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viernes, 2 de enero de 2015

La pieza del mes. Enero de 2015


«Bodegón» (1895)
Felipe Checa Delicado (Badajoz, 1844-1906)
Óleo sobre lienzo


Cáceres ostentará durante todo el año 2015 el título de Capital Española de la Gastronomía. El Museo de Cáceres quiere unirse a esta distinción mostrando a lo largo del año doce Piezas del Mes relacionadas con la gastronomía o la alimentación; iniciamos el ciclo con esta obra de Felipe Checa Delicado, considerado uno de los pintores que mejor representa la pintura de bodegón en Extremadura.
 
Felipe Checa comenzó a estudiar en 1864 en la escuela de Bellas Artes de San Fernando de Madrid, siendo discípulo del aragonés Pablo Gonzalvo. Como era práctica habitual, completó su formación con copias de los grandes maestros en el Museo del Prado y a partir de 1867 obtuvo una pensión de la Diputación Provincial de Badajoz para continuar sus estudios en Madrid. Su formación fue puramente académica, basada en el dibujo riguroso, la técnica preciosista, el buen oficio, los colores brillantes y la preocupación por las calidades. Participó en varias Exposiciones Nacionales de Bellas Artes, y junto a la actividad principal dedicada a la práctica de la pintura, destacan también su labor docente como profesor en la Escuela de Dibujo y Pintura de Badajoz, y su faceta literaria a través de artículos periodísticos.
 
Felipe Checa fue un pintor clásico. Su pintura viene definida por el realismo y el detallismo que refuerza las calidades de los objetos, el colorismo vigoroso, el dominio de la luz, las pinceladas acertadas, las composiciones muy maduradas y una factura impecable. Dentro de la producción pictórica de Felipe Checa destacan sus cuadros de género, la pintura de flores y el bodegón, siendo este último el tema predilecto del artista, en el que se muestra con toda brillantez, dominio y maestría.
 
Sus bodegones presentan un lenguaje realista. Los objetos se disponen muy cerca del espectador, normalmente sobre una mesa de cocina, con un punto de vista ligeramente elevado y sobre un fondo neutro. Las frutas y los cacharros de barro y metal son los más representados, destacando la calidad de su acabado. En menor grado representó piezas de caza y pesca, como la cabeza de pescado de este bodegón; en sus naturalezas muertas no hay preocupación por la simetría ni desorden en la composición, sino una disposición de los objetos minuciosamente calculada que da como resultado una elegante ordenación compositiva. El dibujo cuidado, el color natural de los objetos, el juego de los volúmenes y las calidades de los elementos que integran el cuadro dotan al bodegón de Checa de un intenso naturalismo, al que contribuye eficazmente la luz, siempre lateral y con mayor frecuencia desde la izquierda.
 
Checa representa los objetos por el valor que tienen en sí mismos, sin otra atribución y sin el simbolismo al que recurren otros autores, de modo que sus bodegones no es preciso interpretarlos, sino disfrutarlos con su contemplación. Esta obra fue depositada por el Museo del Prado en el Museo de Cáceres en 1949, junto con otro bodegón del mismo autor, para formar parte de la Sección de Bellas Artes.

miércoles, 4 de junio de 2014

Exposición Taller de pintura de ASPAINCA



ASPAINCA
Del 3 al 29 de junio

El Museo de Cáceres acoge durante el mes de junio una muestra de pintura elaborada por los usuarios de la Asociación de Padres para la Integración en Cáceres (Aspainca), colectivo que atiende a personas con discapacidad y a la normalización de sus vidas y las de sus familias. Las obras expuestas han sido realizadas en los talleres de la asociación.

Entre las obras que se exhiben estos días se encuentran las que han desarrollado los usuarios del colectivo en los talleres de pintura que llevan a cabo en las instalaciones del centro, ubicado en la calle Antonio Floriano Cumbreño. La actividad les sirve como terapia y como elemento integrador.

Aspainca nació en Cáceres hace ya casi tres décadas. Está formada por casi un centenar de familias de la provincia (más 26 socios honoríficos y protectores), en la que se ofrecen los servicios de atención temprana o habilitación funcional, como terapia psicológica, logopedia, terapia ocupacional o fisioterapia.
Actualmente el colectivo oferta servicios a 300 personas aproximadamente, siendo todos beneficiarios directos de los mismos, de los cuales 73 son personas de entre 6 y 55 años de edad, con un mínimo de grado de incapacidad del 33% asociada a discapacidad intelectual, y otros 27 son niños entre 0 y 6 años con discapacidades de desarrollo establecidas o en situación de mayor riesgo biológico. 

Una vez más, y como viene haciendo desde 2001, el Museo abre sus puertas a los creadores de ASPAINCA con la seguridad de que todos los visitantes sabrán valorar el esfuerzo y el mérito del trabajo que profesores y alumnos desarrollan en este centro.

martes, 3 de diciembre de 2013

La pieza del mes. Diciembre de 2013


«El Vittoriano» (1998)
Damián Flores Llanos (Acehúche, Cáceres,1963)
Óleo sobre lienzo
 
 
Pintor de solemnes arquitecturas, de solitarios paisajes y de silenciosos retratos, sus obras despiden calma, pero si uno se demora al contemplarlas es capaz de percibir en ellas el transcurrir de la vida, la fugacidad del hombre. Los cuadros de Damián Flores nacen de la realidad, porque todos tienen un referente real en alguna parte. Sin embargo, no es pintor de realidades concretas, ya que suele pervertir el referente, modificando perspectivas o aislándolo de su contexto para insertarlo en otro que le cuadre mejor.
 
Flores es un artista sensible que domina el espacio pictórico, el color y la luz, un pintor que posee una vasta cultura literaria e histórica, y un viajero incansable; tiene un ojo experto en la contemplación de los motivos arquitectónicos que particularmente le interesan. En él hay una atracción por la sobriedad de líneas, admira el racionalismo y la pureza geométrica de las formas y su inclinación hacia lo esencial de la arquitectura.
Además, es un excelente retratista. En los últimos años ha ido creando una especial galería de figuras del pasado y del presente, por él admiradas. Donde se incluyen escritores, arquitectos, pintores, compositores, fotógrafos, cineastas... Cada retrato es ocasión para una profunda reflexión sobre el universo del homenajeado, aunque a veces juega a la ubicación imposible, la descontextualización o el guiño cómplice.
 
Licenciado en Bellas Artes por la Universidad Complutense de Madrid, especialidad de Grabado, ha realizado desde 1992 un buen número de exposiciones individuales y colectivas en galerías de Madrid, Santander, Córdoba, Cáceres... y ha participado en varias ediciones de la feria ARCO de Madrid. En 1996 estuvo becado por el Ministerio de Asuntos Exteriores en la Academia de España en Roma.
 
Cuentan con obra suya, entre otras instituciones, el Museo Municipal de Madrid, el Ministerio de Asuntos Exteriores, la Colección Unión FENOSA, el MEIAC de Badajoz, el Centro Galego de Arte Contemporáneo o la Universidad de Valencia.
 
Esta obra, titulada “El Vittoriano” –nombre por el que se conoce al Monumento Nacional a Vittorio Emmanuele II, en Roma-, pone de relieve esa manera de Damián Flores de captar los detalles a través del ojo de una cámara para plasmarlos después en el lienzo. Fue adquirida por la Junta de Extremadura en 2010 y depositada en el Museo de Cáceres para formar parte de su Sección de Bellas Artes.
 

jueves, 6 de junio de 2013

Exposición. Taller de pintura de ASPAINCA


 
Del 4 al 30 de Junio
 
Como es tradicional en el Museo de Cáceres, el mes de Junio está dedicado a las colaboraciones con entidades que, como la Asociación ASPAINCA, trabajan por la integración de las personas discapacitadas y la normalización de sus vidas y las de sus propias familias.
 
Entre las actividades que, desde 1987, viene desarrollando la asociación, se encuentra el taller de pintura, en que los jóvenes adquieren una formación artística y utilizan al mismo tiempo el arte como terapia y elemento integrador; en esta ocasión, el Museo abre sus puertas, como viene haciendo desde 2001, a los creadores de ASPAINCA con la seguridad de que todos los visitantes sabrán valorar el esfuerzo y el mérito del trabajo que profesores y alumnos desarrollan en este centro. 
 
 

jueves, 2 de mayo de 2013

Exposición temporal «Julio Díaz»


Del 3 de Mayo al 1 de Junio

Conocí  la obra de Julio Diaz Rubio casi por azar, a través de un amigo común. Uno de esos azares medidos con que el destino suele jugar con nosotros. Me impresionó vivamente su innegable talento y ello me llevó a querer conocer más acerca de él y de su trayectoria artística.
Julio es un artista joven en plena efervescencia creativa. Nacido en Cáceres en 1984, desde su infancia sentía la necesidad de interpretar el mundo, de dibujarlo con su particular óptica, de un modo casi compulsivo lo cual le llevó a estudiar el bachillerato artístico en el I.E.S. de Cáceres y luego la carrera de Bellas Artes en Salamanca, donde tuvo matrícula de honor en pintura y en dibujo morfológico, sin que el academicismo hiciera mella en su talento libre y poderoso. Ha participado en algunas exposiciones colectivas en Salamanca, Altea y Sevilla con gran éxito.
Los dibujos  de momentos diversos  de  su  vida  son una constante. A bolígrafo o con tintas, su talento fue creciendo realizando pequeñas obras maestras que le impulsaron a seguir investigando y a desear ser un artista integral. 

Le conocí en persona con un boli en la mano y un bloc de notas donde recogía fragmento de su cotidianeidad y cuando vi sus obras mayores en su estudio pensé que era el momento de que salieran a la luz para la confrontación con el público.
Ambicioso en la composición, valiente en su temática, fuerte siempre, a veces algo torturado, bebe de las fuentes de los mejores artistas del siglo XX internacional así como de los maestros del Siglo de Oro lo cual le ha llevado a desarrollar un estilo reconocible y personal. Su pasión por la figura humana es innegable. Su deseo de retratar el alma es a veces casi doloroso. Este constante deseo de ver más allá de la apariencia lo hace sin duda uno de los mejores retratistas que ha dado nuestra tierra.
Al elegir las obras para la exposición he querido recoger una muestra de sus mejores facetas que al mirarlas en su conjunto nos dan una idea cabal del artista al completo. Las series de dibujos son excepcionalmente buenas y muy diferentes. La primera es de un onirismo casi delirante donde los escorzos, personajes e imágenes son dignos herederos de una tradición que arranca con el Jardín de las Delicias de El Bosco. Las otras dos series de dibujos  muestran el talento extraordinario del dibujante de
la cotidianeidad. Dibujos con alma, exquisitos, delicados fuertes en bolígrafo la segunda y la tercera es una serie de dibujos donde las tintas crean una atmósfera poderosa que atrapa al que lo contempla.
Sus óleos son un paso más hacia su mirada interior, hacia su modo de querer interpretar el mundo. En ellos podemos ver su fascinante modo de entrar en la realidad a través de una paleta poderosa que retrata a su familia, a sus amigos y a la mujer, que es una fascinación constante, casi dolorosa en su arte. Ajeno a un compromiso que no sea con su modo de ver el mundo, sin sus mejores obras están aún por crearse. Eso le hace uno de los talentos más prometedores de nuestra pintura regional que está llamado a alcanzar un puesto entre los grandes artistas figurativos de España.
Jose Miguel Carrillo de Albornoz Muñoz de San Pedro
Vizconde de Torre Hidalgo, Comisario de la exposición
Inauguración: Viernes, 3 de Mayo a las 19,30 horas. Acceso libre
 

viernes, 1 de febrero de 2013

La Pieza del mes. Febrero de 2013


 
«A la fiesta del pueblo» (1916)
Eugenio Hermoso (Fregenal de la Sierra, 1883 – Madrid, 1963)
Óleo sobre lienzo
 
Dentro de la pintura regionalista extremeña desarrollada en las primeras décadas del siglo XX, ocupan un lugar destacado el pintor Eugenio Hermoso y su obra «A la fiesta del pueblo», que consiguió la Primera Medalla en la Exposición Nacional de Bellas Artes de 1917.
 
El pintor Eugenio Hermoso comienza su formación académica en Sevilla, en la Escuela de Bellas Artes, siendo discípulo de Gonzalo Bilbao y Jiménez Aranda, y continúa en Madrid, donde alterna sus estudios en la Academia de San Fernando con la copia de obras en el Museo del Prado, siendo Velázquez, El Greco y Goya sus modelos preferidos. En 1941 fue elegido Académico de San Fernando y catedrático de la Escuela Superior de Bellas Artes.
 
Realizó viajes por Europa que le sirvieron para enriquecer su paleta cromática, pero también para reafirmarse en su pintura de tradición romántica. Después de una breve etapa presidida por el realismo y la temática infantil, con cierta influencia de la pintura barroca española, inicia, a partir de 1906 su temática extremeña. Con un arte que oscila entre la tradición murillesca de su paso por Sevilla y la técnica impresionista que aprende en Madrid y había visto en sus viajes por Europa, como se manifiesta en «A la fiesta del pueblo», donde se aprecia una mayor soltura técnica y la poca preocupación del artista por dar a la superficie final de su cuadro la apariencia lisa y brillante de etapas anteriores.
 
A partir de los cuarenta años, la pintura de Hermoso varía ligeramente de rumbos técnicos y temáticos; los fondos de sus lienzos se hacen más abstractos, su paleta se ilumina y, junto al costumbrismo, aparecen otros géneros como el desnudo y el simbolismo.
 
Eugenio Hermoso al pintar «A la fiesta del pueblo» realiza una estampa típicamente costumbrista, resuelta con una modernidad sosegada. El grupo de figuras crea un ritmo dinámico y compensado. Sus jóvenes están ataviadas con trajes típicos extremeños y sus expresiones, aunque alegres, parecen atemporales; hay un dominio de la combinación cromática, con tonos decorativos rosas y malvas sobre todo en el extenso y, como siempre, alto horizonte en el que finaliza el paisaje hecho con bastante libertad.
 
El regionalismo se centra en las costumbres y el folklore de cada región, en reflejar la vida de un pueblo en esa época, pero en el caso de Eugenio Hermoso con una visión optimista. 
 
Con la presente «Pieza del mes», el Museo de Cáceres se suma a los actos conmemorativos del Cincuentenario del fallecimiento de Eugenio Hermoso, acaecido el 2 de Febrero de 1963.

lunes, 19 de noviembre de 2012

Conferencia. El retablo en la Diócesis de Plasencia, siglos XVI-XVIII



Mañana martes, 20 de Noviembre, se celebra en el Museo de Cáceres a las 19,45 horas, la tercera charla del Ciclo de Conferencias “Historia y Patrimonio cultural de Cáceres (II)”, organizado por la Asociación “Adaegina” Amigos del Museo de Cáceres en colaboración con el propio Museo.

El título de la conferencia es “El retablo en la Diócesis de Plasencia, siglos XVI-XVIII”, y correrá a cargo de D. Vicente Méndez Hernán, Profesor de Historia del Arte de la Universidad de Extremadura y Socio de “Adaegina”.

Vicente Méndez es Doctor en Historia del Arte por la Universidad de Extremadura, habiendo alcanzado el Premio de Doctorado de la Uex. Máster en Conservación y Restauración del Patrimonio Arquitectónico y Urbano por la Universidad Politécnica de Madrid, Escuela Superior de Arquitectura, ha formado parte de 12 proyectos de Investigación I+D, subvencionados por el MEC y la Junta de Extremadura, actividad que en la actualidad continúa vigente.

En la actualidad es miembro del equipo que integra el proyecto subvencionado por el Ministerio de Economía y Competitividad, titulado: Entre Toledo y Portugal: Miradas y Reflexiones contemporáneas en torno a un paisaje modelado por el Tajo. Desde 1996 se dedica a la investigación del Patrimonio Cultural de Extremadura, lo que tiene su reflejo en varios libros, como La platería en la Comarca de la Serena (Siglos XVI-XVIII) )(2000); El pintor Antonio Juez Nieto (2002); El escultor Pedro de Torre-Isunza (2003); El retablo en la Diócesis de Plasencia (Siglos XVII-XVIII) (2004); El Taller de los Hermanos Tinoco (2007); Maestros de hacer órganos en la provincia de Cáceres (Siglos XVI-XIX); Catálogo razonado de la colección de grabados del Museo de Bellas Artes de Badajoz (2008), etc. A ello se suma la serie de publicaciones que ha realizado con motivo de la estancia de investigación que realizó en Argentina en el año 2004.

Es Profesor Titular de Historia del Arte, en el Departamento de Arte y Ciencias del Territorio de la Universidad de Extremadura y miembro del Grupo de Investigación ARPACUR, de la Universidad de Extremadura, dirigido por la profesora María del Mar Lozano Bartolozzi.

miércoles, 14 de noviembre de 2012

Conferencia. El retablo de Morales de Arroyo de la Luz. Una nueva visión



El próximo jueves, 15 de Noviembre, a las 19,45 horas, se ofrecerá la segunda charla del Ciclo de Conferencias "Historia y Patrimonio cultural de Cáceres (II)" ofrecido por la Asociación "Adaegina" Amigos del Museo de Cáceres y por el propio Museo de Cáceres.

La conferencia lleva por título "El retablo de Morales de Arroyo de la Luz. Una nueva visión", y correrá a cargo de D. Fernando Claros Vicario, profesor de Bachillerato y socio de "Adaegina".

Fernando Claros es licenciado en Historia de la primera promoción de la Universidad de Extremadura, en 1977 inició su docencia en Barcelona, aunque a los dos meses consiguió una plaza en el Colegio Libre Adoptado de Alcántara, del que fue Secretario. Tras superar las oposiciones de Agregado, es destinado en expectativa de destino al Instituto de Bachillerato de Navalmoral de la Mata, siendo varios años Secretario de dicho Instituto.

Tras un año también en expectativa en el Instituto de Bachillerato “El Brocense” de Cáceres, consigue la plaza definitiva en el IES “Santa Eulalia” de Mérida, siendo Jefe de Estudios de dicho centro. Obtiene el traslado al IES “Luis de Morales” de Arroyo de la Luz, en el que desempeña el cargo de Jefe de Estudios y gana la cátedra de Geografía e Historia. Al mismo tiempo desarrolla en este centro una gran actividad con la AMPA, organizando visitas a Toledo, Ávila, Salamanca, Cáceres y Mérida. En estas mismas fechas publica, en colaboración con otros profesores el material multimedia “Monumentos arquitectónicos de Extremadura”.

Su último destino fue en el IES Norba Caesarina, centro en el que llevó la coordinación de las Tecnologías de la Información y Comunicación hasta su jubilación. Durante este período se afilió a "Adaegina", siendo durante un tiempo vocal de Arqueología. Actualmente realiza el curso de voluntariado del Museo de Cáceres.

lunes, 1 de octubre de 2012

La Pieza del mes. Octubre de 2012


 
«Tough going in Laos» (2009)
Stefan Hoenerloh (Karlsruhe, Alemania, 1960)
Óleo, acrílico y pigmento sobre papel 
 
Stefan Hoenerloh nace en 1960 en Karlsruhe, donde estudió Historia del Arte, Filosofía, Música y Estudios Germánicos.
 
En 1980 se traslada a Berlín, donde vive y trabaja desde entonces. Es un extraordinario pintor que ha expuesto en diferentes ferias de arte como ARCO, TEFAF, Art Cologne, Liste Berlin, Art International New York y Art Karlsruhe.
 
Su cautivadora pintura muestra visiones arquitectónicas de lugares que no representan ni al pasado ni al futuro. Sus mágicos y sorprendentes lugares, donde el artista no incluye nunca a la figura humana, provocan en el espectador un asalto de múltiples interrogantes.
 
Stefan Hoenerloh es un excepcional pintor, un contemporáneo de los maestros antiguos, de técnica perfecta. Su temática principal es la arquitectura, la ciudad construida, pero solo en secciones, donde se vislumbra el pasado, con una pátina (sucia y elegante a la par) que lo envuelve todo, renunciando a la imagen de una arquitectura real. Es una arquitectura del vacío, sin presencia humana, sin animales, sin plantas... Pero las arquitecturas no parecen deshabitadas, existen sutiles trazas de vida.
 
Las pinturas de Hoenerloh nos recuerdan, a veces, un dolor insoportable, evocador de trágicos acontecimientos dramáticos del presente y de siglos pasados. A primera vista, sus paisajes urbanos parecen ser vistas fieles de escenas de la ciudad, cuando en realidad son pura ficción. Se las arregla para producir esta impresión de realidad gracias a su infalible sentido de los espacios urbanos y de las composiciones arquitectónicas. Pero su temática no es tanto la arquitectura como el paso del tiempo, que se materializa en un medio inmóvil como la arquitectura; la densidad de sus espacios urbanos y la monumentalidad de los edificios sugieren una sociedad poderosa que se ha fosilizado. Incluso en ausencia de testigos humanos o de cualquier signo de vida cotidiana, un retorno a la vida parece inminente en las evocadoras escenas que construye, un tanto kafkianas. Stefan Hoenerloh nos muestra una civilización avanzada que se ha colapsado, y nos advierte contra la vanidad del hombre y los peligros de sus ansias de poder.
 
Esta obra fue adquirida por la Junta de Extremadura en la Feria Iberoamericana de Arte Contemporáneo-ForoSur 2010 y depositada en el Museo de Cáceres para formar parte de su Sección de Bellas Artes.

lunes, 4 de junio de 2012

Exposición Taller de pintura de ASPAINCA


 
Del 4 al 29 de de Junio
 
Como es tradicional en el Museo de Cáceres, el mes de Junio está dedicado a las colaboraciones con entidades que, como la Asociación ASPAINCA, trabajan por la integración de las personas discapacitadas y la normalización de sus vidas y las de sus propias familias.
Entre    las    actividades    que, desde 1987, viene desarrollando la asociación, se encuentra el taller de pintura, en que los jóvenes adquieren una formación artística y utilizan al mismo tiempo el arte como terapia y elemento integrador; en esta ocasión, el Museo abre sus puertas, como viene haciendo desde 2001, a los creadores de ASPAINCA con la seguridad de que todos los visitantes sabrán valorar el esfuerzo y el mérito del trabajo que profesores y alumnos desarrollan en este centro. 
 

La exposición será inaugurada el Lunes, 4 de Junio a las 20,30 horas.
 

lunes, 2 de abril de 2012

La pieza del mes. Abril de 2012




«Olivos y encinas» (1973)
Óleo sobre lienzo
Godofredo Ortega Muñoz (San Vicente de Alcántara, 1899 – Madrid, 1982)

El extremeño Godofredo Ortega Muñoz nació en 1899, aunque en sus catálogos y reseñas biográficas consta 1905 como año de su nacimiento, dato que el propio artista nunca se preocupó por cambiar. Es considerado como el gran renovador del paisajismo en España a mediados del siglo XX, junto a Benjamín Palencia y Vázquez Díaz.

Durante los años veinte realizó numerosos viajes, fijando por un tiempo su residencia en Italia, de donde le quedó una gran devoción por los grandes primitivos como Piero della Francesca, Giotto o Cimabue, a la que se une la influencia de Giorgio de Chirico y Carlo Carrá, creando en ocasiones obras con un cierto clima metafísico. De la pintura española, aparte de su paisano Zurbarán, le interesa especialmente Gutiérrez Solana, admiración compatible con la que también siente por Picasso y Juan Gris.

Tras la guerra civil se traslada a Valencia de Alcántara, distante de las primeras vanguardias que entonces se estaban gestando, pero sobre todo y muy especialmente, de las distintas variaciones del academicismo reinante. Y ya en los años cincuenta se instala definitivamente en Madrid, aunque sin perder el contacto con Extremadura. Es a partir de esta década cuando decide abandonar las composiciones de figuras, los retratos y los bodegones para dedicarse en exclusiva al paisaje.

Sencillez, austeridad, calma, sobriedad, estoicismo, silencio... son los términos que se vienen a la cabeza al contemplar un paisaje de Ortega Muñoz. Sus paisajes muestran la atemporalidad característica del autor, huyen de la exuberancia de la Naturaleza. Su interés se centra en la tierra dura y seca, en los árboles aislados que destacan en ella, creando un ritmo a través de la repetición. Ortega Muñoz elimina los aspectos anecdóticos, lo accidental, consiguiendo transmitir esa sensación de silencio y soledad. Utiliza recursos plásticos comunes a Solana: el uso de la línea gruesa en la delimitación de las cosas, el juego de ocres y negros, el tratamiento de la luz, el punto de vista... pero, a diferencia de éste, carece del regusto por lo polvoriento y lo sórdido, por la “mugre” solanesca. El mundo de Ortega Muñoz es mucho menos agresivo, más contenido en su expresión.

En su obra, como en la de muchos de sus contemporáneos, no hay apenas “evolución”, sino un volver y volver, extrayendo cada vez acentos nuevos de su sentimiento del paisaje, un paisaje que nos hace ver con sus ojos.

La Junta de Extremadura, en 2010, depositó en el Museo de Cáceres “Olivos y encinas”, junto a otras dos obras de Ortega Muñoz; de esta manera se cubre una importante laguna que presentaba este Museo y se enriquece enormemente la colección de la sección de Bellas Artes, al poder contar con obras de uno de los artistas extremeños que goza mayor reconocimiento universal.

miércoles, 28 de marzo de 2012

Ciclo de conferencias "Historia y Patrimonio cultural de Cáceres"

Conferencia
Jueves, 29 de marzo a las 19,30 horas
"La ermita de San Jorge (Dehesa de los Mogollones, Cáceres). Arquitectura e iconografía de un edificio singular"
Por D. José Julio García Arranz, Profesor de Historia del Arte de la Universidad de Extremadura
Asistencia libre y gratuita


José Julio García Arranz es Doctor en Historia del Arte por la Universidad de Extremadura,  y en la actualidad Profesor Titular del Departamento de Arte y Ciencias del Territorio de dicha Universidad, habiendo desarrollado su docencia fundamentalmente en las Facultades de Educación y Filosofía y Letras. Perteneciente al Grupo de Investigación Patrimonio&Arte, ha centrado una vertiente de su labor docente e investigadora en el estudio del patrimonio histórico-artístico extremeño, alternando trabajos sobre el arte rupestre prehistórico, y diversos ensayos sobre la plástica del Renacimiento y el Barroco, con especial atención a sus aspectos culturales e iconográficos, línea que ha desarrollado tanto en diversas obras de carácter colectivo -Gran Enciclopedia Extremeña, Monumentos artísticos de Extremadura, o Nosotros. Extremadura en su patrimonio-, como en monografías y artículos que ha publicado en revistas nacionales o internacionales. 


martes, 6 de marzo de 2012

Femenino Plural


 
Mujeres artistas en la colección del Museo de Cáceres
Del 8 de Marzo al 15 de Abril
 
La exposición Femenino Plural ofrece un paseo artístico que empieza con unos floreros del siglo XVII y termina con un Sísifo con muletas del siglo XXI, y entre ambas obras se encuentra una variada colección cuyo punto en común no es otro que tener una mujer como autora. Si exceptuamos esa autoría femenina que sirve de conexión, esta muestra es bastante plural; es plural desde el punto de vista estilístico, ofreciendo una amplia variedad que va de la figuración clásica hasta la abstracción, pasando por el informalismo o el arte pop, entre otras tendencias. También es plural la titularidad de las obras; siendo la mayoría depósito de la Junta de Extremadura, encontramos otras que son de la Colección Estable del Museo, además de depósitos de la Diputación Provincial de Cáceres e incluso del Museo del Prado. 
La muestra se abre con una obra de Margarita Caffi (1650-1710), pintora barroca italiana especializada en la pintura de bodegones de flores y frutas, para continuar con un delicioso paisaje de factura suelta y espontánea, obra de Magdalena Leroux (1902-1985), artista de origen francés casada con el escultor Enrique Pérez Comendador.
Podemos ver una intimista obra de Charo Marín (1952), junto a un paisaje de aspecto fauvista, de la mano de Purificación Herrero (1942), para pasar a la aportación de Gloria García Lorca (1945), donde el gran formato de la obra contrasta con la elementalidad de su contenido formal.
Por su parte, Pilar Valeriano (1957) muestra su estilo neofigurativo de matiz expresionista utilizando recursos plásticos que recuerdan a los del expresionismo abstracto americano, mientras que Lola Solla (1959) parte de la naturaleza para presentar apenas leves huellas de los elementos originales. Llama nuestra atención la obra de Pilar Molinos (1949), cuya fantasía e imaginación construye un cosmos propio.
Nuestro recorrido continúa con la obra matérica de Carmen Calvo (1950), la informalista de  Blanca Prendes (1973) o la expresivamente autobiográfica de Tamara Arroyo (1972), basada en la relación entre su experiencia personal y el entorno.
Dos obras fotográficas amplían el abanico técnico, la primera de la portuguesa Helena Almeida (1934), que explora su propio cuerpo como reflexión ante la realidad o virtualidad del espacio, y la segunda de Isabel León (1974), que también concibe la creación artística como un acto estrechamente ligado a la vida.
El azul IKB de Lourdes Murillo (1964) y la estética pop de Abigail Narváez (1972) se complementan con la obra de Ana Hernández del Amo (1977), donde la pintura llega a ser una sucesión de trazos de carácter casi escultórico. Por su parte, la obra de Ruth Morán (1976) muestra sus líneas en movimiento, en fuerte contraste con el estudio de Paloma Navares (1947) sobre la representación fragmentada del cuerpo.
La exposición se cierra con dos interesantes esculturas de un clasicismo posmoderno, obra de Esperanza D’Ors (1949).
 
 
Inauguración: Jueves, 8 de Marzo a las 20,30 horas. Sala 16 del Museo
Horario de visita de la muestra: Martes a sábado de 9,00 a 14,30.
Domingo de 10,15 a 14,30. Lunes cerrado.
 

jueves, 5 de enero de 2012

La Pieza del mes. Enero 2012


Nuestra Señora de Gracia
Anónimo del siglo XVI-XVII
Óleo sobre tabla


La Virgen con el Niño Jesús es uno de los principales iconos de la Cristiandad, representando a la Virgen María, madre de Jesús, y su Hijo. Este título de Madre de Dios, que deriva del griego Theotokos, fue adoptado oficialmente por la Iglesia Cristiana en el Concilio de Éfeso, en  el año 431. El significado teológico en ese momento fue enfatizar que el Hijo de María, Jesús, era completamente Dios y también completamente humano, y que María era la madre de la naturaleza humana de Cristo y también de la divina.

La primera representación de la Virgen con el Niño que se conserva puede ser una pintura mural del siglo II en la catacumba de Priscila, en Roma, en la que aparece la Virgen sentada amamantando al Niño, quien a su vez vuelve la cabeza para mirar al espectador, ambos acompañados de un profeta, quizá Balaam.

En el Imperio de Oriente se desarrollaron las primeras representaciones de la Virgen con el Niño, que aparece entronizada, incluso portando la cerrada corona bizantina incrustada de perlas con colgantes, con el Niño Jesús en su regazo. En Occidente, los hieráticos modelos bizantinos fueron seguidos estrechamente durante la Baja Edad Media, pero con la creciente importancia del culto a la Virgen en los siglos XII y XIII se desarrollaron una amplia variedad de modelos para satisfacer la corriente de unas formas de piedad más intensamente personales. A la Virgen Majestad, que dominó el arte del siglo XII, le siguió una Virgen más humana, que no solo sirve de trono al niño, sino que se representa como una verdadera madre relacionada con su hijo. A partir del Gótico y el Renacimiento el conjunto va adquiriendo mayor humanización y naturalismo y va perdiendo ese hieratismo de épocas anteriores.

La iconografía varía entre imágenes públicas y privadas, dedicadas éstas a la devoción personal en las habitaciones particulares. Normalmente, a este tipo de devoción privada se dedicaba la conocida como Virgen de la Leche, que representa a la Virgen amamantando al Niño.

En ocasiones, María y Jesús aparecen acompañados por otros personajes, como San José, en este caso se habla de una Sagrada Familia o Santa Ana, madre de la Virgen. En el siglo XV fue muy frecuente acompañarlos de la imagen de San Juanito, es decir, San Juan Bautista Niño, que era primo de Jesús y fue considerado su precursor. Incluso pueden aparecer con otros santos, siendo las razones muy variadas, o con ángeles.

Esta obra del Museo de Cáceres representa a «Nuestra Señora de Gracia». La Virgen sujeta al Niño sobre sus brazos mientras lo mira y éste, que mira al espectador, lleva en su mano izquierda una flor y en la derecha un pajarito, motivo que se repite en otras representaciones de la Virgen de Gracia donde el Niño aparece con un pajarito con una cuerda atada a la pata.

La obra ingresó en el Museo por compra tras la Guerra Civil; en el reverso de la tabla puede leerse «Nossa Sra. da Graça», lo que indica que probablemente es una obra portuguesa que podría fecharse a finales del siglo XVI o principios del XVII atendiendo a la iconografía de la Virgen, que viste manto azul y túnica carmesí, ya que a partir de esos momentos empieza a imponerse la túnica blanca, en alusión a la pureza inmaculada, en numerosas representaciones marianas.

miércoles, 23 de noviembre de 2011

martes, 8 de noviembre de 2011

El Reino de Caronte. Pinturas de Alfonso Martínez-Blay Medrano

Del 10 de Noviembre al 30 de Diciembre
 
 
Inauguración: Jueves, 10 de Noviembre a las 20,30 horas. Sala 16 del Museo
Horario de visita de la muestra: Martes a sábado de 9,00 a 14,30.
Domingo de 10,15 a 14,30. Lunes cerrado.

A través de su Espacio “Arte en Cáceres” el Museo de Cáceres ofrece a su público una interesante muestra del creador Alfonso Martínez-Blay; en ella, el artista afincado en la capital cacereña nos muestra una parte de su producción más reciente bajo el título “El reino de Caronte”, junto a otras obras pertenecientes a épocas anteriores que forman parte de la colección del propio Museo.
Martínez-Blay es un pintor que ya acumula un amplio recorrido a través de exposiciones tanto individuales como colectivas, a la vez que ha sido distinguido con numerosos premios nacionales e internacionales. Esta actividad artística la alterna con la docencia y con la búsqueda constante de nuevas fórmulas de expresión. El título que ha escogido para la exposición que presentamos tiene también que ver con esa búsqueda, con ese ir continuamente hasta el límite, hasta el confín donde comienza el reino de Caronte; éste queda plasmado en las embarcaciones que no aparecen, sin embargo, navegando hacia la otra orilla de esa búsqueda, sino fondeadas o varadas, como esperando a sus pasajeros, en una especie de invitación al espectador para participar de ese viaje hacia la nueva dimensión ofreciendo entre tanto un descanso bajo la hermosa luz mediterránea que invade la mayor parte de los lienzos. 
La presencia de Martínez-Blay en las salas del Museo supone una nueva ocasión para reiterar el papel que la institución tiene en la difusión del arte actual en nuestra región; la meritoria y ya dilatada trayectoria de apoyo a los artistas extremeños que el Museo ha venido desarrollando en la última década no va a interrumpirse. En todo caso, el entusiasmo y la implicación profunda con el Museo de artistas como Martínez-Blay no van a verse defraudados y las salas seguirán abiertas para nuestros creadores.

jueves, 30 de junio de 2011

La pieza del mes. Julio de 2011


«Alibe 1» (2010)
Nori Ushijima (Kumamoto, Japón, 1956)
Fresco a seco con temple a la caseína


Nori Ushijima (Kumamoto, Japón, 1956) entra en contacto con el mundo de la pintura a los cinco años de la mano de Tashiro Junichiro, un conocido pintor de paisaje japonés que le enseña los cánones del arte. Licenciado en Bellas Artes, por la Universidad Ochianomizu de Tokio, posteriormente consigue el título de Grabado en la Academia de Bellas Artes “Pietro Vanucci” de Perugia y el título de restaurador por el Istituto Centrale del Restauro, Ministerio Italiano para Bienes Culturales y Ambientales (Roma).

Durante su larga estancia en Italia, realiza importantes obras de restauración de autores como Filippo Lippi, Rafael, el Peruggino, Giotto, Bronzino, Guido Reni, Veronés y Caravaggio, entre otros. A raíz de su trabajo como restaurador de mosaicos y frescos de Villa Livia, galería de pinturas del Palacio Colonna y otros, empieza a introducir en su pintura técnicas antiguas como el fresco, el encausto, el temple al huevo y la caseína.

En 1991 se traslada a San Sebastián; en el País Vasco realiza diversos murales de grandes dimensiones con la técnica del fresco en los que representa la Sibila Delphica de la Capilla Sixtina, temas clásicos con motivos mitológicos e, incluso, hay otro basado en las esculturas romanas del Gálata moribundo (Campidoglio).

En 1997 realiza un retablo sobre fibra de vidrio que representa la leyenda del hallazgo de la Virgen de Valvanera para la Iglesia de la Asunción de Arenzana de Arriba, en la Rioja. En 1998 se traslada a Barcelona, donde reside en la actualidad. Durante sus años de estancia en España presenta numerosas exposiciones en el País Vasco, Cataluña y Canarias, donde realiza un mural de 4 x 5 m. sobre “Los sueños de Céfiro”. Tras nueve meses de trabajo, en 2007 concluye un espectacular mural de catorce metros en Mendaro, en el que aporta su visión sobre los usos y costumbres guipuzcoanos.

Representado desde 1996 por la galería Arteko, es considerado un excelente retratista; prueba de ello es el retrato del beato Plazaola que se encuentra en la capilla del Santo Cristo de Paz y Paciencia, en la iglesia de Santa María en San Sebastián. Su obra está representada entre otras, en las colecciones del Museo de Kamakura. Yokohama, Museo Municipal de Tokio, Fundación Juan March, Fundación Kutxa, Museo del Grabado de Goya (Fuendetodos), o Museo del Dibujo Castillo de Larrés (Huesca).

“Aljibe 1” muestra una visión del aljibe del Museo de Cáceres, con el juego característico de arcos y elementos sustentantes. Hay un predominio de las tonalidades oscuras, donde destaca un paramento iluminado al fondo de la escena. Debido a su larga estancia en Italia como restaurador y al dominio de las técnicas antiguas, Ushijima realiza esta obra con la técnica del fresco a seco con temple a la caseína.

Fue adquirida por la Junta de Extremadura en la Feria Iberoamericana de Arte Contemporáneo-Foro Sur 2010, y depositada en el Museo de Cáceres.