viernes, 8 de agosto de 2014

La Cueva de Santa Ana: las primeras comunidades humanas en el Calerizo de Cáceres

Exposición temporal
Del 7 de agosto al 5 de octubre
 
 
Desde el 7 de agosto, y hasta el próximo 5 de octubre, puede visitarse en el Museo de Cáceres la exposición temporal "La Cueva de Santa Ana: las primeras comunidades humanas en el Calerizo de Cáceres", organizada por el Equipo de Investigación Primeros Pobladores de Extremadura con la colaboración de la Excma. Diputación Provincial de Cáceres y la Consejería de Educación y Cultura del Gobierno de Extremadura.

La muestra puede visitarse de martes a sábado de 9,00 a 15,00 y de 17,00 a 20,30, y los domingos de 10,00 a 15,00.

La exposición quiere dar a conocer la historia de la Cueva de Santa Ana, los trabajos arqueológicos acometidos, los resultados de la investigación, su aportación a la prehistoria local, regional y europea en el contexto de las primeras comunidades humanas que se instalaron en la región y, especialmente, la emergencia del Modo técnico 2, o Achelense, en su contexto europeo.
 
Se organiza teniendo en cuenta estos contenidos y focaliza en el hallazgo arqueológico de la campaña 2012 por su relevancia en la restitución paleoecológica. El conjunto paleontológico descubierto es de gran importancia y, junto con las cuevas de Maltravieso y el Conejar, es en la actualidad el más importante del oeste peninsular por su biodiversidad y por su extensión temporal (Pleistoceno inferior final, Pleistoceno medio, Pleistoceno superior, Holoceno).
 
 

viernes, 1 de agosto de 2014

La Pieza del mes. Agosto de 2014


Tabla para el control del lavado de ropa
Madera y papel adherido
Villanueva de la Serena (Badajoz), primer tercio del siglo XX
 
 
 
La generalización de las lavadoras mecánicas y automáticas en los domicilios, a mediados del siglo XX, trajo consigo la desaparición del oficio de las lavanderas, una de las ocupaciones más duras y molestas que han existido, y que siempre han llevado a cabo las mujeres. Entre las tareas que las mujeres llevaban a cabo en sus hogares, además de la crianza y el cuidado de los hijos y de las personas mayores, la preparación de las comidas, la limpieza y arreglo de la casa y muchas otras, se encontraba el lavado de la ropa, tanto la de vestir como la de la casa. Por supuesto, a estas tareas se unían todas las demás faenas agrícolas y ganaderas que la mujer realizaba fuera del hogar, casi siempre sin remunerar.
 
Las familias más acomodadas tenían entre su servidumbre mujeres que se dedicaban al lavado de la ropa, pero tanto las clases medias como gran parte de las comunidades religiosas, hospitales y hospicios, contrataban este servicio con alguna de las muchísimas lavanderas que se dedicaban profesionalmente a este oficio. La ausencia de agua corriente y del espacio necesario en la mayoría de las viviendas obligaba a las mujeres a desplazarse, a veces varios kilómetros, cargando los fardos de la ropa hasta las corrientes de agua o charcas donde estaba permitido el lavado; en la ciudad de Cáceres los lavaderos más populares eran Hinche, la Madrila y Beltrán, en el entorno del regato de Aguas Vivas, así como otros más alejados en las antiguas minas de Valdeflores, y por supuesto las charcas de Malpartida, Casar de Cáceres y Arroyo de la Luz. Cada semana, en invierno y en verano, decenas de lavanderas de estos pueblos iban andando a la capital para recoger casa por casa los hatos de ropa sucia y devolver la ropa lavada de la semana anterior.
 
El lavado de la ropa incluía un primer remojado de las prendas golpeándola con una paleta de madera y, después, el procedimiento de la llamada colada, consistente en hacer pasar varias veces (colar) lejía por una cuba, dotada de un desagüe, donde la ropa estaba sumergida en agua hirviendo. Esto solía hacerse mezclando el agua con cenizas, que tienen el principio activo de la sosa y la potasa, capaces de disolver las materias grasas. Tras ello, se remojaba y enjabonaba la ropa y se dejaba al sol sobre la hierba, para que de ese modo se blanqueara, después se aclaraba con agua y finalmente se volvía a tender para su secado. En las casas de los clientes, cada uno de ellos tenía marcada su ropa para evitar confusiones, y era usual que se utilizaran cartones o tablas como la que exponemos para llevar el recuento de las prendas que se llevaba la lavandera, las mismas que debía devolver una semana después; en un mundo en que el analfabetismo femenino estaba tan extendido, el sistema de recuento evitando los guarismos resultaba sumamente útil. La tabla que se expone fue donada al Museo de Cáceres en 2010 por Dña. Milagros Bornay.

viernes, 27 de junio de 2014

La pieza del mes. Julio de 2014


Virgen de la Ternura o Heleoúsa (2013)
Santiago Sánchez Junco (Salorino, 1983)
Mosaico

La Virgen de la Ternura (en griego Heleoúsa o Glykophilousa) es un tipo iconográfico de representación de la Virgen con el Niño en el que María sostiene a su Hijo en sus brazos y sus caras se tocan mientras Jesús extiende su brazo hasta tocar el hombro de su Madre. Es una forma de representar la tierna relación entre Madre e Hijo muy particular del arte bizantino, y que hunde sus raíces en la tradición cristiana de Egipto, el mundo copto; de ahí también la presencia en la parte superior de las conocidas abreviaturas griegas MP-ΘΥ (Μήτηρ Θεού), que significan «Madre de Dios».
A la relación de amor entre María y el Niño, a esa condición de Madre de Dios se la designa etimológicamente como Theotokos, y tiene la función de mostrar a los fieles a la Virgen como Madre de todos los cristianos; la Iglesia, como plasmación terrenal del amor materno de la Virgen, se configura así como el ámbito en que se produce la plenitud de la relación entre Dios y su pueblo, a través de la Madre común.
La obra que se expone recoge este modelo tradicional en la iconografía bizantina representado mediante la técnica del mosaico; así, el icono que habitualmente es pintado al temple sobre tabla se trata aquí con una técnica que, si bien es conocida y profusamente utilizada por este arte, suele serlo como revestimiento de muros y plasmando grandes escenas religiosas y civiles. Aquí, el artista ha querido aplicar el mosaico a esta pequeña obra de devoción y de carácter más intimista.
Los materiales utilizados son teselas cortadas de revestimiento cerámico o gresite junto a vidrio de diferentes tipos con pan de oro en su interior y otros elementos secundarios como vidrio Tiffany, DM, etc. En general, el artista ha buscado crear la sensación de tridimensionalidad mediante el juego con las diferentes alturas del material utilizado, lo que rompe el carácter plano que habitualmente caracteriza al icono bizantino. Al mismo tiempo, el minucioso trabajo permite la observación a escasa distancia utilizando las líneas de unión de las distintas piezas para dibujar el contorno de las figuras, incorporando influencias de la técnica de la taracea o el trencadís modernista.
Esta Pieza del mes, realizada por el joven artista cacereño Santiago Sánchez Junco, pertenece a una colección particular y ha sido expresamente cedida para su exposición durante el mes de julio.
 

miércoles, 4 de junio de 2014

Exposición Taller de pintura de ASPAINCA



ASPAINCA
Del 3 al 29 de junio

El Museo de Cáceres acoge durante el mes de junio una muestra de pintura elaborada por los usuarios de la Asociación de Padres para la Integración en Cáceres (Aspainca), colectivo que atiende a personas con discapacidad y a la normalización de sus vidas y las de sus familias. Las obras expuestas han sido realizadas en los talleres de la asociación.

Entre las obras que se exhiben estos días se encuentran las que han desarrollado los usuarios del colectivo en los talleres de pintura que llevan a cabo en las instalaciones del centro, ubicado en la calle Antonio Floriano Cumbreño. La actividad les sirve como terapia y como elemento integrador.

Aspainca nació en Cáceres hace ya casi tres décadas. Está formada por casi un centenar de familias de la provincia (más 26 socios honoríficos y protectores), en la que se ofrecen los servicios de atención temprana o habilitación funcional, como terapia psicológica, logopedia, terapia ocupacional o fisioterapia.
Actualmente el colectivo oferta servicios a 300 personas aproximadamente, siendo todos beneficiarios directos de los mismos, de los cuales 73 son personas de entre 6 y 55 años de edad, con un mínimo de grado de incapacidad del 33% asociada a discapacidad intelectual, y otros 27 son niños entre 0 y 6 años con discapacidades de desarrollo establecidas o en situación de mayor riesgo biológico. 

Una vez más, y como viene haciendo desde 2001, el Museo abre sus puertas a los creadores de ASPAINCA con la seguridad de que todos los visitantes sabrán valorar el esfuerzo y el mérito del trabajo que profesores y alumnos desarrollan en este centro.

martes, 3 de junio de 2014

La Pieza del mes. Junio de 2014


Inscripción y retratos romanos
Siglo I. Talavera la Vieja
Mármol
 
 
Como se sabe, el enclave de la ciudad romana de Augustobriga viene siendo identificado con la población de Talavera la Vieja, municipio desaparecido en 1963 bajo las aguas del pantano de Valdecañas, en el río Tajo.
 
En 1952, en el curso de unas obras de canalización de agua para regadío, se hallaron casualmente las cabezas en mármol de un hombre, una mujer y un niño. Por diferentes motivos, estos objetos permanecieron en dependencias del Ayuntamiento, en lugar de ingresar en el Museo de Cáceres como establecía la ley; en 1963, cuando tuvo que disolverse el municipio por la inminente inundación de su término, las piezas pasaron a manos privadas de manera irregular, ocultándose del disfrute público como patrimonio común de todos los extremeños. Igualmente la inscripción fue hallada en 1887 en la muralla romana de Talavera la Vieja, y su texto, una dedicatoria al Senado y al pueblo de Augustobriga, permitió en su día identificar de manera inequívoca la ciudad romana con el pueblo conocido como Talaverilla. La lápida se mantuvo también en manos privadas desde su hallazgo y dice así: 
 
C(AIVS) IVLIVS C(AII)  F(ILIVS) Gl[- - -]
 SENATVI POPV(LOQVE)
AVGVSTOBR(IGENSI)
 HOSPES D(ONVM)
DAT
 
Afortunadamente, una actuación judicial de 1994 determinó la devolución de los objetos a la titularidad pública y su depósito en un museo estatal. En ese mismo año, la Junta de Extremadura iniciaba la inscripción de todo el conjunto como Bienes de Interés Cultural, dándoles la máxima protección permitida por la ley y comenzando una larga serie de gestiones para su devolución a Extremadura que ha culminado recientemente gracias a los esfuerzos desplegados desde la Consejería de Educación y Cultura y a la colaboración del Ministerio de Educación, Cultura y Deporte.
 
El estilo de las cabezas-retrato, y especialmente los peinados que lucen tanto las dos masculinas como la femenina, permiten atribuirles una datación en torno a mediados del siglo I d. C., en época claudia o neroniana; su regular estado de conservación nos ha privado de apreciar en mayor detalle el virtuosismo del escultor, pero aún nos permite el disfrute de tres grandes obras del arte romano en nuestra provincia. Tanto las esculturas como la inscripción pasan a engrosar la colección estable del Museo de Cáceres y a formar parte de su exposición permanente, ampliando la representación arqueológica de época romana.

miércoles, 21 de mayo de 2014

De barro y esmalte. La colección de azulejos del Museo de Cáceres



Del 22 de mayo al 31 de agosto de 2014

Entre las colecciones más desonocidas del Museo de Cáceres se cuenta con un abundante y variado conjunto formado por más de 700 azulejos procedentes de distintos monumentos repartidos principalmente por la provincia de Cáceres, pero también por otros puntos de Extremdura y de España.

Las piezas, realizadas en cuerda seca, arista y mayólica, proceden de los principales alfares españoles, como Talavera de la Reina (Toledo), Toledo, Sevilla o Manises (Valencia), y se fechan entre los siglos XV y XIX.

En la colección se encuentran azulejos sueltos y también "de labor", formando composiciones de cuatro o más piezas, junto a otros azulejos rectangulares para los límites de las composiciones, llamados verduguillos, y piezas más pequeñas denominadas olambrillas, que servían para decorar suelos de barro sin vidriar combinando con las losas. Las piezas más grandes son los alizares, con dos caras decoradas que se usaban para alféizares, escalones o bordes de zócalos.

Muchos de los azulejos proceden de excavaciones arqueológicas llevadas a cabo en la provincia, destacando los que aparecieron en las obras de restauración del Monasterio de Yuste o del Convento de San Vicente Ferrer de Plasencia.



El Castillo y el Convento franciscano de Belvís de Monroy o el conventual de San Benito de Alcántara son otros de los lugares en que los azulejos ahora expuestos podían verse desde el siglo XVI. No faltan tampoco piezas hisóricas de lugares tan alejados como la fortaleza de la Rocha Blanca, en La Coruña, o las ciudades de Córdoba, Salamanca o Toledo. La muestra se completa con azulejos procedentes de Hinojal o de la propia ciudad de Cáceres.

Además, se ofrecen detalladas explicaciones sobre las técnicas y las tipologías, y se ha dispuesto un área didáctica y tiflológica donde es posible diferenciar técnicas y formatos mediante el tacto de las reproducciones expuestas.

El catálogo de la exposición ha sido editado gracias a la colaboración entre la Consejería de Educación y Cultura y la Asociación "Adaegina" Amigos del Museo de Cáceres.

Inauguración de la muestra: Jueves, 22 de mayo a las 11,00 de la mañana.
Horario de visita: De martes a sábado, de 9,00 a 15,00. Domingos y festivos de 10,00 a 15,00.


lunes, 5 de mayo de 2014

La Pieza del mes. Mayo de 2013


Cupones de Racionamiento
Papel
Provincia de Badajoz, primer semestre de 1949


Entre las desastrosas consecuencias de la Guerra Civil española de 1936-1939 y el posterior aislamiento internacional a que se vio sometido el Régimen franquista, se encuentra la escasez de productos alimenticios de todo tipo y los consiguientes problemas de abastecimiento, que causaron una verdadera crisis de subsistencia en la que sucumbieron no pocos ciudadanos, especialmente niños, enfermos y personas mayores.
 
Para tratar de paliar esta gran necesidad e intentar garantizar una equitativa distribución de los alimentos disponibles, el Estado instituyó el uso de la Cartilla de Racionamiento, que estuvo en vigor desde mayo de 1939 hasta mayo de 1952. Según este sistema, cada individuo (al principio cada familia) disponía de una cartilla en que se le asignaban cupones para la retirada de los productos de primera necesidad que podía consumir cada semana; la cantidad de alimentos era fijada por la Comisaría General de Abastos, que a través de sus delegaciones provinciales indicaba los establecimientos de ultramarinos o panadería adonde podían acudir los ciudadanos con sus cupones, que previamente habían pagado de acuerdo con unos precios también fijados por la misma Comisaría General.
 
Los alimentos, y otros productos distribuidos, cambiaban según las necesidades, el suministro disponible y la categoría de la Cartilla, ya que había varios grupos: hombres adultos, mujeres adultas (ración del 80% del hombre adulto), niños y niñas hasta catorce años (ración del 60% del hombre adulto) y hombres y mujeres de más de sesenta años (ración del 80% del hombre adulto); además, la asignación de cupos podía ser diferente también en función del tipo de trabajo del cabeza de familia. Un modelo de la cantidad media asignada por persona para una semana podía incluir más o menos un cuarto de litro de aceite, 100 gramos de azúcar terciada, 100 gramos de garbanzos, 200 de jabón, 1 Kg. de patatas y un bollito diario de pan de 100 gramos. La carne, por otro lado, tenía su propia cartilla aparte.
 
Teóricamente no era posible adquirir los productos racionados fuera del sistema establecido, pero rápidamente surgió la picaresca de quienes vendían los productos en el mercado negro a precios muy superiores a los fijados. Mediante el llamado estraperlo, quienes podían permitírselo compraban cantidades superiores a las autorizadas o alimentos que no se ofrecían en el sistema legal, lo que favoreció el surgimiento de grandes fortunas basadas en una corrupción generalizada que afectaba a productores, intermediarios, consumidores y a las propias autoridades encargadas del control del sistema.

martes, 8 de abril de 2014

Video. El Cáceres que fue

El Cáceres que fue
 
Comprueba cómo ha cambiado la ciudad de Cáceres durante el último siglo. Para saber más, visita nuestra exposición "El Cáceres que fue. Imágenes de ayer y de hoy" hasta el próximo 4 de mayo.




viernes, 4 de abril de 2014

El Cáceres que fue

El Cáceres que fue
Imágenes de ayer y de hoy
Del 7 de abril al 4 de mayo
Inauguración: Lunes, 7 de abril a las 19,30 horas


El Museo de Cáceres alberga un archivo de fotografía histórica que comenzó a formarse en los inicios de la Comisión Provincial de Monumentos a finales del siglo XIX. La colección está formada por cerca de dos mil ejemplares, procedentes de donaciones y compras, además de las propias realizadas por el personal del Museo. 


Las fotografías recogen vistas de los principales monumentos y yacimientos arqueológicos de la provincia, destacando por su mayor número Cáceres y Plasencia. Muchas de ellas son obra de conocidos fotógrafos locales como Gabriel Llabrés, Perate, Gustavo Hurtado, Tomás Martín Gil, Javier García Téllez, Emilio Herreros, Karpint o Carlos Callejo, y nacionales como J. Laurent, Gudiol o Gombau.


Buena parte de estas imágenes nos sirven para comprobar los cambios experimentados por los monumentos del conjunto histórico de Cáceres, particularmente en la segunda mitad del siglo XX, momentos en que se construye la imagen actual de nuestra Ciudad Monumental.
En esta exposición queremos mostrar algunos ejemplos significativos de estas transformaciones, comparando las imágenes del ayer con las de hoy; todo ello nos ayudará a facilitar un mejor conocimiento del Cáceres que fue.


La muestra, que ha contado con la colaboración del Consorcio Cáceres Ciudad Histórica, podrá visitarse hasta el 4 de mayo en el horario habitual de las exposiciones temporales: De martes a sábado de 9,00 a 15,00, y los domingos y festivos de 10,00 a 15,00, a excepción del 23 de Abril en que el Museo permanecerá cerrado.


miércoles, 2 de abril de 2014

Conferencia. 3 de Abril

Etnobotánica cacereña. Las relaciones entre el hombre y las plantas en la provincia de Cáceres
3 de abril, a las 19,45 horas



El jueves 3 de abril finaliza el V Ciclo de Conferencias sobre Historia y Patrimonio Cultural de Cáceres, con la intervención de Dña. Ana Belén Delgado Hierro sobre «Etnobotánica cacereña. Las relaciones entre el hombre y las plantas en la provincia de Cáceres».

Ana Belén Delgado es Diplomada en Magisterio y Licenciada en Ciencias Biológicas, rama Botánica, por la Universidad Complutense de Madrid. Ha realizado también estudios de Master en Gestión Medioambiental y en Medio Ambiente ISO 14001 y Auditorías Ambientales.

Interesada en la gestión tradicional de los ecosistemas extremeños, especialmente la dehesa, ha complementado su formación con diversos estudios sobre Desarrollo Local, Estrategia Europea de Desarrollo Sostenible, Apoyo a la Micropyme en el medio rural, Igualdad de Género, Educación Ambiental y, en general, todos aquellos campos que pudieran llevar a un mejor conocimiento del medio rural de la región.

Sus áreas de trabajo han sido la Educación Ambiental y el Desarrollo Rural y paralelamente a ello, lleva más de 20 años investigando los usos tradicionales de las plantas en la provincia de Cáceres y la magnífica adaptación que tenía la población local a los distintos ecosistemas de la provincia. La gestión que los pobladores de estas tierras han realizado desde épocas históricas de su entorno ha dado lugar a unos etnoecosistemas únicos que actualmente se encuentran en riesgo de desaparecer por falta de revalorización del conocimiento tradicional, perdiéndose con ello, además, una parte importantísima de la cultura extremeña de tradición oral.