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lunes, 3 de junio de 2013

La pieza del mes. Junio de 2013


Libro de Oficio Divino para la Liturgia de las Horas
Plasencia. Segunda mitad del siglo XVII
Pergamino
 
Este Breviario o Libro de Oficio Divino para la Liturgia de las Horas perteneció a la iglesia de El Salvador de Plasencia, siendo posteriormente adquirido por D. Pedro Pérez Enciso, y a éste por la Diputación Provincial de Cáceres, que lo depositó en el Museo de Cáceres en 1974.
 
Tiene un total de 86 folios en pergamino, a excepción de uno de ellos en papel, correspondiente a una restauración antigua, y es de pequeño tamaño si se compara con los grandes cantorales que se conservan en catedrales y monasterios. Los caracteres, en tinta roja y negra son grandes para facilitar su lectura desde los escaños del coro una vez colocado el libro en el facistol central; entre sus contenidos destacan la Antífona para el Oficio de los Muertos, las Antífonas de Prima, Tercia, Laudes y Vísperas, así como las antífonas dedicadas a Nuestra Señora (Magnificat) y a los Santos Ángeles Custodios.
 
El libro se encontraba en muy mal estado de conservación, afectado por la humedad, el desgaste de sus páginas por siglos de uso e incluso el ataque de insectos. En tal situación, la asociación «Adaegina» Amigos del Museo de Cáceres decidió patrocinar un tratamiento de conservación y restauración que asegurara la continuidad física de la pieza y le devolviera a un estado aceptable para su eventual exposición; el tratamiento se encargó a la conservadora-restauradora de libros y documentos Dña. Teresa González Suárez, que lo llevó a cabo en el excelente laboratorio del Archivo Histórico Provincial de Cáceres, gracias a la colaboración de su Directora. Dicha intervención fue realizada bajo el absoluto respeto hacia la voluntad del autor y a la intencionalidad y materialidad de su creación; supuso la  restitución de las cualidades físicas y funcionales mermadas o perdidas, gracias a la recuperación de los propios elementos afectados o, cuando fue imprescindible, se llevó a cabo su reposición sin ningún intento de hacerlos pasar como pertenecientes a la originalidad de la obra.
 
Se realizaron análisis físicos, químicos y biológicos, que ayudaron a determinar la naturaleza de las tintas utilizadas, de tipo ferrogálico, así como la madera de las cubiertas, de pino, y su antigüedad, segunda mitad del siglo XVII. La encuadernación fue desmontada, comprobándose que no es la original del libro, se realizó una limpieza mecánica e hidroalcohólica, se estabilizó higroscópicamente el pergamino mediante vapor frío de agua, y tras el secado y alisado de las hojas, se repararon las lagunas, cortes y desgarros del soporte, restituyéndose después la encuadernación y dejando el libro en una caja de conservación especialmente preparada. Además, todo el tratamiento se documentó fotográficamente, identificándose también 1671 como la probable fecha de elaboración del libro, ya que aparece anotada en una de las páginas.
 
Además de Teresa Suárez, intervinieron en el proceso Miguel A. Ojeda, Restaurador  de la Junta de Extremadura, María José Nuevo, Alejandro Martín y Daniel Patón, de la Universidad de Extremadura.

jueves, 2 de mayo de 2013

La Pieza del mes. Mayo de 2013


 
 
Historia del culto y santuario de Nuestra Señora de la Montaña
Miguel Ángel Orti Belmonte. 1949 
 
Quien fuera Director del Museo de Cáceres entre 1921 y 1951, D. Miguel Ángel Orti Belmonte, publicó una serie de artículos en la revista El Santuario de la Montaña, de 1944 a 1946, en los que recogía los frutos de su investigación histórica realizada a partir del archivo documental de la Real Cofradía de la Virgen de la Montaña. El interés suscitado por los datos expuestos, una auténtica historia del culto a la Patrona de Cáceres, y la elevada demanda de los ejemplares rápidamente agotados, le llevó a reunir todos los artículos en el libro que tituló Historia del culto y Santuario de Nuestra Señora de la Montaña, Patrona de Cáceres, publicado en dos volúmenes por la Imprenta de la Diputación Provincial (1949-1950).
La obra, reeditada varias veces con posterioridad, es el principal documento bibliográfico para el conocimiento de los orígenes y el desarrollo histórico del culto a la Virgen de la Montaña en Cáceres, así como las diferentes fases constructivas del santuario, la historia de la Cofradía y la evolución de la fiesta de la Virgen a lo largo de los cuatro últimos siglos.

De acuerdo con el trabajo de Orti, el culto a esta advocación mariana comenzó bajo la denominación de Nuestra Señora de la Encarnación de Montserrat, probablemente debido a lo agreste del paisaje en que se ubicó la primitiva ermita en 1621, cuyas peñas y riscos pudieron evocar a las del santuario catalán en la devoción del promotor del culto, Francisco de Paniagua, natural de Casas de Millán. La fiesta de la Virgen se celebraba el 25 de Marzo, día de la Encarnación, y desde los primeros años tuvo el carácter de fiesta campestre, con roscas y frite que se consumían en la explanada que hoy ocupan la Casa de Ejercicios Espirituales y el aparcamiento del santuario, rodeada de lo que era un bosque de castaños, pinos y encinas, hoy desaparecido.

En cuanto a la imagen de la Virgen, Orti fecha su talla entre 1620 y 1626, probablemente por un imaginero sevillano. Sostiene que la imagen actual es la primitiva y original, en contra de las afirmaciones de Publio Hurtado, que identifica la primera talla con la que se conserva en el Convento de San Pablo argumentando que la del santuario sería una segunda encargada en 1641; Orti se basa para negarlo en la documentación existente y en que en esta última fecha ya era conocida como Nuestra Señora de la Montaña, mientras que la imagen del santuario lleva una leyenda en la peana que la identifica como Nuestra Señora de Monserrate, lo que demostraría haber sido realizada antes de la fecha propuesta por Hurtado.
La imagen de la Virgen bajó a Cáceres por vez primera el 3 de mayo de 1641, con motivo de unas rogativas para aliviar la terrible sequía que padecían los campos; así, durante los siglos XVII, XVIII y XIX se suceden las bajadas sin fecha fija y siempre motivadas por episodios de sequía o epidemias. La Virgen de la Montaña no es declarada Patrona de Cáceres hasta 1906, fecha en que inicia las bajadas periódicas a la ciudad, cada cuatro años al principio y anuales desde 1945, y en que se traslada su fiesta al primer domingo de Pascua de Resurrección, si bien desde 1975 ha quedado fijada en el primer domingo de mayo.

El libro que elegimos como pieza del mes fue donado a la biblioteca del Museo de Cáceres por su autor, en la época en que fue su Director.