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lunes, 2 de abril de 2012

La pieza del mes. Abril de 2012




«Olivos y encinas» (1973)
Óleo sobre lienzo
Godofredo Ortega Muñoz (San Vicente de Alcántara, 1899 – Madrid, 1982)

El extremeño Godofredo Ortega Muñoz nació en 1899, aunque en sus catálogos y reseñas biográficas consta 1905 como año de su nacimiento, dato que el propio artista nunca se preocupó por cambiar. Es considerado como el gran renovador del paisajismo en España a mediados del siglo XX, junto a Benjamín Palencia y Vázquez Díaz.

Durante los años veinte realizó numerosos viajes, fijando por un tiempo su residencia en Italia, de donde le quedó una gran devoción por los grandes primitivos como Piero della Francesca, Giotto o Cimabue, a la que se une la influencia de Giorgio de Chirico y Carlo Carrá, creando en ocasiones obras con un cierto clima metafísico. De la pintura española, aparte de su paisano Zurbarán, le interesa especialmente Gutiérrez Solana, admiración compatible con la que también siente por Picasso y Juan Gris.

Tras la guerra civil se traslada a Valencia de Alcántara, distante de las primeras vanguardias que entonces se estaban gestando, pero sobre todo y muy especialmente, de las distintas variaciones del academicismo reinante. Y ya en los años cincuenta se instala definitivamente en Madrid, aunque sin perder el contacto con Extremadura. Es a partir de esta década cuando decide abandonar las composiciones de figuras, los retratos y los bodegones para dedicarse en exclusiva al paisaje.

Sencillez, austeridad, calma, sobriedad, estoicismo, silencio... son los términos que se vienen a la cabeza al contemplar un paisaje de Ortega Muñoz. Sus paisajes muestran la atemporalidad característica del autor, huyen de la exuberancia de la Naturaleza. Su interés se centra en la tierra dura y seca, en los árboles aislados que destacan en ella, creando un ritmo a través de la repetición. Ortega Muñoz elimina los aspectos anecdóticos, lo accidental, consiguiendo transmitir esa sensación de silencio y soledad. Utiliza recursos plásticos comunes a Solana: el uso de la línea gruesa en la delimitación de las cosas, el juego de ocres y negros, el tratamiento de la luz, el punto de vista... pero, a diferencia de éste, carece del regusto por lo polvoriento y lo sórdido, por la “mugre” solanesca. El mundo de Ortega Muñoz es mucho menos agresivo, más contenido en su expresión.

En su obra, como en la de muchos de sus contemporáneos, no hay apenas “evolución”, sino un volver y volver, extrayendo cada vez acentos nuevos de su sentimiento del paisaje, un paisaje que nos hace ver con sus ojos.

La Junta de Extremadura, en 2010, depositó en el Museo de Cáceres “Olivos y encinas”, junto a otras dos obras de Ortega Muñoz; de esta manera se cubre una importante laguna que presentaba este Museo y se enriquece enormemente la colección de la sección de Bellas Artes, al poder contar con obras de uno de los artistas extremeños que goza mayor reconocimiento universal.

martes, 26 de octubre de 2010

XIV Ciclo de Conferencias


Organizado por el Museo de Cáceres y la Asociación “Adaegina” Amigos del Museo de Cáceres

Jueves, 28 de Octubre de 2010. 19,30 horas

“Casas de campo en la Baja Extremadura. Patrimonio vernáculo e historia del arte”

Por D. José Maldonado Escribano, Profesor de Historia del Arte de la Universidad de Extremadura

sábado, 6 de marzo de 2010

XIII Ciclo de Conferencias

Composición, perspectiva y paisaje construido en la obra pictórica de Fernando Gallego y sus discípulos
Jueves, 11 de Marzo de 2010. 19,30 horas

Por D. Francisco Sanz Fernández, Profesor del Departamento de Historia del Arte de la Universidad de Extremadura


El próximo jueves, 11 de marzo, a las 19,30 horas, el Museo ofrece la conferencia de Francisco Sanz Fernández sobre aspectos esenciales de la obra del pintor de la escuela castellana Fernando Gallego, como son la composición, la perspectiva y el tratamiwento del paisaje.

Fernando Gallego es un pintor que trabaja en Extremadura y Castilla en el último tercio del siglo XV y primeros años del XVI, y está considerado como uno de los más representativos de la corriente hispanoflamenca; entre sus obras destacan el retablo de San Ildefonso en la Catedral de Zamora, la bóveda de la biblioteca de la Universidad de Salamanca, las tablas de Arcenillas (Zamora), hoy dispersas entre Arcenillas, el Museo Catedralicio zamorano y el Museo de Bellas Artes de Asturias, el retablo de San Lorenzo en Toro, el retablo de la Catedral de Ciudad Rodrigo (hoy en Tucson, Estados Unidos)y por supuesto el retablo mayor de la iglesia de Santa María de Trujillo.

En cuanto al conferenciante, Francisco Sanz Fernández (Cáceres, 1976) es doctor en Historia del Arte por la Universidad de Extremadura; su tesis versó sobre "El desarrollo arquitectónico y urbanístico de la ciudad de Trujillo durante el siglo XVI", estudio que acaba de ser publicado por la Junta de Extremadura.
Máster en Restauración y Rehabilitación del Patrimonio por la Universidad de Alcalá de Henares, comparte su labor docente en la Universidad de Extremadura con la investigación en análisis teóricos sobre arquitectura y mentalidad urbana durante el Renacimiento. Ha profundizado en la investigación de la obra de Fernando Gallego y de sus discípulos y colaboradores, publicando diversos libros y artículos sobre ello.

Ha sido galardonado con diversos premios de investigación, como el de Jóvenes Investigadores de la Fundación Xavier de Salas (2001 y 2003), o el de la Fundación Obra Pía de los Pizarro (2002 y 2006).

Entre sus publicaciones destaca Fernando Gallego y su taller en el Altar Mayor de Santa María de Trujillo. Circa 1490 (2008); Corpus de alarifes, Carpinteros de lo blanco, canteros y maestros de cantería activos en Trujillo durante el Renacimiento (2009); el referido Paisaje, percepciones y miradas urbanas de una ciudad del Renacimiento (2009), etc.

En la actualidad está terminando una novedosa investigación sobre el color en la arquitectura trujillana y altoextremeña del Renacimiento, en la que verán la luz algunos de los conjuntos arquitectónicos esgrafiados más monumentales y desconocidos del panorama nacional.