escondite a partir del levantamiento del 2 de mayo de 1808 en Madrid,  momento del inicio de la guerra. Los franceses dominaban las ciudades cacereñas pero en el mundo rural el impacto de la invasión provocó una guerra de guerrillas contra los invasores. El clima de anarquía y de inseguridad generalizada durante la guerra propició la ocultación del dinero, que en muchos casos como ocurrió en Garciaz nadie pudo recuperar. Fue en enero de 1964 cuando los niños Saturnino Flores Crespo y Manuel Blázquez Pizarro lo descubrieron escarbando en el patio del colegio construido sobre el lugar original de la ocultación por un vecino de Garciaz, que tal vez murió a manos de los franceses. 
 

lunes, 1 de septiembre de 2014

La Pieza del mes. Septiembre de 2014


Colgantes
Siglos XI-XII, Albalat (Romangordo)
Vidrio

 
Desde hace varios años se vienen desarrollando campañas de excavación arqueológica en el yacimiento de Albalat, en el término municipal de Romangordo. Esta fortificación musulmana era un importante hito en el camino entre Mérida y Toledo, ya que estaba situaba junto a uno de los pocos vados que permitía franquear el río Tajo como indica su nombre en árabe Majāḍat al-Balāṭ, (el vado de la vía). Su importante  valor estratégico la convertía en la puerta de entrada a las tierras de Cáceres y Trujillo, lo que hizo que sufriera continuos enfrentamientos bélicos entre tropas cristianas y musulmanas, cambiando de manos en varias ocasiones entre los siglos X y XII, cayendo definitivamente en manos castellano-leonesas en 1230. La fortaleza fue abandonada, pero su privilegiada situación impidió que el topónimo se olvidara.

La  excavación y los materiales que han ido apareciendo son una clara muestra de la vida de los últimos musulmanes en el norte de Extremadura. Una buena representación de los objetos aparecidos en las últimas campañas de excavación formará parte de la exposición temporal “Le Maroc Médiéval (1053-1465)” que se celebrará en el Museo del Louvre entre el 14 de octubre próximo y el 19 de enero de 2015, y posteriormente en el Museo Nacional de Arte Contemporáneo de Rabat, del 2 de marzo al 1 de junio de 2015.  Las piezas del Museo de Cáceres que viajarán a París y a Rabat son un tesorillo formado por ocho monedas de oro, dinares, fechados entre los años 1087 y 1143, un peón y una torre de hueso que pertenecieron a un juego de ajedrez que se fecha entre los siglos XI y XII, un extraordinario molde hecho en piedra para la fundición de amuletos metálicos, un ataifor o recipiente cerámico para alimentos, un amuleto de plomo en forma de espada y cinco puntas de flecha y de jabalina, hechas de hierro. Todos los materiales proceden de la época de dominación de al-Andalus por los almorávides y los almohades.

Como piezas del mes se han elegido tres colgantes realizados en vidrio de color negro decorados mediante la técnica de inclusión con un hilo blanco también de vidrio. La fragilidad del material hace muy difícil su conservación por lo que son raros en los yacimientos islámicos. La dispersión de los tres colgantes, cada uno procede de un lugar distinto de la fortaleza, impide asegurar que pudieran formar parte de un único adorno o estar montados en un mismo collar. Uno de ellos es cónico y macizo, los otros dos tienen forma cilíndrica con el extremo redondeado y uno de ellos conserva la  anilla de sujeción perpendicular para ser colgado. Un detalle llamativo que comparten estos dos últimos colgantes es su morfología hueca, lo que indica que podría tratarse de amuletos, ya que el hueco serviría para introducir un papel con fórmulas mágicas o profilácticas y luchar contra el mal de ojo.  
 

viernes, 8 de agosto de 2014

La Cueva de Santa Ana: las primeras comunidades humanas en el Calerizo de Cáceres

Exposición temporal
Del 7 de agosto al 5 de octubre
 
 
Desde el 7 de agosto, y hasta el próximo 5 de octubre, puede visitarse en el Museo de Cáceres la exposición temporal "La Cueva de Santa Ana: las primeras comunidades humanas en el Calerizo de Cáceres", organizada por el Equipo de Investigación Primeros Pobladores de Extremadura con la colaboración de la Excma. Diputación Provincial de Cáceres y la Consejería de Educación y Cultura del Gobierno de Extremadura.

La muestra puede visitarse de martes a sábado de 9,00 a 15,00 y de 17,00 a 20,30, y los domingos de 10,00 a 15,00.

La exposición quiere dar a conocer la historia de la Cueva de Santa Ana, los trabajos arqueológicos acometidos, los resultados de la investigación, su aportación a la prehistoria local, regional y europea en el contexto de las primeras comunidades humanas que se instalaron en la región y, especialmente, la emergencia del Modo técnico 2, o Achelense, en su contexto europeo.
 
Se organiza teniendo en cuenta estos contenidos y focaliza en el hallazgo arqueológico de la campaña 2012 por su relevancia en la restitución paleoecológica. El conjunto paleontológico descubierto es de gran importancia y, junto con las cuevas de Maltravieso y el Conejar, es en la actualidad el más importante del oeste peninsular por su biodiversidad y por su extensión temporal (Pleistoceno inferior final, Pleistoceno medio, Pleistoceno superior, Holoceno).
 
 

martes, 3 de junio de 2014

La Pieza del mes. Junio de 2014


Inscripción y retratos romanos
Siglo I. Talavera la Vieja
Mármol
 
 
Como se sabe, el enclave de la ciudad romana de Augustobriga viene siendo identificado con la población de Talavera la Vieja, municipio desaparecido en 1963 bajo las aguas del pantano de Valdecañas, en el río Tajo.
 
En 1952, en el curso de unas obras de canalización de agua para regadío, se hallaron casualmente las cabezas en mármol de un hombre, una mujer y un niño. Por diferentes motivos, estos objetos permanecieron en dependencias del Ayuntamiento, en lugar de ingresar en el Museo de Cáceres como establecía la ley; en 1963, cuando tuvo que disolverse el municipio por la inminente inundación de su término, las piezas pasaron a manos privadas de manera irregular, ocultándose del disfrute público como patrimonio común de todos los extremeños. Igualmente la inscripción fue hallada en 1887 en la muralla romana de Talavera la Vieja, y su texto, una dedicatoria al Senado y al pueblo de Augustobriga, permitió en su día identificar de manera inequívoca la ciudad romana con el pueblo conocido como Talaverilla. La lápida se mantuvo también en manos privadas desde su hallazgo y dice así: 
 
C(AIVS) IVLIVS C(AII)  F(ILIVS) Gl[- - -]
 SENATVI POPV(LOQVE)
AVGVSTOBR(IGENSI)
 HOSPES D(ONVM)
DAT
 
Afortunadamente, una actuación judicial de 1994 determinó la devolución de los objetos a la titularidad pública y su depósito en un museo estatal. En ese mismo año, la Junta de Extremadura iniciaba la inscripción de todo el conjunto como Bienes de Interés Cultural, dándoles la máxima protección permitida por la ley y comenzando una larga serie de gestiones para su devolución a Extremadura que ha culminado recientemente gracias a los esfuerzos desplegados desde la Consejería de Educación y Cultura y a la colaboración del Ministerio de Educación, Cultura y Deporte.
 
El estilo de las cabezas-retrato, y especialmente los peinados que lucen tanto las dos masculinas como la femenina, permiten atribuirles una datación en torno a mediados del siglo I d. C., en época claudia o neroniana; su regular estado de conservación nos ha privado de apreciar en mayor detalle el virtuosismo del escultor, pero aún nos permite el disfrute de tres grandes obras del arte romano en nuestra provincia. Tanto las esculturas como la inscripción pasan a engrosar la colección estable del Museo de Cáceres y a formar parte de su exposición permanente, ampliando la representación arqueológica de época romana.

miércoles, 21 de mayo de 2014

De barro y esmalte. La colección de azulejos del Museo de Cáceres



Del 22 de mayo al 31 de agosto de 2014

Entre las colecciones más desonocidas del Museo de Cáceres se cuenta con un abundante y variado conjunto formado por más de 700 azulejos procedentes de distintos monumentos repartidos principalmente por la provincia de Cáceres, pero también por otros puntos de Extremdura y de España.

Las piezas, realizadas en cuerda seca, arista y mayólica, proceden de los principales alfares españoles, como Talavera de la Reina (Toledo), Toledo, Sevilla o Manises (Valencia), y se fechan entre los siglos XV y XIX.

En la colección se encuentran azulejos sueltos y también "de labor", formando composiciones de cuatro o más piezas, junto a otros azulejos rectangulares para los límites de las composiciones, llamados verduguillos, y piezas más pequeñas denominadas olambrillas, que servían para decorar suelos de barro sin vidriar combinando con las losas. Las piezas más grandes son los alizares, con dos caras decoradas que se usaban para alféizares, escalones o bordes de zócalos.

Muchos de los azulejos proceden de excavaciones arqueológicas llevadas a cabo en la provincia, destacando los que aparecieron en las obras de restauración del Monasterio de Yuste o del Convento de San Vicente Ferrer de Plasencia.



El Castillo y el Convento franciscano de Belvís de Monroy o el conventual de San Benito de Alcántara son otros de los lugares en que los azulejos ahora expuestos podían verse desde el siglo XVI. No faltan tampoco piezas hisóricas de lugares tan alejados como la fortaleza de la Rocha Blanca, en La Coruña, o las ciudades de Córdoba, Salamanca o Toledo. La muestra se completa con azulejos procedentes de Hinojal o de la propia ciudad de Cáceres.

Además, se ofrecen detalladas explicaciones sobre las técnicas y las tipologías, y se ha dispuesto un área didáctica y tiflológica donde es posible diferenciar técnicas y formatos mediante el tacto de las reproducciones expuestas.

El catálogo de la exposición ha sido editado gracias a la colaboración entre la Consejería de Educación y Cultura y la Asociación "Adaegina" Amigos del Museo de Cáceres.

Inauguración de la muestra: Jueves, 22 de mayo a las 11,00 de la mañana.
Horario de visita: De martes a sábado, de 9,00 a 15,00. Domingos y festivos de 10,00 a 15,00.


miércoles, 26 de marzo de 2014

Conferencia. 27 de marzo


Datación dendrocronológica de maderas históricas extremeñas
27 de marzo a las 20,45 horas


El jueves, 27 de marzo se ofrecerá una nueva conferencia de nuestro Ciclo sobre Historia y Patrimonio cultural de Cáceres, en su quinta edición. Es una iniciativa del Museo, en colaboración con la Asociación "Adaegina" Amigos del Museo de Cáceres, y versará sobre "Datación dendrocronológica de maderas históricas extremeñas", impartida por D. Daniel Patón Domínguez, profesor del Área de Ecología de la Universidad de Extremadura.

Daniel Patón es Doctor en Biología por la Universidad Autónoma de Madrid, y profesor del Área de Ecología, de la Facultad de Ciencias de la Universidad de Extremadura; ha trabajado en diversas disciplinas desde el punto de vista de la aplicación de técnicas estadísticas a datos relacionados con diversas cuestiones de tipo biológico. Sus líneas de trabajo abarcan disciplinas como la zooarqueología, dendrocronología, esqueletocronología, interacción animal-pasto, desertificación, aplicación de los algoritmos genéticos, aplicación de las redes neuronales, análisis de la biomasa, gestión del ciervo, capacidad de carga, herpetología, ecología urbana, estudio de gradientes, etc... 

Es autor de decenas de trabajos de investigación en revistas y libros nacionales y extranjeros; ha formado parte del comité de expertos de diversas revistas científicas como Agricultura Técnica, Archivos de Zootécnia, Biological Conservation, Journal of Arid Environments, Ecological Modelling, Dendrochronologia, etc... 

La conferencia que impartirá en el Museo versará sobre una breve introducción a lo que es la dendrocronología, una disciplina para obtener cronologías relativas a partir del crecimiento de los anillos de los árboles, y una de sus aplicaciones, la dendroarqueología, para a continuación explicar el estado de desarrollo de las investigaciones sobre este tema que se vienen realizando en colaboración con el Museo de Cáceres.

El comienzo de la charla está fijado para las 19,45 horas y el acceso es libre y gratuito.

martes, 11 de marzo de 2014

La pieza del mes. Marzo de 2014


Fusayolas
Cerámica. Villasviejas del Tamuja (Botija)
Siglos IV-II a.C.
 
 
 
La elaboración de tejidos fue desde la Antigüedad una actividad fundamental en la vida cotidiana de las mujeres. Las telas tuvieron un gran valor ya que representaban el estatus y el poder de quienes las vestían, pero poco sabemos sobre el origen del hilado. Los griegos atribuyeron su invención a la diosa Atenea, protectora de las hilanderas, los egipcios atribuían tal hallazgo a la diosa Isis.  El inicio de esta técnica debió tener lugar en distintos puntos del planeta.
 
El primer paso era la obtención de la materia prima, las fibras naturales, bien de origen animal como la lana  y la seda, o bien de origen vegetal como el lino y el esparto. Las fibras en su estado natural son cortas y carecen de elasticidad, lo que impide su tejido; es necesario prepararlas y unir varias de ellas en un proceso continuado de torsión para lograr las cualidades precisas del hilo: longitud, resistencia y elasticidad.
 
La obtención de la lana se realizaba mediante el esquileo; para evitar que se dañara la piel, se inmovilizaba al animal atando sus patas, y con una de las manos se esquilaba con unas tijeras metálicas. Al pastar en libertad, la lana de los rebaños contenía impurezas como tierra, ramas, excrementos y grasas naturales de la piel del animal, lo que hacía que toda  la lana saliera junta de una sola pieza, el vellón. Era necesario lavarlo, enjuagarlo, secarlo y cardarlo. La lana se colocaba sobre la rueca, una vara con dos o tres pinchos, de la cual se iban estirando ligeramente las fibras con los dedos, se humedecían en la boca, se alisaban con los dientes y ese hilo se enrollaba en el huso; éste se componía de un vástago de madera o hueso de unos 20 a 30 centímetros de longitud y un contrapeso en uno de los extremos, la fusayola. Éstas estaban elaboradas en barro cocido y tenían diversas formas, generalmente troncocónicas o bitroncocónicas, con una perforación central  y a menudo decoradas con líneas o puntos; el peso y la forma de la fusayola proporcionaba inercia al huso, aumentando y prolongando el movimiento de rotación, manteniendo la varilla en vertical como si fuera una peonza o trompo. La dificultad residía en realizar un hilo de un grosor uniforme y continuado para evitar la rotura y facilitar el trabajo en los telares, la fusayola hacía a la vez de tope para que el hilo no se deshiciera.
 
El trabajo de hilado era realizado generalmente por mujeres dentro del interior de las viviendas. Las fusayolas aparecen en abundancia en las viviendas de los castros de la Segunda Edad del Hierro, así como en los enterramientos femeninos formado parte de los ajuares.

miércoles, 5 de marzo de 2014

Conferencia. 6 de marzo

En la estela del Tesoro de Aliseda 
6 de marzo a las 19,45 horas

 
El Ciclo de conferencias sobre Historia y Patrimonio cultural de Cáceres, en su 5ª edición, comienza el jueves, 6 de marzo, a las 19,45 horas, con una charla titulada "En la estela del Tesoro de Aliseda", que ofrecerán los investigadores Alonso Rodríguez Díaz y David M. Duque Espino, profesores del Área de Prehistoria de la Universidad de Extremadura.

Los profesores Alonso y Duque pertenecen al grupo de investigación "Pretagu" del Departamento de Historia de la Universidad extremeña, y junto con los investigadores Ignacio Pavón Soldevila y Pablo Ortiz Romero acaban de publicar el libro "El tiempo del Tesoro de Aliseda. I. Historia e historiografía del hallazgo", en el que resumen una prolongada y minuciosa labor de investigación que han llevado a cabo sobre el hallazgo del célebre tesoro orientalizante aparecido en la localidad cacereña.El trabajo arqueológico, pero también de archivo y las numerosas entrevistas personales les han llevado a poder reconstruir con gran exactitud todo el proceso que siguió al hallazgo del Tesoro y las vicisitudes que sufrió en aquellos años y que le llevaron a ser entregado al Museo Arqueológico Nacional.

El acceso a la charla es libre y gratuito hasta completar el aforo de la sala.

jueves, 27 de febrero de 2014

Ciclo de conferencias. Historia y Patrimonio cultural de Cáceres (V)

Conferencias organizadas por el Museo de Cáceres y la Asociación «Adaegina» Amigos del Museo de Cáceres

Del 6 de Marzo al 3 de Abril de 2014



Una vez más, la Asociación «Adaegina» Amigos del Museo de Cáceres colabora con el Museo de Cáceres en la celebración de la quinta edición del ciclo de conferencias que gira en torno a la Historia y el Patrimonio Cultural de Cáceres y su provincia. La iniciativa nació en marzo de 2012 y por ella ya han pasado veinte conferenciantes con interesantes y novedosas aportaciones para el mejor conocimiento de nuestro acervo cultural.

En la ocasión presente, se abordarán desde nuevos puntos de vista algunos temas clásicos de la investigación arqueológica y etnográfica, como el tesoro de Aliseda o la indumentaria y la música tradicional, junto a temas nuevos que se relacionan con la aportación del conocimiento de las Ciencias Naturales aplicado a la investigación histórica y etnográfica.

 
Confiamos en que las charlas programadas, cuya asistencia es libre y gratuita, sean del interés de nuestro público. 
 

Todas las conferencias tendrán lugar en el Salón de Actos del Museo. La asistencia es libre y gratuita.

El programa queda sujeto a modificaciones de última hora ajenas a la organización; se ruega por ello consultar el blog
del Museo para confirmar la celebración de cada charla.



Conferencias
Jueves, 6 de Marzo
19,45 horas
En la estela del Tesoro de Aliseda
Por D. Alonso Rodríguez Díaz y D. David M. Duque Espino. Profesores de Prehistoria de la Universidad de Extremadura
Jueves, 13 de Marzo
19,45 horas
Indumentaria y cultura tradicional de Montehermoso.
Por D. Juan Jesús Sánchez Alcón
Educador ambiental. Asociación “Andares”
Jueves, 20 de Marzo
19,45 horas
La mujer como transmisora y parte de la música tradicional extremeña
Por Dña. María Teresa Hidalgo Hidalgo
Diplomada en Educación Musical. Licenciada en Antropología Social y Cultural
Jueves, 27 de Marzo
19,45 horas
Datación dendrocronológica de maderas históricas extremeñas
Por D. Daniel Patón Domínguez
Profesor del Departamento de Biología Vegetal de la Universidad de Extremadura
Jueves, 3 de Abril
19,45 horas
Etnobotánica cacereña. Las relaciones entre el hombre y las plantas en la provincia de Cáceres
Por Dña. Ana Belén Delgado Hierro
Bióloga
 

jueves, 2 de enero de 2014

La Pieza del mes. Enero de 2014


Fíbula anular
Siglos VI-V a.C. 
El Risco, Sierra de Fuentes
Bronce
 
 
Una fíbula, lo que hoy llamaríamos imperdible o broche, es un objeto metálico que tiene la finalidad de unir prendas de vestir mediante una aguja. Debe contar con un seguro, denominado mortaja, que permita inmovilizar la aguja y así sujetar las prendas, y a la vez un mecanismo que permita fácilmente abrirla y cerrarla repetidamente, ya que la fíbula es autónoma del vestido.
 
Su origen debieron ser agujas y pasadores de hueso, madera y posteriormente de metal que van perfeccionándose con el tiempo. Su tamaño va en relación con la prenda a la que se destina y su material y decoración reflejan los gustos y posición económica del propietario. Las fíbulas además de su utilidad práctica, son objetos de adorno y algunas pudieron servir como amuletos o talismanes. Por otra parte son un elemento básico para el estudio de la arqueología ya que ayuda a los investigadores a fijar cronologías, cambios tecnológicos, influencias culturales…
 
La pieza del mes de Enero es una fíbula anular, ya que su nombre alude a la forma de anillo que da personalidad a la pieza. La pieza se realizó a partir de dos varillas de bronce que fueron fundidas sobre un molde. Con una varilla se forma el aro que tiene un diámetro de 6,9 centímetros. Con la otra la aguja, el arco y el resorte. Para su  elaboración, un extremo de la varilla se utiliza como aguja y el resto se enrolla en el aro a ambos lados de la aguja, a modo de resorte, con un total de veintiuna vueltas lo que permite que la aguja se pueda mover y vuelva a su posición original. Con el resto de la varilla se forma el arco que une dos lados opuestos del aro impidiendo que por la presión se cierre. Para terminar se crea una mortaja  con una simple incisión que permite sujetar e inmovilizar a la aguja y así sujetar las prendas de vestido.
 
La pieza apareció en un excavación de urgencia motivada por la instalación en 1991 de un Radar Meteorológico y su carretera de acceso en la Sierra del Risco, en Sierra de Fuentes.

martes, 12 de noviembre de 2013

Conferencia. 7 de noviembre


Jueves, 7 de Noviembre
19,45 horas
La torre de la iglesia de Santa María en Trujillo, memoria de su destrucción
Por D. Carlos Marín Hernández
Arqueólogo



Carlos Marín Hernández es Licenciado en Historia por la Universidad de Extremadura (2003-2008), y en la actualidad disfruta de una beca de investigación para estudios de posgrado en el Departamento de Historia (Área de Arqueología) de la Facultad de Filosofía y Letras de la misma universidad, donde ejerce como Personal Docente Investigador desde el año 2011.

Pertenece, como personal agregado, al “Grupo de Estudios Históricos y Patrimoniales de Extremadura”, integrado en los Grupos de Investigación de la Universidad de Extremadura, y es también miembro del “Grupo de Estudios sobre la Historia Contemporánea de Extremadura (GEHCEx).

Enmarca su línea de investigación en la Historiografía de la Arqueología, desde la que aborda los orígenes y la configuración de la Arqueología extremeña contemporánea y los avatares históricos del Patrimonio Arqueológico regional, con mención específica a la perspectiva institucional que ofrecen las Comisiones Provinciales de Monumentos. Por esta línea de investigación obtuvo en 2011 el Diploma de Estudios Avanzados con el trabajo “El Patrimonio Arqueológico en la provincia de Cáceres: la Comisión Provincial de Monumentos Históricos y Artísticos (1897-1936)”, cuyos resultados y progresos procura difundir a través de conferencias y artículos.

Previamente a su desempeño actual en la Universidad de Extremadura, ha tenido experiencia profesional en el campo de la arqueología privada.

La asistencia es gratuita hasta completar el aforo de la sala.

lunes, 30 de septiembre de 2013

La pieza del mes. Octubre de 2013


Reloj de sol
Siglos XVII-XVIII. Convento de San Francisco, Belvís de Monroy
Barro cocido

El convento de los franciscanos descalzos de Belvís de Monroy se fundó a comienzos del siglo XVI, en la dehesa de El Berrocal a las afueras de la localidad, donde se habían refugiado unos monjes que vivían como ermitaños.  D. Francisco de Monroy y su esposa doña Francisca de Henríquez, condes de Deleitosa y señores del castillo de Belvís, donaron los terrenos y pagaron los gastos de la edificación del convento. En 1524, a petición del propio Hernán Cortés llegaron a México desde Belvís de Monroy doce frailes conocidos como los “Doce Apóstoles de México”, pioneros en la evangelización del Nuevo Mundo y germen de la iglesia mexicana.
 
El cenobio estuvo habitado hasta la exclaustración en 1825, año en el que comenzó un largo período de abandono y deterioro hasta que en 1992 se iniciaron las obras de rehabilitación para dotar al edificio de un nuevo uso. Durante las excavaciones arqueológicas salieron a la luz numerosos restos de la vida conventual, entre ellos esta pieza que serviría para marcar las horas de trabajo y rezo.
 
Se trata de un reloj de sol realizado sobre un ladrillo de barro cocido, en el que está dibujado un círculo inciso. En la parte central del círculo hay un pequeño orificio donde se insertaría el estilete hoy perdido, llamado gnomon. Desde éste parten líneas rectas que son los radios que marcan las horas. El funcionamiento era bien sencillo: cuando brillaba el sol el estilete proyectaba su sombra que avanzaba a lo largo del día marcando las horas en el sentido contrario a las agujas del reloj. Las horas están numeradas con caracteres arábigos desde el 5 hasta el 7. Se ha perdido la parte inferior de la numeración pero se mantienen los radios de las distintas horas entre las 6 de la mañana y las 6 de la tarde. Estos dos radios determinan la orientación este-oeste. No era necesario marcar todos los radios, puesto que las horas anteriores a las 5 y posteriores a las 7 no son necesarias.
 
Es un reloj de tipo horizontal que se coloca paralelo a la línea del horizonte del lugar con el estilo orientado al polo norte. Por su colocación es el que mayor número de horas se encuentra expuesto al sol y por lo tanto el que más horas solares marca. Su tosca fabricación y los errores de ejecución (le faltan las horas 4 y 8) indican que posiblemente se realizó en el propio convento.
 
Desde la Edad Media se colocaron en muchas iglesias relojes de sol de tipo vertical para que curas y feligreses supiesen cuándo había que ir a rezar hasta que a finales del siglo XIX fueron reemplazados por relojes mecánicos.

lunes, 1 de julio de 2013

La Pieza del mes. Julio de 2013


Azulejos decorados con motivos jacobeos
Castillo de la Rocha Blanca (Padrón, La Coruña)
Siglo XV 

En 1945, la viuda del magistrado Julián San Juan, fallecido en Cáceres en 1928, donó al Museo de Cáceres cuatro azulejos y un fragmento procedentes del Castillo de la Rocha Blanca, cercano a Padrón. Esta fortaleza fue la residencia de don Lope de Mendoza, Arzobispo de Santiago de Compostela entre 1400 y 1445, quien encargó la decoración de los pavimentos y zócalos de la vivienda y el patio a talleres azulejeros valencianos para mostrar la importancia de su estatus social y la simbología relacionada con su cargo.
En la actualidad apenas se conservan vestigios de este castillo debido a la destrucción sufrida durante la revuelta popular de los Irmandiños a mediados del siglo XV, pero no fue reconstruido a diferencia de otras fortalezas por el alto precio que suponía.
Los azulejos del Museo de Cáceres son rajoles o rajoletes fabricados en alfares valencianos, cuyas principales características eran la bicromía en blanco y azul, la flor de cuatro pétalos y trifolio con tallo espiral punteado y la leyenda de caracteres góticos. Los dos motivos iconográficos utilizados en estas piezas son el sombrero de peregrino con la leyenda "Senthiago" arriba y abajo, y la esportilla o morral para guardar el alimento colgada del bordón y enmarcada por el nombre "donlopede/mendoça".
Desde el siglo XIV la aristocracia y la Iglesia europea encargaron numerosos azulejos a los talleres valencianos, sobre todo heráldicos, para la decoración de sus viviendas: Pedro IV el  Ceremonioso para el  Castillo Real de Tortosa (1370), Benedicto XIII en 1412 o el rey Alfonso V el Magnánimo para el Castillo Nuevo de Nápoles (1445-1457).
En Extremadura también hubo azulejos de manufactura valenciana, como los que cubrían la fuente de la Consolación en el patio mudéjar del Monasterio de Guadalupe, de inspiración textil y fechados entre 1475 y 1500.
Nuria Mª Franco Polo
Técnico Superior de Arte de la Consejería de Educación y Cultura 

martes, 2 de abril de 2013

La Pieza del mes. Abril de 2013


 
Celada
Siglos XV-XVI. Provincia de Cáceres
Hierro
 
La celada es un casco medieval originario del norte de Italia, que gozó de una enorme popularidad en la Europa de  los siglos XV-XVI. La celata italiana tiene su origen en los centros de fabricación de grandes armaduras de la región de Lombardía y el Véneto, especialmente Milán y Venecia. Es una evolución a partir del bacinete, un casco hemiesférico puntiagudo de hierro con o sin visera utilizado en toda la Edad Media, que no proporcionaba protección suficiente a la cara de los guerreros.  En origen la celada no contaba con visera, lo que dejaba al descubierto el cuello y las mejillas del guerrero, esto se solucionó alargando hacia adelante los lados del casco que con frecuencia sólo dejaba expuesto los ojos, la nariz y la boca. Al estar abierto proporcionaba un amplio campo de visión, estando indicado su uso para la infantería de a pie, especialmente arqueros y ballesteros. Para proteger el cuello se  prolongó la parte posterior, el cubrenuca, rasgo que a la larga se convertirá en el signo característico de este tipo de cascos.
 
A través del contacto con Italia, la celada pronto se hizo muy  popular en Francia, Inglaterra y los Países Bajos y finalmente fue adoptada en el sur de Alemania con el nombre de Schallern (concha, o tazón), donde fue reelaborada con influencias locales en los talleres de Augsburgo y Nüremberg, haciéndose más pronunciada la longitud de la cola de casco. Con el tiempo, algunos ejemplares añadieron visera con una simple ranura para la visión, y babero articulado con el fin de proteger toda la cabeza.
 
La pieza del mes es una celada ligera sin decoración, siguiendo los modelos italianos. Está forjada en hierro de una sola pieza. La calva tiene forma semiesférica con cresta central hasta la parte posterior, donde el cubrenuca es alargado y elevado con borde reforzado mediante vástago de hierro, recubierto por el metal del borde enrollado sobre sí mismo. La parte frontal es abierta, pudiendo haber perdido la visera móvil ya que presenta remaches y orificios de remaches perdidos utilizados para unir el material de refuerzo en el interior y la correa de sujeción. Presenta leves pérdidas de metal en algunas partes, especialmente la cresta.
 
Progresivamente en las primeras décadas del siglo XVI se abandona su uso, siendo reemplazado por un nuevo tipo de casco con visera fija y prolongada, la borgoñota o celada borgoñona, que posteriormente sería sustituida por los celebres morriones españoles, popularizados por los tercios y conquistadores hispanos del Siglo de Oro.