lunes, 30 de septiembre de 2013

La pieza del mes. Octubre de 2013


Reloj de sol
Siglos XVII-XVIII. Convento de San Francisco, Belvís de Monroy
Barro cocido

El convento de los franciscanos descalzos de Belvís de Monroy se fundó a comienzos del siglo XVI, en la dehesa de El Berrocal a las afueras de la localidad, donde se habían refugiado unos monjes que vivían como ermitaños.  D. Francisco de Monroy y su esposa doña Francisca de Henríquez, condes de Deleitosa y señores del castillo de Belvís, donaron los terrenos y pagaron los gastos de la edificación del convento. En 1524, a petición del propio Hernán Cortés llegaron a México desde Belvís de Monroy doce frailes conocidos como los “Doce Apóstoles de México”, pioneros en la evangelización del Nuevo Mundo y germen de la iglesia mexicana.
 
El cenobio estuvo habitado hasta la exclaustración en 1825, año en el que comenzó un largo período de abandono y deterioro hasta que en 1992 se iniciaron las obras de rehabilitación para dotar al edificio de un nuevo uso. Durante las excavaciones arqueológicas salieron a la luz numerosos restos de la vida conventual, entre ellos esta pieza que serviría para marcar las horas de trabajo y rezo.
 
Se trata de un reloj de sol realizado sobre un ladrillo de barro cocido, en el que está dibujado un círculo inciso. En la parte central del círculo hay un pequeño orificio donde se insertaría el estilete hoy perdido, llamado gnomon. Desde éste parten líneas rectas que son los radios que marcan las horas. El funcionamiento era bien sencillo: cuando brillaba el sol el estilete proyectaba su sombra que avanzaba a lo largo del día marcando las horas en el sentido contrario a las agujas del reloj. Las horas están numeradas con caracteres arábigos desde el 5 hasta el 7. Se ha perdido la parte inferior de la numeración pero se mantienen los radios de las distintas horas entre las 6 de la mañana y las 6 de la tarde. Estos dos radios determinan la orientación este-oeste. No era necesario marcar todos los radios, puesto que las horas anteriores a las 5 y posteriores a las 7 no son necesarias.
 
Es un reloj de tipo horizontal que se coloca paralelo a la línea del horizonte del lugar con el estilo orientado al polo norte. Por su colocación es el que mayor número de horas se encuentra expuesto al sol y por lo tanto el que más horas solares marca. Su tosca fabricación y los errores de ejecución (le faltan las horas 4 y 8) indican que posiblemente se realizó en el propio convento.
 
Desde la Edad Media se colocaron en muchas iglesias relojes de sol de tipo vertical para que curas y feligreses supiesen cuándo había que ir a rezar hasta que a finales del siglo XIX fueron reemplazados por relojes mecánicos.

lunes, 23 de septiembre de 2013

El mosaico de la Virgen de Guadalupe en la Basílica de la Anunciación de Nazaret

"El mosaico de la Virgen de Guadalupe en la Basílica de la Anunciación de Nazaret"
Será ofrecida por D. Santiago Sánchez Junco, autor del mosaico.
Jueves, 26 de Septiembre a las 20,30 horas

Santiago Sánchez Junco es un joven natural de Salorino (Cáceres) que lleva más de un lustro profundizando en el arte del mosaico.

Tras aprender las técnicas del mosaico romano y bizantino, Santiago ha emprendido una aventura artística y empresarial en la que también va introduciendo sus propias aportaciones técnicas y estéticas e innovando en el difícil arte musivario.

Ha realizado ya más de un centenar de obras de diferentes tamaños y características técnicas; entre las más conocidas, por tratarse de obras de acceso público, se cuentan su «Árbol de los derechos de la infancia» ubicado en Cáceres (2011) o el panel de bienvenida a su localidad natal (2013), pero sobre todo la representación de la Virgen de Guadalupe, Reina de la Hispanidad, que le fue encargada en 2012 para su colocación en el pórtico de la Basílica de la Anunciación que la Comunidad Franciscana regenta en Nazaret (Israel).

Sobre la génesis y proceso de creación de esta maravillosa obra, el artista ofrecerá una charla, complementada con abundantes imágenes, en el Salón de Actos del Museo de Cáceres, el jueves, 26 de Septiembre a las 20,30 horas. La entrada es gratuita hasta completar el aforo.

viernes, 20 de septiembre de 2013

Feria de Material Educativo en Museos

Feria transfronteriza de Material Educativo en los Museos
Museo Arqueológico Provincial, Badajoz, 20 y 21 de septiembre de 2013.

 

Durante los días 20 y 21 de septiembre, el Museo Arqueológico de Badajoz acoge una experiencia novedosa destinada a mejorar y dar a conocer la labor que los museos extremeños y portugueses desempeñan en el campo educativo. Por vez primera, los museos se han dado cita para mostrar a toda la comunidad educativa, y al público en general, los numerosos y variados recursos pedagógicos que están a disposición de los ciudadanos gracias al trabajo que estas instituciones vienen desarrollando durante las últimas décadas.
En esta ocasión, la Plataforma Transfronteriza Mouseion ha querido asumir la organización de la convocatoria, en colaboración con el equipo del Museo y de la Consejería de Educación y Cultura. Han confirmado su participación las siguientes instituciones:

- Museo Nacional de Arte Romano (Mérida)
- Museo Arqueológico Provincial de Badajoz
- Museo Etnográfico González Santana de Olivenza
- Museo Vostell Malpartida, de Malpartida de Cáceres
- Museo de Cáceres
- Museo Etnográfico Textil Pérez Enciso de Plasencia
- Museo de Historia y Cultura "Casa Pedrilla" de Cáceres
- Casa Museo Guayasamín de Cáceres
- Museu Arqueológico Municipal José Monteiro do Fundão (Portugal)

El programa de la Feria es el siguiente:
- Viernes 20 de septiembre, a las 10,00 horas (hora española). Presentación pública de la Feria, por la Ilma. Directora General de Patrimonio Cultural del Gobierno de Extremadura, Dña. Pilar Merino Muñoz y la coordinadora de Mouseion Plataforma Transfronteiriça / Transfronteriza y Profesora de la Universidade Lusófona de Lisboa, Dña. Mercedes Stoffel.
- Viernes 20, de las 11,00 a las 15,00. Visita a los diferentes stands de la Feria.
- Sábado 21, a las 9,00. Apertura de la Feria
- Sábado 21, de las 10,00 a las 14,00. Presentaciones de recursos educativos de los diferentes museos representados en la Feria, a cargo de sus directores/as o técnicos/as.
- Sábado 21 a las 15,00. Clausura de la Feria.


lunes, 2 de septiembre de 2013

La pieza del mes. Septiembre de 2013


 
 
«Retrato de Vasco Núñez de Balboa» (1794)
Grabado de Juan Barcelón por dibujo de José Maea
Cobre; aguafuerte y buril, talla dulce


Había llegado a sus oídos la noticia de un nuevo mar rico en oro. Y el 1 de septiembre de 1513, acompañado de una expedición formada por 190 españoles, algunos guías indígenas, una jauría de perros, un pequeño bergantín y varias canoas, el jerezano Vasco Núñez de Balboa, salió de Santa María de la Antigua del Darién, a orillas del mar Caribe (en la actual Colombia), la primera ciudad de la América continental, que había fundado dos años antes, rumbo a Acla, en la costa panameña. Desde allí, junto con un contingente de mil indígenas del cacique Careta, el día 6 emprendieron la marcha tierra adentro y tras varios días de lucha con los caciques de la zona, ascendieron la cordillera del río Chucunaque.
 
Según informes de los indígenas, desde la cima de esta cordillera se podía ver el mar, así que Núñez de Balboa se adelantó al resto de la expedición, y antes del mediodía logró llegar a la cima y contemplar, lejos en el horizonte, las azules y tranquilas aguas del Pacífico, que él llamó Mar del Sur. Llevados por la emoción del momento, el capellán de la expedición, el clérigo Andrés de la Vera, logró entonar el Te Deum Laudamus, mientras que el resto de los hombres erigieron pirámides de piedra e intentaron con las espadas, grabar cruces e iniciales sobre la corteza de los árboles del lugar, dando fe de que en ese sitio se había realizado el descubrimiento. Era el 25 de septiembre de 1513.
 
Vasco Núñez de Balboa nace en Jerez de los Caballeros en 1475 y muere en Acla, Panamá, en 1519. Fue un Adelantado, explorador, gobernante y conquistador. Y fue el primer europeo en divisar el Océano Pacífico desde su costa oriental.
 
Este retrato forma parte de la serie Retratos de los Españoles Ilustres, que la entonces recién fundada Real Calcografía llevó a cabo a partir de 1788. Impulsada por el Conde de Floridablanca, a la sazón Secretario de Estado, el objetivo de esta serie era dar a conocer, fundamentalmente en el extranjero, «los grandes hombres que en todo tiempo han precedido», siendo utilizada con claros fines políticos, al incluir numerosos retratos de héroes militares.
 
Hasta el año 1819 fueron grabados ciento catorce retratos, a los que se añadieron seis más en un intento de continuar la colección entre 1882 y 1889. La serie fue publicada periódicamente formando cuadernos que comprendían seis retratos; se publicaron un total de diecinueve cuadernos. El retrato de Vasco Núñez de Balboa formó parte del décimo cuaderno.
 
La serie que se conserva en el Museo de Cáceres ingresó el 7 de julio de 1919, pasando a formar parte de su Colección Estable.

viernes, 2 de agosto de 2013

La pieza del mes. Agosto de 2013


Tinaja con tapadera
Cerámica común
Arroyo de la Luz, 1929


El Pabellón de Extremadura en la Exposición  Iberoamericana de Sevilla (1929-1930) fue, como en el caso de las otras regiones y naciones participantes en aquel acontecimiento, una gran ocasión para mostrar al mundo las riquezas culturales, artísticas y económicas de la región.
Para la construcción y montaje expositivo del Pabellón, las Diputaciones provinciales de Cáceres y Badajoz crearon sendos comités, que se coordinaron a través de varias reuniones conjuntas, y financiaron al cincuenta por ciento todos los gastos necesarios para dignificar la representación extremeña. Por su aportación, los personajes más sobresalientes en el comité de Badajoz son Adelardo Covarsí y Enrique Segura Otaño, mientras que por parte cacereña destacaron Miguel Ángel Orti Belmonte, a la sazón director del Museo de Cáceres, y Antonio C. Floriano Cumbreño. Pero entre todos ellos hay que citar el nombre de Ángel Rubio Muñoz-Bocanegra, profesor del Instituto de Cáceres que trabajó como delegado oficial en Sevilla durante todo el proceso de creación y equipamiento del Pabellón, correspondiéndole a él la disposición de la mayor parte de las obras de arte y piezas que se expusieron. Ángel Rubio fue después Diputado a Cortes en la República, y como tal uno de los grandes impulsores de la instalación del Museo de Cáceres en la Casa de las Veletas; tras la guerra civil tuvo que marchar a Panamá, donde se le considera el padre de la moderna geografía en aquel país.
Una de las grandes atracciones del Pabellón extremeño fue una cocina al estilo tradicional extremeño, que se equipó con los enseres más usuales y con dieciséis maniquíes vestidos según era típico en varias localidades de las dos provincias. Dicha cocina fue el precedente inmediato de la que cuatro años después se montó en este Museo y se mantuvo hasta 1972. De hecho, gran parte de los objetos expuestos en la cocina sevillana pasaron directamente a la colección del Museo de Cáceres tras el cierre de la Exposición el 21 de Junio de 1930.
Tal es el caso de la pieza que se expone este mes, una tinaja para el agua con su tapadera de madera, que el comité cacereño adquirió, junto con otras dos tinajas idénticas y sus respectivas tapaderas, así como otras piezas para la cocina, poco antes de la inauguración del Pabellón en el conocido establecimiento “El Precio Fijo”, que regentaba la familia del artista Eulogio Blasco, y estaba situado en el número 5 de la Calle Alfonso XIII (hoy Pintores); dicho establecimiento funcionó entre 1827 y 1972. Las tinajas costaron 3,50 pesetas cada una y con toda probabilidad proceden de uno de los más de cuarenta alfares que entonces funcionaban en la cercana población de Arroyo de la Luz; como cabe imaginar, en aquel año 1929 éste era un objeto de uso común en los hogares, aún sin agua corriente, destinado al almacenaje del agua necesaria para la higiene y el consumo alimenticio.

lunes, 1 de julio de 2013

La Pieza del mes. Julio de 2013


Azulejos decorados con motivos jacobeos
Castillo de la Rocha Blanca (Padrón, La Coruña)
Siglo XV 

En 1945, la viuda del magistrado Julián San Juan, fallecido en Cáceres en 1928, donó al Museo de Cáceres cuatro azulejos y un fragmento procedentes del Castillo de la Rocha Blanca, cercano a Padrón. Esta fortaleza fue la residencia de don Lope de Mendoza, Arzobispo de Santiago de Compostela entre 1400 y 1445, quien encargó la decoración de los pavimentos y zócalos de la vivienda y el patio a talleres azulejeros valencianos para mostrar la importancia de su estatus social y la simbología relacionada con su cargo.
En la actualidad apenas se conservan vestigios de este castillo debido a la destrucción sufrida durante la revuelta popular de los Irmandiños a mediados del siglo XV, pero no fue reconstruido a diferencia de otras fortalezas por el alto precio que suponía.
Los azulejos del Museo de Cáceres son rajoles o rajoletes fabricados en alfares valencianos, cuyas principales características eran la bicromía en blanco y azul, la flor de cuatro pétalos y trifolio con tallo espiral punteado y la leyenda de caracteres góticos. Los dos motivos iconográficos utilizados en estas piezas son el sombrero de peregrino con la leyenda "Senthiago" arriba y abajo, y la esportilla o morral para guardar el alimento colgada del bordón y enmarcada por el nombre "donlopede/mendoça".
Desde el siglo XIV la aristocracia y la Iglesia europea encargaron numerosos azulejos a los talleres valencianos, sobre todo heráldicos, para la decoración de sus viviendas: Pedro IV el  Ceremonioso para el  Castillo Real de Tortosa (1370), Benedicto XIII en 1412 o el rey Alfonso V el Magnánimo para el Castillo Nuevo de Nápoles (1445-1457).
En Extremadura también hubo azulejos de manufactura valenciana, como los que cubrían la fuente de la Consolación en el patio mudéjar del Monasterio de Guadalupe, de inspiración textil y fechados entre 1475 y 1500.
Nuria Mª Franco Polo
Técnico Superior de Arte de la Consejería de Educación y Cultura 

viernes, 14 de junio de 2013

Nombramiento de Voluntarios Culturales del Museo de Cáceres
















Sábado, 15 de Junio a las 13,00 horas

Mañana sábado, 15 de Junio a las 13,00 horas, el Museo de Cáceres entregará los nombramientos oficiales como Voluntarios Culturales a un grupo de personas que han adquirido la formación necesaria durante el último año.

Como se recordará, en Junio de 2012, se celebró una Asamblea informativa para la captación de nuevos Voluntarios Culturales en el Museo, en la que participó más de una veintena de personas. El curso de formación sobre los contenidos del Museo y el trabajo de voluntariado comenzó en Septiembre del año pasado, y ha sido impartido por el Director y los tres técnicos superiores del Museo, cada uno en su especialidad, de Arqueología, Arte, Etnografía y Didáctica; a la finalización del curso, en total 19 personas han alcanzado la cualificación necesaria para ejercer como Guías Voluntarios para enseñar el Museo a grupos de escolares y de mayores.
                                 
El Museo ha querido celebrar este momento con un acto oficial de nombramiento de todos ellos como Voluntarios Culturales y con el consiguiente ingreso en la Asociación Nacional mediante la entrega del certificado correspondiente. En el acto, que es de acceso libre, se contará con la presencia del representante de la Confederación Española de Aulas de la Tercera Edad, el extremeño D. Francisco Rivero Domínguez, que les hará entrega de las habilitaciones necesarias para comenzar a ejercer su labor.

A partir de este programa, que ya existía en el Museo y ahora se ha visto revitalizado, la institución ofrece el servicio de visitas guiadas gratuitas, en español, inglés, francés y portugués, a Grupos de Mayores y Escolares. Para reservar las visitas sólo hay que entrar en nuestra página y seguir las instrucciones para ello.

La oferta viene a unirse a la ya existente de otras actividades y talleres para grupos de escolares de todas las edades a la que se puede acceder también el blog del Departamento de Educación del Museo, del que es posible descargar todo tipo de materiales divulgativos y didácticos.

jueves, 6 de junio de 2013

Exposición. Encuentro y Diálogo


Encuentro y Diálogo
Colecciones de artes visuales del Parlamento y del Gobierno de Extremadura
Del 6 de Junio al 1 de Septiembr

Comisaria: Dra. Dña. María del Mar Lozano Bartolozzi

Las obras que se incluyen en esta exposición han sido seleccionadas de las colecciones de arte contemporáneo del Parlamento y el Gobierno de Extremadura. Son pinturas, fotografías, esculturas y objetos experimentales, vídeos o instalaciones con nuevos soportes que habitualmente, salvo alguna excepción, no están expuestas al público. Su genealogía comienza por haber sido adquiridas después de la instauración de la Democracia y desde una voluntad de coleccionismo, en ferias como Foro Sur, a través de exposiciones, o por medio de becas y ayudas a la creación artística.
La muestra se desarrolla cruzando un discurso expositivo que relaciona unas obras con otras y plantea temáticas subyacentes en algunas de las etapas o trayectorias de los artistas seleccionados. La narración o relato se divide en cinco bloques temáticos.

Arte y Naturaleza. Las aproximaciones al paisaje son tratadas desde distintas ópticas. Las referencias al territorio son un punto de partida que conecta la naturaleza con la interpretación y estetización humana de la misma. Su representación refleja emotividad ante lo concreto o distanciamiento ante el macrocosmos, así como relaciones geográficas, antropológicas e intercambios de algunas historias. Los autores son Ortega Muñoz, Pilar Pequeño, Pedro Calapez, Stefanek & Maslin, Hilario Bravo, Javier Fernández de Molina, Pedro Gamonal, Montserrat Soto, Gabriela Albergaria, Ricard Chiang, Ruth Morán y Ángel Masip.

Polis: espacios urbanos. El paisaje es conceptualizado también a partir de espa-cios urbanos, de lugares que dejan ver en ocasiones hitos arquitectónicos significati-vos, lugares habitables, para manifestar, otras veces, la desterritorialización propia de la Modernidad y de la era global, dan-do como resultado "no lugares" o espacios sin identificación etnográfica. Los autores son Manuel Vilches, Stefan Hoenerloh, Damián Flores, Alonso Gil Lavado, José Mª Mellado Martínez, Eduardo Nave y Pedro Barateiro.

Mito e Identidad. En este apartado se reúnen obras que manifiestan nuevas narraciones de mitos clásicos o de raíz religiosa, a través de versiones contemporáneas, configurando un imaginario común. Además comprendidos como mitos o narraciones, aparecen discursos acerca de la identidad corporal, social, cultural, que pueden ser de carácter legendario o atávico, pasando por la denuncia de la injusticia, de la marginación social y del sufrimiento individual. Los autores son Juan Barjola, Juan José Narbón, Wolf Vostell, Eduardo Arroyo, Liliana Porter, Mon Montoya, Esperanza D'Ors, Antonio Gómez, Alfredo Jaar, Antón Patiño, Maite Cajaraville, Rafa Sendin, Miki Leal y  Martín Sastre.
Presencias y Ausencias. El cuarto bloque temático está dedicado a los distintos modos de introducción de la presencia y de la ausencia dentro de las piezas artísticas seleccionadas. En él podemos encontrar reflexiones en torno al cuerpo, al espacio, al tiempo como tránsito, a la huella como ausencia, como memoria o como pérdida, así como a otras realidades conceptuales relacionadas con la imagen desaparecida o sustraída del presente o de una visión poética y metafórica. Los autores son Helena Almeida, Juan José Aquerreta, Ramón Herreros, Carmen Calvo, Luis Claramunt, Florentino Díaz Flores, José Mª Larrondo, Abraham Lacalle, Juan Carlos Lázaro, Víctor Almeida, Ignacio Llamas y Juan Carlos Martínez.

Poéticas del Fragmento. Este último apartado está dedicado a las poéticas en las que prima el fragmento como núcleo de iniciación y desarrollo creativo. Pueden observarse piezas de carácter abstracto, todas ellas deudoras de una cierta iconoclasia para promover nuevos recursos, o una visión neosurrealista con citas posthistóricas. Hay obras que se inscriben en una abstracción de carácter analítico y, a veces, en una abstracción de carácter orgánico.
Conectados con el fragmento se presentan diferentes trabajos bidimensionales y diversos objetos de carácter escultórico que agrupan en sí ámbitos contextuales distintos. En este apartado tiene, también, cabida el concepto de archivo y de acumulación, en relación a la superposición de fragmentos de tiempo y de restos de experiencias vividas. Los autores son Luis Canelo, Ignacio Tovar, Carlos Pazos, Fernando Sinaga, José Pedro Croft, Felicidad Moreno, Daniel Canogar, Lourdes Murillo, Roberto Coromina, Roberto Mollá, Manu Muniategiandikoetxea, Eduardo Barco, Emilio Gañán y Javier Roz. 
Inauguración: Jueves, 6 de Junio de 2013 a las 19,30 horas
Horario de visita: De martes a sábados, de 9,00 a 15,00 horas. Domingos, de 10,00 a 15,00 horas
 

Exposición. Taller de pintura de ASPAINCA


 
Del 4 al 30 de Junio
 
Como es tradicional en el Museo de Cáceres, el mes de Junio está dedicado a las colaboraciones con entidades que, como la Asociación ASPAINCA, trabajan por la integración de las personas discapacitadas y la normalización de sus vidas y las de sus propias familias.
 
Entre las actividades que, desde 1987, viene desarrollando la asociación, se encuentra el taller de pintura, en que los jóvenes adquieren una formación artística y utilizan al mismo tiempo el arte como terapia y elemento integrador; en esta ocasión, el Museo abre sus puertas, como viene haciendo desde 2001, a los creadores de ASPAINCA con la seguridad de que todos los visitantes sabrán valorar el esfuerzo y el mérito del trabajo que profesores y alumnos desarrollan en este centro. 
 
 

lunes, 3 de junio de 2013

La pieza del mes. Junio de 2013


Libro de Oficio Divino para la Liturgia de las Horas
Plasencia. Segunda mitad del siglo XVII
Pergamino
 
Este Breviario o Libro de Oficio Divino para la Liturgia de las Horas perteneció a la iglesia de El Salvador de Plasencia, siendo posteriormente adquirido por D. Pedro Pérez Enciso, y a éste por la Diputación Provincial de Cáceres, que lo depositó en el Museo de Cáceres en 1974.
 
Tiene un total de 86 folios en pergamino, a excepción de uno de ellos en papel, correspondiente a una restauración antigua, y es de pequeño tamaño si se compara con los grandes cantorales que se conservan en catedrales y monasterios. Los caracteres, en tinta roja y negra son grandes para facilitar su lectura desde los escaños del coro una vez colocado el libro en el facistol central; entre sus contenidos destacan la Antífona para el Oficio de los Muertos, las Antífonas de Prima, Tercia, Laudes y Vísperas, así como las antífonas dedicadas a Nuestra Señora (Magnificat) y a los Santos Ángeles Custodios.
 
El libro se encontraba en muy mal estado de conservación, afectado por la humedad, el desgaste de sus páginas por siglos de uso e incluso el ataque de insectos. En tal situación, la asociación «Adaegina» Amigos del Museo de Cáceres decidió patrocinar un tratamiento de conservación y restauración que asegurara la continuidad física de la pieza y le devolviera a un estado aceptable para su eventual exposición; el tratamiento se encargó a la conservadora-restauradora de libros y documentos Dña. Teresa González Suárez, que lo llevó a cabo en el excelente laboratorio del Archivo Histórico Provincial de Cáceres, gracias a la colaboración de su Directora. Dicha intervención fue realizada bajo el absoluto respeto hacia la voluntad del autor y a la intencionalidad y materialidad de su creación; supuso la  restitución de las cualidades físicas y funcionales mermadas o perdidas, gracias a la recuperación de los propios elementos afectados o, cuando fue imprescindible, se llevó a cabo su reposición sin ningún intento de hacerlos pasar como pertenecientes a la originalidad de la obra.
 
Se realizaron análisis físicos, químicos y biológicos, que ayudaron a determinar la naturaleza de las tintas utilizadas, de tipo ferrogálico, así como la madera de las cubiertas, de pino, y su antigüedad, segunda mitad del siglo XVII. La encuadernación fue desmontada, comprobándose que no es la original del libro, se realizó una limpieza mecánica e hidroalcohólica, se estabilizó higroscópicamente el pergamino mediante vapor frío de agua, y tras el secado y alisado de las hojas, se repararon las lagunas, cortes y desgarros del soporte, restituyéndose después la encuadernación y dejando el libro en una caja de conservación especialmente preparada. Además, todo el tratamiento se documentó fotográficamente, identificándose también 1671 como la probable fecha de elaboración del libro, ya que aparece anotada en una de las páginas.
 
Además de Teresa Suárez, intervinieron en el proceso Miguel A. Ojeda, Restaurador  de la Junta de Extremadura, María José Nuevo, Alejandro Martín y Daniel Patón, de la Universidad de Extremadura.