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lunes, 4 de mayo de 2015

La Pieza del mes. Mayo de 2015




Gazpachera
Madera
Provincia de Cáceres


El gazpacho es un plato de la cocina tradicional que se encuentra muy extendido por el centro y sur de la Península Ibérica con numerosas variantes locales, pudiendo decirse que se encuentra entre las especialidades más populares de la gastronomía estival española. 

En realidad, el gazpacho es una sopa fría que cumple una importante función refrescante  en el tiempo de verano, y además resulta barata y sencilla de preparar dado que permite aprovechar el pan de días anteriores y los restantes ingredientes son hortalizas y productos fácilmente disponibles y de bajo precio.

Precisamente, la popularidad de este plato ha hecho que cada región, cada provincia, y casi puede decirse que cada familia tenga su propia receta con una amplia variación de unas a otras. Los componentes básicos del gazpacho cacereño son el tomate, el pimiento rojo y verde, cebolla, ajo, pan, aceite, vinagre y sal, aunque también hay quien le añade poleo, huevo cocido o incluso jamón. Tradicionalmente los ingredientes básicos se troceaban, si bien la incorporación de las batidoras eléctricas ha hecho que suela triturarse toda la mezcla aun cuando se sigan añadiendo algunos trozos de tomate a la sopa.

Como es natural, el gazpacho ha formado parte muy importante de la alimentación, también en el caso de los trabajadores del campo, por lo que ha sido preciso disponer de sencillos enseres para la preparación del alimento fuera de las comodidades del hogar. De ahí el uso de gazpacheras de madera resistentes a los golpes que pueden recibir en el transporte o en el majado de los ingredientes; podemos encontrar estas fuentes o lebrillos de madera en tamaños muy diferentes según el número de comensales, y solían hacerse de madera de encina, de olivo o incluso de raíz de fresno; las gazpacheras de mayor tamaño eran las utilizadas por las cuadrillas de segadores durante el tiempo de la cosecha del cereal, formando parte del precario ajuar que llevaban consigo en sus desplazamientos.

La gazpachera que exponemos está realizada en madera de encina y es de una pieza, habiendo sido reparada con lañas o grapas en algún momento durante el tiempo que estuvo en uso. Fue recogida por la Diputación de Cáceres en una localidad cacereña sin determinar en el año 1984, y posteriormente depositada en el Museo de Cáceres, pasando a formar parte de su colección etnográfica.

viernes, 6 de marzo de 2015

Historia(s) de Mujer(es)

Día Internacional de la Mujer
8 de marzo de 2015



Un año más, y para conmemorar el Día Internacional de la Mujer, el Museo de Cáceres ha programado una actividad que se llevará a cabo en la mañana del domingo 8 de marzo bajo el título “Historia(s) de Mujer(es)”.

Como es sabido, el discurso cultural dominante ha venido ofreciendo una explicación de la Historia y del Arte marcadamente centrada en el papel protagonista de los hombres, quedando la mujer relegada a un plano anecdótico o, en el mejor de los casos, a un papel secundario en la existencia humana.

La realidad ha sido muy diferente de ese discurso dominante, ya que la mujer ha tenido siempre un papel fundamental en las múltiples facetas de la vida. Las colecciones de los museos, y entre ellas las del Museo de Cáceres, recogen ese papel esencial de la mujer en determinados objetos que nos recuerdan el pasado y el presente de esa mitad de la Humanidad tan injustamente relegada al olvido.

Con “Historia(s) de Mujer(es)” tratamos de resaltar una serie de objetos, estrechamente vinculados al mundo de la mujer, que forman parte de la exposición permanente del Museo de Cáceres. Estos objetos, seleccionados como pinceladas a lo largo del recorrido habitual de nuestras salas, nos trasladan la importancia de la mujer en  diferentes aspectos de la cultura, que van desde la reproducción y la educación de los más jóvenes a la religión, la producción de recursos, la economía y el comercio, la transmisión de valores o la creación artística. Para ello, ofrecemos una visita guiada complementada con la danza artística que recorrerá las secciones de Arqueología, Etnografía y Bellas Artes deteniéndose en determinadas piezas clave que resaltan el papel de la mujer, las cuales serán distinguidas con textos explicativos específicos. La bailarina profesional Gema Ortiz completará el recorrido con danzas especialmente relacionadas con el ámbito cultural y temático de las distintas áreas recorridas y explicadas en el Museo.

La visita guiada tendrá lugar el domingo, 8 de marzo, a las 11,30 horas; es una iniciativa gratuita y no es preciso inscribirse previamente, si bien queda limitada a la participación de un máximo de 25 personas por orden de llegada. No obstante, los textos explicativos de las piezas seleccionadas a lo largo del recorrido permanecerán expuestos hasta el próximo 22 de marzo, pudiendo realizarse visitas libres en el horario habitual del Museo.

lunes, 2 de febrero de 2015

La pieza del mes. Febrero de 2015


La provincia de Cáceres es rica en la elaboración de deliciosos quesos, orgullo de nuestra gastronomía. En la actualidad, el territorio cacereño cuenta con dos Denominaciones de Origen Protegidas en este sector, la del Queso de los Ibores y la de la Torta del Casar. Pero además de esas dos zonas fundamentales, en otras áreas de la provincia se elaboran ricos quesos gracias a la importante cabaña ganadera ovicaprina.
En las últimas décadas ha adquirido fama internacional la Torta del Casar (de la zona de Casar de Cáceres), elaborada con leche de oveja para la que se utiliza el cuajo vegetal a partir de la flor del cardo Cynara cardunculus; tiene una suave textura que aconseja su consumo untándola sobre el pan, y su sabor y aroma son intensos. Más al sur, en Valdefuentes, se hace también un rico queso de oveja merina, al estilo tradicional, de cremosa textura, similar al que se elabora en Trujillo.
El resto de los quesos cacereños se hace con leche de cabra o mezcla de cabra y vaca; entre ellos destaca el de la comarca de los Ibores, en el oriente de la provincia, de pasta suave y mantecosa, cuya corteza suele untarse con pimentón de la Vera o con aceite. En la comarca de Acehúche se elaboran también excelentes quesos, de pasta semejante a la de los Ibores, aunque su coagulación más lenta les confiere una mayor humedad y untuosidad. E igualmente magníficos son los quesos de Valencia de Alcántara y de la comarca de Sierra de Gata y Las Hurdes, donde se sigue utilizando el cuajo de origen animal, pero casi podría decirse que no hay comarca cacereña que no elabore excelentes quesos artesanales, pues no en vano se trata de una provincia con una especial vocación ganadera.
Como es sabido, la leche se deja coagular añadiéndole cuajo, ya sea su origen animal o vegetal, lo que espesa la leche y permite extraerle el suero sobrante y, a continuación, se rodea con un cincho de esparto o madera flexible y se deja sobre la tabla o esprimijo, dotada de un canal por el que va saliendo el suero que aún queda; para ello, se le suele poner una piedra u otro peso encima. Tras este proceso, se sala por ambas caras y se pasa al curado, que es de duración variable según las características que se desee conseguir.
En Extremadura se llama esprimijo a la tabla o mesa que dispone de un tablero en pendiente con un canal central que sirve para exprimir el queso, aunque el mismo término se usa en algunos lugares para referirse al cincho; en Canarias la tabla se llama empleita, y en Navarra zorze. Nuestro esprimijo fue depositado en el Museo por la Diputación Provincial de Cáceres en 1984.

sábado, 1 de noviembre de 2014

La pieza del mes. Noviembre de 2014




Lápida funeraria
Pizarra
Cáceres, 1852

Como es bien sabido, hasta principios del siglo XIX, la mayor parte de los enterramientos se efectuaba en las iglesias, tanto en su interior como en los cementerios que las rodeaban; esto provocaba serios problemas de higiene y olores pestilentes que retraían a los fieles de su participación en el culto. En 1787, una Real Cédula dada por el rey Carlos III ordenaba la creación de cementerios ventilados extramuros de las ciudades, pero no comenzó a aplicarse de manera sistemática hasta después de la Guerra de la Independencia (1808-1814) en parte por las limitaciones presupuestarias de los municipios y también debido a la resistencia de muchos ciudadanos que seguían prefiriendo enterrar a sus difuntos en los templos.

En la ciudad de Cáceres se llegó a proyectar un camposanto en el entorno de la ermita de los Santos Mártires, donde hoy se alza la Plaza de Toros, pero el primero que entró en funcionamiento fue el cementerio del Espíritu Santo, junto a la ermita de la misma advocación, del que hoy sólo queda el arco que le daba entrada. La actual necrópolis municipal comenzó a utilizarse en el año 1844 dependiendo de la Junta de Beneficencia, inaugurándose con el traslado de los restos de Don Juan Durán de Figueroa y Doña Isabel Vaca, fundadores del convento de la Concepción, donde habían estado enterrados hasta su ruina, causada por la Desamortización. En 1896, el camposanto pasó a depender del Ayuntamiento, quedando hoy bajo la advocación de Nuestra Señora de la Montaña, patrona de la ciudad.

El cementerio municipal queda configurado en sucesivos patios, cuyo número va ampliándose con el tiempo, organizados en torno a una capilla presidida por una imagen de la Virgen de la Estrella. En el centro de los patios, se encuentran los panteones de las familias más pudientes de la ciudad, mientras que los muros perimetrales acogen los nichos en que descansan los difuntos de las clases medias; los enterramientos más humildes, sin lápidas ni cruces, se agolpan en los espacios libres en el interior de los patios.

Son minoría las sepulturas “perpetuas” que han llegado hasta nosotros desde los inicios del camposanto, ya que pasados unos años, los enterramientos temporales eran vaciados y los restos echados a la fosa común. En estos casos, las lápidas eran troceadas para aprovecharlas en el pavimento del propio cementerio o vendidas para distintos usos; así es como ha llegado hasta nosotros la inscripción que exponemos como Pieza del mes, encontrada casualmente y entregada al Museo por D. Agustín Fondón Zorita en 2010, en el interior de la pared de una casa que estaba siendo rehabilitada en la calle Hornillos; la piedra se había utilizado para tapar un  hueco que acogía una jarra de loza de Manises tapada con corcho y sellada con pez, en cuyo interior se halló una chapa de cobre alusiva a una reforma sufrida por el mismo inmueble en 1883, de manera que podemos deducir que el nicho mortuorio que sellaba esta lápida debió estar en uso unos treinta años como máximo.

La inscripción se refiere a la difunta, una párvula de cuatro años de edad llamada Ceferina Álvarez que murió el 2 de junio de 1852; como se sabe, en el siglo XIX la mortalidad infantil es muy elevada en la provincia de Cáceres, con zonas en que sólo la cuarta parte de los nacidos superaba el primer año de vida y poco más de la mitad llegaba a su quinto aniversario. Esta situación sólo comenzó a mejorar de forma ostensible en las primeras décadas del siglo XX, y muy especialmente tras la guerra Civil de 1936-1939, merced a los avances médicos y a la mejora de la higiene y la alimentación.

viernes, 1 de agosto de 2014

La Pieza del mes. Agosto de 2014


Tabla para el control del lavado de ropa
Madera y papel adherido
Villanueva de la Serena (Badajoz), primer tercio del siglo XX
 
 
 
La generalización de las lavadoras mecánicas y automáticas en los domicilios, a mediados del siglo XX, trajo consigo la desaparición del oficio de las lavanderas, una de las ocupaciones más duras y molestas que han existido, y que siempre han llevado a cabo las mujeres. Entre las tareas que las mujeres llevaban a cabo en sus hogares, además de la crianza y el cuidado de los hijos y de las personas mayores, la preparación de las comidas, la limpieza y arreglo de la casa y muchas otras, se encontraba el lavado de la ropa, tanto la de vestir como la de la casa. Por supuesto, a estas tareas se unían todas las demás faenas agrícolas y ganaderas que la mujer realizaba fuera del hogar, casi siempre sin remunerar.
 
Las familias más acomodadas tenían entre su servidumbre mujeres que se dedicaban al lavado de la ropa, pero tanto las clases medias como gran parte de las comunidades religiosas, hospitales y hospicios, contrataban este servicio con alguna de las muchísimas lavanderas que se dedicaban profesionalmente a este oficio. La ausencia de agua corriente y del espacio necesario en la mayoría de las viviendas obligaba a las mujeres a desplazarse, a veces varios kilómetros, cargando los fardos de la ropa hasta las corrientes de agua o charcas donde estaba permitido el lavado; en la ciudad de Cáceres los lavaderos más populares eran Hinche, la Madrila y Beltrán, en el entorno del regato de Aguas Vivas, así como otros más alejados en las antiguas minas de Valdeflores, y por supuesto las charcas de Malpartida, Casar de Cáceres y Arroyo de la Luz. Cada semana, en invierno y en verano, decenas de lavanderas de estos pueblos iban andando a la capital para recoger casa por casa los hatos de ropa sucia y devolver la ropa lavada de la semana anterior.
 
El lavado de la ropa incluía un primer remojado de las prendas golpeándola con una paleta de madera y, después, el procedimiento de la llamada colada, consistente en hacer pasar varias veces (colar) lejía por una cuba, dotada de un desagüe, donde la ropa estaba sumergida en agua hirviendo. Esto solía hacerse mezclando el agua con cenizas, que tienen el principio activo de la sosa y la potasa, capaces de disolver las materias grasas. Tras ello, se remojaba y enjabonaba la ropa y se dejaba al sol sobre la hierba, para que de ese modo se blanqueara, después se aclaraba con agua y finalmente se volvía a tender para su secado. En las casas de los clientes, cada uno de ellos tenía marcada su ropa para evitar confusiones, y era usual que se utilizaran cartones o tablas como la que exponemos para llevar el recuento de las prendas que se llevaba la lavandera, las mismas que debía devolver una semana después; en un mundo en que el analfabetismo femenino estaba tan extendido, el sistema de recuento evitando los guarismos resultaba sumamente útil. La tabla que se expone fue donada al Museo de Cáceres en 2010 por Dña. Milagros Bornay.

lunes, 5 de mayo de 2014

La Pieza del mes. Mayo de 2013


Cupones de Racionamiento
Papel
Provincia de Badajoz, primer semestre de 1949


Entre las desastrosas consecuencias de la Guerra Civil española de 1936-1939 y el posterior aislamiento internacional a que se vio sometido el Régimen franquista, se encuentra la escasez de productos alimenticios de todo tipo y los consiguientes problemas de abastecimiento, que causaron una verdadera crisis de subsistencia en la que sucumbieron no pocos ciudadanos, especialmente niños, enfermos y personas mayores.
 
Para tratar de paliar esta gran necesidad e intentar garantizar una equitativa distribución de los alimentos disponibles, el Estado instituyó el uso de la Cartilla de Racionamiento, que estuvo en vigor desde mayo de 1939 hasta mayo de 1952. Según este sistema, cada individuo (al principio cada familia) disponía de una cartilla en que se le asignaban cupones para la retirada de los productos de primera necesidad que podía consumir cada semana; la cantidad de alimentos era fijada por la Comisaría General de Abastos, que a través de sus delegaciones provinciales indicaba los establecimientos de ultramarinos o panadería adonde podían acudir los ciudadanos con sus cupones, que previamente habían pagado de acuerdo con unos precios también fijados por la misma Comisaría General.
 
Los alimentos, y otros productos distribuidos, cambiaban según las necesidades, el suministro disponible y la categoría de la Cartilla, ya que había varios grupos: hombres adultos, mujeres adultas (ración del 80% del hombre adulto), niños y niñas hasta catorce años (ración del 60% del hombre adulto) y hombres y mujeres de más de sesenta años (ración del 80% del hombre adulto); además, la asignación de cupos podía ser diferente también en función del tipo de trabajo del cabeza de familia. Un modelo de la cantidad media asignada por persona para una semana podía incluir más o menos un cuarto de litro de aceite, 100 gramos de azúcar terciada, 100 gramos de garbanzos, 200 de jabón, 1 Kg. de patatas y un bollito diario de pan de 100 gramos. La carne, por otro lado, tenía su propia cartilla aparte.
 
Teóricamente no era posible adquirir los productos racionados fuera del sistema establecido, pero rápidamente surgió la picaresca de quienes vendían los productos en el mercado negro a precios muy superiores a los fijados. Mediante el llamado estraperlo, quienes podían permitírselo compraban cantidades superiores a las autorizadas o alimentos que no se ofrecían en el sistema legal, lo que favoreció el surgimiento de grandes fortunas basadas en una corrupción generalizada que afectaba a productores, intermediarios, consumidores y a las propias autoridades encargadas del control del sistema.

miércoles, 2 de abril de 2014

Conferencia. 3 de Abril

Etnobotánica cacereña. Las relaciones entre el hombre y las plantas en la provincia de Cáceres
3 de abril, a las 19,45 horas



El jueves 3 de abril finaliza el V Ciclo de Conferencias sobre Historia y Patrimonio Cultural de Cáceres, con la intervención de Dña. Ana Belén Delgado Hierro sobre «Etnobotánica cacereña. Las relaciones entre el hombre y las plantas en la provincia de Cáceres».

Ana Belén Delgado es Diplomada en Magisterio y Licenciada en Ciencias Biológicas, rama Botánica, por la Universidad Complutense de Madrid. Ha realizado también estudios de Master en Gestión Medioambiental y en Medio Ambiente ISO 14001 y Auditorías Ambientales.

Interesada en la gestión tradicional de los ecosistemas extremeños, especialmente la dehesa, ha complementado su formación con diversos estudios sobre Desarrollo Local, Estrategia Europea de Desarrollo Sostenible, Apoyo a la Micropyme en el medio rural, Igualdad de Género, Educación Ambiental y, en general, todos aquellos campos que pudieran llevar a un mejor conocimiento del medio rural de la región.

Sus áreas de trabajo han sido la Educación Ambiental y el Desarrollo Rural y paralelamente a ello, lleva más de 20 años investigando los usos tradicionales de las plantas en la provincia de Cáceres y la magnífica adaptación que tenía la población local a los distintos ecosistemas de la provincia. La gestión que los pobladores de estas tierras han realizado desde épocas históricas de su entorno ha dado lugar a unos etnoecosistemas únicos que actualmente se encuentran en riesgo de desaparecer por falta de revalorización del conocimiento tradicional, perdiéndose con ello, además, una parte importantísima de la cultura extremeña de tradición oral.

martes, 11 de marzo de 2014

Conferencia. 13 de marzo

Indumentaria y cultura tradicional de Montehermoso
13 de marzo, a las 19,45 horas 



Anunciamos la próxima charla del V Ciclo de conferencias “Historia y Patrimonio cultural de Cáceres”, que se celebrará el próximo jueves, 13 de marzo a las 19,45 horas en el Salón de Actos del Museo de Cáceres, bajo el título “Indumentaria y la cultura tradicional de Montehermoso”, a cargo de D. Juan Jesús Sánchez Alcón.

Juan Jesús Sánchez Alcón es Educador Ambiental y ha presidido Asociación cultural “Andares” entre 2004 y 2014. Ha desarrollado numerosas actividades relacionadas con la educación ambiental, el conocimiento del entorno, la protección del medio ambiente y la investigación y difusión de la cultura tradicional, llevando a cabo labores de dinamizador social, turístico y voluntariado ambiental en Asociación Andares.

En el campo de la Historia y la Cultura Tradicional montehermoseñas ha impartido numerosas charlas y proyecciones gráficas, sobre “Historia, Fiestas y Tradiciones de Montehermoso” y “Montehermoso, imagenes para la historia”, además de tomar parte en Jornadas de investigación sobre Historia, Patrimonio, Folklore y tradiciones perdidas en Montehermoso y en el Proyecto de investigación “Diálogos para la Historia”.

Ha organizado distintas rutas por el itinerario patrimonial del Complejo Arqueológico-Etnográfico de la dehesa boyal de Montehermoso, además de varias Jornadas de limpieza y conservación de la citada Dehesa, Recuperación de fauna herida o maltratada a través de acciones de Voluntariado Ambiental, seguimiento y vigilancia de especies amenazadas, estudio de recursos naturales y patrimoniales de Montehermoso, estudios sobre flora y fauna, y una colaboración con  SEO/BirdLife para conseguir la declaración de dos Áreas de Importancia para las Aves (IBAs) en el norte de Extremadura.

Viene desarrollando también una intensa labor de colaboración con Ampas, colegios e institutos para la realización de Jornadas de Educación Ambiental y Conocimiento del Entorno y del Programa de Educación Ambiental “El Aula Verde” desde el año 2007 al año 2013, con un total de 10.340 participantes.

La conferencia tendrá lugar en el Salón de Actos del Museo de Cáceres, la entrada es libre y gratuita.

viernes, 7 de febrero de 2014

Patrimonio cultural intangible del Campo Arañuelo

Bienes culturales intangibles. El Campo Arañuelo


Ya se puede adquirir el libro titulado «Bienes culturales intangibles. El Campo Arañuelo: rituales festivos, tradición oral y ciclo de vida», de María Jacinta Sánchez Marcos, que acaba de ser editado por la Asociación «Adaegina» Amigos del Museo de Cáceres.

La publicación hace un recorrido, a través de sus 467 páginas, por el ciclo anual de rituales festivos en la comarca del Campo Arañuelo, así como por la tradición oral y las creencias y prácticas relacionadas con las distintas etapas del ciclo vital. El soporte metodológico del libro profundiza en el estudio antropológico del Patrimonio cultural, con especial interés en su vertiente inmaterial, basado en la Teoría General de Sistemas.

Este estudio resultó ganador de la I Edición del Certamen de Investigación Cultural «Publio Hurtado» conovocado por la Asociación de Amigos del Museo de Cáceres en 2009. El Carnaval y la Semana Santa, la Navidad, las romerías, los rituales asociados a la vivienda o al fuego, los cuentos, leyendas, romances, canciones, juegos infantiles, refranes, adivinanzas, remedios naturales, el nacimiento y la infancia, la pubertad, la entrada en quintas, el matrimonio y la familia, y la muerte, son algunos de los temas que desfilan por el libro con una amplia tipología de ejemplos extraídos de los distintos pueblos de la comarca arañuela.

El libro se puede adqurir directamente en el Museo de Cácerres al precio de 20,00 €, o solicitar por correo electrónico a la Asociación «Adaegina» Amigos del Museo de Cáceres.

lunes, 3 de febrero de 2014

La pieza del mes. Febrero de 2014



Cámara fotográfica de cajón
Madera, elementos metálicos y lentes
Francia, ca. 1900
 
Aproximadamente en la última década del siglo XIX se popularizó un sencillo tipo de cámara fotográfica, que consiste básicamente en una caja de madera, dotada de un objetivo fotográfico, que albergaba los negativos que debían ser impresionados. Los primeros modelos de esta cámara podían acoger entre 6 y 12 placas fotográficas de vidrio, de 12 x 9 cm. o de 6,5 x 9 cm., y disponían de un engranaje que permitía ir pasando las placas, una vez impresionadas, a la parte baja de la cámara donde quedaban almacenadas para su posterior revelado, de ahí el nombre que recibió este modelo en el mundo anglosajón, magazine camera.

Por tratarse de un modelo muy barato y sencillo de fabricar y de usar, la cámara de cajón se extendió rápidamente por Europa y Norteamérica, siendo la reina de la fotografía familiar hasta los años 30 del siglo pasado. La popularidad se incrementó desde que, en 1888, George Eastman introdujo el uso del rollo fotográfico en este tipo de cámaras, que permitía disponer de hasta un centenar de imágenes en un solo carrete.
La cámara de cajón era versátil y fácil de utilizar y transportar, de hecho era el tipo aconsejado para los principiantes en el arte de la fotografía; disponía de dos visores, uno para fotos horizontales y el otro para verticales, y un obturador sencillo que podía mantenerse abierto a voluntad del fotógrafo, o realizar una instantánea. Los modelos más elementales, a pesar de incorporar una sencilla lente de menisco, permitían enfocar ligeramente la imagen según la distancia al objetivo, pero tenían el inconveniente de ser útiles solo con la luz del día, si bien poco a poco incorporaron innovaciones que fueron  perfeccionándolos, como una conexión para flash, latiguillo disparador, visor abatible, rosca para trípode, etc.
La sencillez de su fabricación permitió que el modelo fuera manufacturado no sólo por las grandes firmas del ramo (la Kodak Brownie o la AGFA Box son clásicos de este formato), sino también por pequeños fabricantes casi artesanales.
La cámara que exponemos como Pieza del mes, cedida para la ocasión, es un modelo básico hecho por un fabricante anónimo probablemente francés, similar a los modelos allí llamados Détective, que a principios del siglo XX comercializaban en el país vecino las casas Franceville, Photo-Sport o M. E. Silvestre entre otras muchas. Se trata de una cámara que permitía la utilización de seis placas fotográficas de 9 x 12 cm., con dos visores y obturador rotativo de acción doble para evitar que el fotógrafo impresione dos veces la misma placa por descuido.

martes, 19 de noviembre de 2013

Conferencia. 21 de noviembre


Jueves, 21 de Noviembre
19,45 horas
La aportación cacereña al Pabellón de Extremadura en la Exposición Iberoamericana de Sevilla (1929)
Por D. Juan M. Valadés Sierra
Director del Museo de Cáceres


La bibliografía hasta ahora existente sobre la participación extremeña en la Exposición Iberoamericana de 1929 ha venido ignorando o minusvalorando las aportaciones realizadas por la provincia de Cáceres, debido a una escasa explotación de las fuentes. En la conferencia se tratará de restituir la realidad de los contenidos del Pabellón de Extremadura, recordando o dando a conocer la “otra mitad” hasta ahora semioculta, poniendo de relieve el esfuerzo desplegado por el comité cacereño para ofrecer una interesante muestra del Patrimonio Cultural de la provincia, y reconociendo el trabajo de las personas que lo hicieron posible

martes, 5 de noviembre de 2013

La pieza del mes. Noviembre de 2013


 
 
Retrato de una familia chinata
Fotografía
Manuel y José Díez, Plasencia (ca. 1906-1911)

Entre los numerosos objetos recopilados por D. Pedro Pérez Enciso que forman parte de la colección del Museo de Cáceres, se encuentra esta fotografía en la que sabemos que está retratada la familia Morán, de Malpartida de Plasencia. El grupo que aparece, ataviado con los trajes típicos de chinatos, está compuesto por el matrimonio formado por Ciriaco Morán Suárez (1845-1917) y Macaria Manzano González (1864-1919), y sus hijas Juliana Morán Manza-no (1896-1975) a la izquier-da y Ángela Morán Manza-no (1888-1911) a la dere-cha. Falta el más pequeño de los hijos, Daniel, que falleció en 1901 a los diecinueve meses de edad.
 
De las dos hijas, Ángela falleció soltera, y Juliana casó en enero de 1917 con Felipe Tomé Fernández (1882-1953), pero no tuvieron descendencia. El Museo de Cáceres posee un buen número de piezas que proceden de Malpartida de Plasencia, especialmente prendas de vestir y textiles, y de ellas, varias pertenecieron a esta familia. Identificados con el nombre completo o con las iniciales, encontramos sábanas, alforjas, diversas prendas de vestir interiores y exteriores y hasta un sello de pan que pertenecieron tanto a Ángela como a Juliana Morán y a su marido Felipe Tomé. Sabemos, además, que Juliana Morán, vendió por 80 pesetas varias de las prendas del traje de Malpartida de Plasencia que el Comité cacereño de la Exposición Iberoamericana de Sevilla adquirió en enero de 1929 para figurar en el Pabellón de Extremadura, prendas que después de la muestra pasaron a formar parte de la colección del Museo de Cáceres.
 
El padre, Ramón Ciriaco Morán Suárez, era un pequeño labrador que casó en primeras nupcias con María García (1867) y tras el fallecimiento de ésta contrajo nuevo matrimonio en 1886 con Macaria Manzano. Gracias al primer matrimonio pasó de empleado a propietario y alcanzó cierta prosperidad; así, su hija Juliana también fue a casar con uno de los propietarios más prósperos de Malpartida de Plasencia; Felipe Tomé llegó a ser alcalde de la localidad y adquirió una fábrica de harinas que funcionó durante muchos años y fue conocida como “molino del tío Felipe Tomé” o “de la tía Juliana”. Hoy día, el pueblo le ha dedicado a Felipe Tomé una de sus calles.
 
La fotografía fue tomada sin duda en Plasencia en la segunda mitad del primer decenio del siglo XX. Los hermanos Manuel y José Díez instalaron su estudio fotográfico hacia 1893 en el número 14 de la Calle Santa Ana, separándose posteriormente y trabajando cada uno por su cuenta, Manuel en la Calle Carmelitas y José en la Plaza Mayor. Las hijas de Manuel, María del Carmen y María Eugenia, también llevaron el negocio de su padre, que alternaba la fotografía con la pintura religiosa, y finalmente el oficio fue heredado por Manuel, el hijo más pequeño, que tuvo estudio en la Plaza Mayor hasta su jubilación en 1990.
 
Agradecimientos:
D. Dionisio Clemente Fernández, investigador
D. Santos Paradés Muñoz, Párroco de Malpartida de Plasencia

viernes, 2 de agosto de 2013

La pieza del mes. Agosto de 2013


Tinaja con tapadera
Cerámica común
Arroyo de la Luz, 1929


El Pabellón de Extremadura en la Exposición  Iberoamericana de Sevilla (1929-1930) fue, como en el caso de las otras regiones y naciones participantes en aquel acontecimiento, una gran ocasión para mostrar al mundo las riquezas culturales, artísticas y económicas de la región.
Para la construcción y montaje expositivo del Pabellón, las Diputaciones provinciales de Cáceres y Badajoz crearon sendos comités, que se coordinaron a través de varias reuniones conjuntas, y financiaron al cincuenta por ciento todos los gastos necesarios para dignificar la representación extremeña. Por su aportación, los personajes más sobresalientes en el comité de Badajoz son Adelardo Covarsí y Enrique Segura Otaño, mientras que por parte cacereña destacaron Miguel Ángel Orti Belmonte, a la sazón director del Museo de Cáceres, y Antonio C. Floriano Cumbreño. Pero entre todos ellos hay que citar el nombre de Ángel Rubio Muñoz-Bocanegra, profesor del Instituto de Cáceres que trabajó como delegado oficial en Sevilla durante todo el proceso de creación y equipamiento del Pabellón, correspondiéndole a él la disposición de la mayor parte de las obras de arte y piezas que se expusieron. Ángel Rubio fue después Diputado a Cortes en la República, y como tal uno de los grandes impulsores de la instalación del Museo de Cáceres en la Casa de las Veletas; tras la guerra civil tuvo que marchar a Panamá, donde se le considera el padre de la moderna geografía en aquel país.
Una de las grandes atracciones del Pabellón extremeño fue una cocina al estilo tradicional extremeño, que se equipó con los enseres más usuales y con dieciséis maniquíes vestidos según era típico en varias localidades de las dos provincias. Dicha cocina fue el precedente inmediato de la que cuatro años después se montó en este Museo y se mantuvo hasta 1972. De hecho, gran parte de los objetos expuestos en la cocina sevillana pasaron directamente a la colección del Museo de Cáceres tras el cierre de la Exposición el 21 de Junio de 1930.
Tal es el caso de la pieza que se expone este mes, una tinaja para el agua con su tapadera de madera, que el comité cacereño adquirió, junto con otras dos tinajas idénticas y sus respectivas tapaderas, así como otras piezas para la cocina, poco antes de la inauguración del Pabellón en el conocido establecimiento “El Precio Fijo”, que regentaba la familia del artista Eulogio Blasco, y estaba situado en el número 5 de la Calle Alfonso XIII (hoy Pintores); dicho establecimiento funcionó entre 1827 y 1972. Las tinajas costaron 3,50 pesetas cada una y con toda probabilidad proceden de uno de los más de cuarenta alfares que entonces funcionaban en la cercana población de Arroyo de la Luz; como cabe imaginar, en aquel año 1929 éste era un objeto de uso común en los hogares, aún sin agua corriente, destinado al almacenaje del agua necesaria para la higiene y el consumo alimenticio.

martes, 30 de abril de 2013

Bases del III Certamen de Investigación Cultural "Publio Hurtado"


La Asociación "Adaegina" Amigos del Museo de Cáceres convoca el III Certamen de
 Investigación Cultural "Publio Hurtado", que se regirá por las siguientes bases:
Primera: Objeto del certamen
El Certamen de Investigación Cultural 'Publio Hurtado" pretende promover los trabajos de investigación sobre el Patrimonio Etnológico y la Antropología Cultural de Extremadura. Su denominación quiere ser un homenaje al polígrafo extremeño autor del trabajo Supersticiones extremeñas y estrechamente vinculado a la creación del Museo de Cáceres a través de la Comisión de Monumentos Históricos y Artísticos de Cáceres, de la que formó parte entre 1897 y el momento de su fallecimiento en 1929, siendo su Presidente los últimos diez años.
Segunda. Solicitud y presentación de los trabajos
1. Podrán participar en esta convocatoria todas aquellas personas físicas mayores de edad 
que lo soliciten.
2. En todo caso, deberán presentarse dos ejemplares originales de los trabajos en formato digital y, además, dos copias en papel en caso de que se trate de trabajos escritos. En ninguno de los ejemplares presentados podrá constar el nombre del autor o autores.
3. Junto con el trabajo, en sobre cerrado, se presentarán los datos del autor o autores: nombre completo, profesión, domicilio, teléfono, correo electrónico y fotocopia del D.N.I. o documento acreditativo de la identidad; en el exterior se indicará el nombre o título del trabajo de investigación, en el que no podrá figurar expresamente el nombre del autor o autores ni cualquier otra expresión que permita su identificación.
4. El plazo de admisión comenzará el 1 de Mayo de 2013 y concluirá a las 12 horas del mediodía del 30 de Septiembre de 2013, debiendo entregarse los trabajos los lunes, martes y jueves de 11,00 a 13,00 horas, y los miércoles de 17,30 a 19,30, o enviarse mediante correo certificado a la sede de la Asociación "Adaegina" Amigos del Museo de Cáceres: Museo de Cáceres. Plaza de las Veletas, 1. 10003 Cáceres. 

Tercera.  Características de los trabajos

1. Los trabajos deberán ser originales e inéditos en su totalidad. Podrán ser ensayos escritos o presentaciones audiovisuales o digitales, de investigación, en el medio elegido por el autor o autores.
2. Los trabajos podrán versar sobre cualquiera de los aspectos conformadores del Patrimonio Etnológico extremeño tal como aparece definido en la Ley 2/1999 del Patrimonio Histórico y Cultural de Extremadura, extendiéndose también a los territorios españoles o portugueses culturalmente relacionados con esta Comunidad Autónoma, no existiendo ningún tipo de limitación en cuanto al soporte utilizado.
3. Todos los trabajos, y particularmente los escritos, podrán acompañarse de materiales
 fotográficos, sonoros, o de cualquier tipo, que sirvan para ilustrar suficientemente el 
contenido.
4. Los trabajos se presentarán en lengua castellana o en portugués.

Cuarta. Premios

1. Se concederán tres premios, dotados con las siguientes cantidades:
• Primer premio: 2.000,00 (Dos mil) € y placa
• Segundo premio: 1.000,00 (Mil) € y placa 
• Tercer premio: 500,00 (Quinientos) € y placa
2. Los ejemplares presentados de las obras premiadas quedarán en propiedad de la Asociación "Adaegina" Amigos del Museo de Cáceres, que se reserva el derecho preferente de edición de los mismos durante un periodo de dos años a contar desde la resolución del certamen, sin perjuicio de los derechos de propiedad intelectual del autor o autores de los trabajos.
3. El jurado podrá declarar desierto alguno o todos los premios si estima que los trabajos 
presentados no poseen la calidad suficiente; también podrá conceder un premio “ex aequo”.
4. La entrega de premios se efectuará en un acto público, expresamente convocado para
 ello y celebrado en el Museo de Cáceres.
  

Quinta. Criterios de Valoración
Se valorará el  marco teórico, la metodología, la base empírica, la coherencia interna y la
 novedad temática y formal de los trabajos presentados.
Sexta. Jurado
1. El Jurado será designado por el Presidente de la Asociación "Adaegina" Amigos del Museo de Cáceres a partir de la finalización del plazo de entrega de los trabajos, y estará constituido por:
• Presidente: Un miembro de la Asociación "Adaegina" Amigos del Museo de Cáceres.
• Cuatro Vocales: Dos Titulados Superiores en representación de la Consejería de Educación y Cultura de la Junta de Extremadura; un profesor de la Universidad de Extremadura y un investigador especialista en el Patrimonio Etnológico de Extremadura.
• Secretario: Un miembro de la Asociación "Adaegina" Amigos del Museo de Cáceres, con voz
 pero sin voto.
2. El fallo del Jurado se hará público dentro de los treinta días siguientes a la finalización del
 plazo de admisión. La decisión del Jurado será inapelable.
Séptima: Obligaciones de los participantes
1. Los autores de los trabajos premiados, por el hecho de serlo, autorizan a la Asociación “Adaegina” Amigos del Museo de Cáceres a donar a la biblioteca del Museo de Cáceres una copia de su trabajo.
2. Los trabajos no premiados serán devueltos a petición de los autores en el plazo de dos meses, una vez publicado el fallo del Jurado. Finalizado este plazo los trabajos no reclamados pasarán a propiedad de la Asociación “Adaegina” Amigos del Museo de Cáceres, pudiendo ésta donarlos a la biblioteca del Museo de Cáceres.
3. El hecho de concurrir al presente concurso presupone la aceptación total de las bases y la conformidad con las decisiones del Jurado, que podrá resolver libremente sobre lo no recogido expresamente en las Bases del Certamen, así como solventar las incidencias que pudieran producirse   en relación con algún apartado de las Bases. El criterio general será el de favorecer la participación y la igualdad no dificultando estos principios esenciales por incidencias subsanables que no afecten al fondo de los objetivos del Certamen.

lunes, 29 de abril de 2013

III Certamen de Investigación Cultural Publio Hurtado

Mañana martes, 30 de Abril se presenta en el Museo de Cáceres, a las 11,00 de la mañana, el III Certamen de Investigación Cultural «Publio Hurtado».

El Certamen será presentado por el Presidente de la Asociación «Adaegina» Amigos del Museo de Cáceres, entidad promotora y convocante del mismo, con la presencia de la Ilma. Sra. Directora General de Patrimonio Cultural, Dña. Pilar Merino Muñoz.

El Certamen de Investigación Cultural «Publio Hurtado» nació en 2009 con la intención de contribuir al fomento de la investigación sobre la Antropología cultural y el Patrimonio Etnológico de Extremadura; se convoca cada dos años y hasta el momento ha conseguido alcanzar un importante nivel de calidad e interés científico en los trabajos premiados.

El acto es de acceso libre hasta completar el aforo de la sala


viernes, 1 de marzo de 2013

La Pieza del mes. Marzo de 2013


 
De la pizarra a la tableta
Pizarras escolares y tabletas
Monroy y Cáceres
 
Nuestra generación, la de quienes nacimos en la década de 1940, nos hemos educado con la pizarra y el pizarrín.
 
Quién no se acuerda de aquella pizarra enmarcada con una madera y con un pequeño agujero, del que se colgaba un cordel para poderla transportar fácilmente; también de este agujero se ataba otro cordel que terminaba en un trapo, que a veces era más grande que la propia pizarra. El propósito del trapo simplemente era limpiar la pizarra, borrando las cuentas o el texto de algún ejercicio que se había hecho. La mejor forma de utilizarlo era escupir varias veces  en la pizarra y secarla con el trapo, así quedaba limpia como una patena; otra solución, cuando apremiaba la limpieza porque empezaba el siguiente ejercicio, era darle la vuelta y escribir en la otra cara de la pizarra.
 
El pizarrín era una barrita algo más corta que un lápiz, de unos 8 cm.; por su fragilidad era fácil que se rompiera en dos o tres fragmentos si se caía al suelo; al apretarlo contra la pizarra, también era frecuente que se rompiese; claro que se tenía la ventaja de que los trozos ya no se rompían con facilidad. A menudo el pizarrín se perdía y al comenzar un nuevo ejercicio era necesario recurrir al compañero más próximo para pedirle un trozo, para lo que tenía que partir el suyo.
Así mismo, las madres solían hacer una talega o bolsa de algodón que se usaba para llevar y traer a la escuela la pizarra con su pizarrín; éste era el medio más usado para ello y servía también para guardarla cuando no se utilizaba; por supuesto, servía también para guardar todos los tesoros de los niños: la peonza, los bolindres, las chapas, etc…. Recuerdo que no era fácil encontrar los trozos del pizarrín, había que buscar y rebuscar en el fondo de la talega y al final algún trozo aparecía.
 
Sólo han pasado 65 años de aquella pizarra, y hoy hemos pasado a la tableta electrónica; la diferencia es abismal, de poder escribir cuatro letras a encontrar toda una biblioteca, poder escribir un libro, hacer fotografías, ver la T.V. o comunicarnos con todo el mundo simplemente a voluntad. Se puede decir que el parecido entre ambos soportes radica sólo en la forma y el tamaño.
 
Nuestro agradecimiento por haber prestado las pizarras expuestas a la Asociación Histórico Cultural  “El Bezudo”  de Monroy (Cáceres), y a Foto González, de Cáceres, por el préstamo de las tabletas.
Emilio González Núñez